La persona que me los narró en esa época estudiaba enfermería de día y de noche trabajaba en un ancianato privado, lujoso y de gran categoría que cualquiera lo hubiera confundido con un hotel de cinco estrellas.
Pero para ponerlos al tanto les daré una corta explicación. La señorita Marengo era una joven de 21 años que como les dije ya, estudiaba enfermería. Don Zoilo era un anciano de 80 y tantos años, que había sido todo un personaje en su época, borracho, mujeriego, parrandero y jugador, que llevó una la intensa vida desde joven. Y por última pero no menos importante la supervisora de la que hablaré más adelante Marengo desde que comenzó a trabajar en la Casa De La Edad De Oro, que era como se llamaba el ancianato, conoció a Don Zoilo, lo consideraba un viejito lindo en el buen sentido de la palabra, y en ocasione le decía el abuelo, cosa que a él viejo no le agradaba, ya que él decía que no sería capaz nunca de tocar a una de sus nietas, pero que si la señorita Marengo le concedía una oportunidad la iva a poner a gozar como nadie lo había hecho ni lo haría jamas en su vida, al llegar a ese punto la conversación Marengo se molestaba y se retiraba del cuarto del viejo, en ocasiones Marengo para escucharle la lengua al viejo, le comentaba que ya se encontraba viejo, y que por con siguiente ya De aquello nada, a lo que el viejo le respondía, viejo el viento y sopla, y que aquello era como sol que se podrá ocultar por una noche pero al día siguiente se encontraba levantado otra vez, y si no le decía más sabe el diablo por viejo que por diablo, y cosas así por el estilo.
Con el tiempo la señorita Marengo fue conociendo más del historial del viejo, en un tiempo Don Zoilo fue ganadero, y cada fin de semana recibía visita de muchos familiares y de personalidades de la política y banca, que lo sacaban a pasear y a cenar fuera de La Casa De La Edad De Oro, y en ocasiones el viejo llegaba todo borracho y acompañado por mujeres de dudosa reputación, las cuales amanecían en su cuarto, y al día siguiente salían de lo más contentas con el viejo. Marengo sospechaba que actuaban así para que el viejo se sintiera bien y por dinero. En una oportunidad el viejo se le acercó a la señorita Marengo con el entrecejo fruncido y con rostro de preocupación le expresó que él tenía un gran problema con su salud ya que se sentía débil, y Marengo quiso abundar más en la preocupación de Don Zoilo, y le pidió que le dijera que era lo que se sentía, y Don Zoilo muy serio le dijo lo siguiente, antes al levantarme luego de mi siesta vespertina con una mano yo dominaba mi pene y la acomodaba en el pantalón, y con las cara seria el viejo se callaba y la señorita Marengo ansiosa por saber más, y temiendo que estuviera contagiado de algún tipo de infección sexual, lo alentaba a que continuará, el continuaba bien serio y proseguía hablando, hoy en día necesitó las dos manos Para bajarlo, y al decir eso se dio la vuelta y se retiró riendo a carcajadas, ese era el tipo de bromas que a la señorita Marengo le molestaban.
Ya la señorita Marengo se encontraba muy brava con el viejo Don Zoilo, y procuraba no toparse con él durante su guardia, y de hacerlo le sacaba el cuerpo, cuando se reunía con su supervisora el tema obligado eran las marrullerías del viejito Don Zoilo, la supervisora siempre lo defendía y Marengo siempre lo atacaba.
Un año antes de que la señorita Marengo se graduara de enfermera, llegó tres horas más temprano, para ponerse a estudiar en la oficina de supervisión que era un sitio tranquilo, pero antes debía localizar a su supervisora para notificarselo, por lo que se puso a buscarla por toda La Casa De La Edad De Oro, sin dar con ella, pensaba llamar a la administradora cuando al pasar frente al cuarto de Don Zoilo escuchó la vos de la supervisora que preguntaba ¿Quieres que te lo mame, viejito lindo?, esas palabras retumbaron en el cerebro de la señorita Marengo, y llena de curiosidad pegó su oreja lo más que pudo a la puerta para escuchar mejor, por unos momentos no volvió a escuchar nada, por lo que decidió asomarse por el pequeño cristal de la puerta del cuarto de Don Zoilo, debido a la pequeña cortina que casi cubría la pequeña ventana, la señorita Marengo apenas y podía apreciar la figura de Don Zoilo parado a un lado de la cama de espalda a la puerta, pero no alcanzaba ver a la supervisora, por lo que con mucho cuidado empujó la puerta con suavidad, hasta que a tra ves del espacio pudo asomar su cara, su sorpresa fue grande al ver a Don Zoilo desnudo de la cintura para abajo y a la supervisora arrodillada, Frente a él mamandole la verga al viejo, la señorita Marengo se quedó boquiabierta al verlos, la supervisora era una mujer de unos 45 años más o menos pero que se conservaba en magnificas condiciones, su rostro y su cuerpo representaban unos 35 o 37 años muy bien llevados, su uniforme se encontraba tirado sobre una silla del cuarto mientras se lo mamaba a Don Zoilo este con delicadeza mientras la supervisora realizaba su labor él le retiraba el sostén con gran maestría, dejando en libertad los hermosos senos de la supervisora, por lo que pudo apreciar la señorita Marengo, por la cara de felicidad de Don Zoilo la supervisora era una experta en la materia. Mientras la señorita Marengo los observaba inconscientemente ella se llevó su mano derecha entre sus piernas, se la metió por debajo de su uniforme hasta dentro de su pantaleta, su vagina se encontraba totalmente húmeda y lubricada, mientras con sus dedos suavemente se los pasaba por sus labios vaginales y luego con sus dedos indice y pulgar se daba un masaje en su clítoris al tiempo que lo jalaba. Al mismo tiempo la supervisora suspendió la mamada y quitandose su pantaleta se acostó boca arriba en la cama de Don Zoilo, él por su parte se retiró su camisa, el viejo se veía fuerte para sus 80 y tantos años y con la agilidad de un hombre mucho más joven se trepó en la cama, tomo las piernas de la supervisora y las colocó sobre los hombros de él, de inmediato procedió a penetrarla una vez que los dos se unieron sus cuerpos hicieron el resto, a medida que él se lo metía ella movía sus caderas con mayor fuerza, el sonido inconfundible la verga entrando y saliendo del coño solo se opacaba por los gemidos y gritos de placer que daba la supervisora cada vez que Don Zoilo la penetraba al tiempo que con sus manos colocadas sobre los senos de la supervisora jugaba con los pezones de ella. La "señorita" Marengo ya no se daba con los dedos en su clítoris, se había tirado al piso mientras se metía la mano completa dentro de su vagina, en eso sintió el orgasmo auto realizado de mayor fuerza como nunca antes había disfrutado, mientras la pareja también disfrutaba de lo suyo, ya los gemidos de la supervisora se habían convertido en gritos y los gritos se convirtieron en alaridos de placer, por su parte Don Zoilo desborda su semen dentro de la húmeda vagina de la supervisora, y como siempre luego de la tempestad llega la calma, momento que aprovecho la "señorita" Marengo para retirarse discretamente sin hacer ruido. Dos horas más tarde la supervisora salió de la habitación de Don Zoilo.
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Durante la siguiente semana la "señorita" Marengo con el solo recuerdo se masturbo varías veces, en las noches tenía sueños donde se veía ella mamandoselo a Don Zoilo y como él la penetraba por todos los orificios de su cuerpo, incluyendo los oídos y sus fosas nasales, durante sus turnos de noche se quedaba viendo las entrepiernas de Don Zoilo, pero no se decidía dar el primer paso ya que bastante había peleado con él, y eso la mortificaba, y sollozando se metía corriendo al baño y hay se auto satisfacía. Marengo buscó la forma o manera de quitarse la imagen del viejo dandole verga a su supervisora de su mente, por lo que salió con varios hombres durante la siguiente semana y mantuvo relaciones con ellos, pero no pasaban de ser encuentros que solo la satisfacían en el momento, llegó hasta el colmo de aceptar la invitación de un viejo que se le pareció a Don Zoilo, que la confundió con una prostituta en una estación de autobús, de ese encuentro solo le quedó una gran frustración y el dinero, ya que su "cliente" solo le interesó ponerse la ropa interior de ella y masturbarse. Tras dos semanas de sufrimiento, la supervisora la llamó a su oficina y directamente la confrontó preguntandole que le pasaba a ella que la había visto muy desmejorada y que su trabajo se había tornado uno de muy baja calidad, sin más la señorita Marengo estallo en llanto, y le confesó a su supervisora su sufrimiento y la razón de este, la supervisora se le quedó viendo y sonriendo se le acercó, Marengo le extrañó la aptitud de su supervisora, y le preguntó, ¿Acaso no te molesta que este como loca por tu hombre?,
A lo que la supervisora le respondió, primero él no es mi hombre, segundo yo soy de él y tercero tu también puedes ser de él si así tú lo quieres, al decir eso la tomó por los hombros la levantó de la silla y saliendo de su oficina la condujo por el pasillo hasta la habitación de Don Zoilo, mientras le fue diciendo como te dijo él no es mio yo soy de él, mi esposo no se explica la razón por la que yo a pesar de ser directora de enfermeras del Hospital Nacional trabajó en este asilo de ancianos, yo le digo que es mas por caridad, que por la paga, la verdad tu la descubriste hace dos semanas a tras, al decir eso entraron a la habitación de don Zoilo, él No se encontraba en ella, la supervisora se dio a la tarea de retirarle el uniforme a la señorita Marengo, esta no dijo nada y dejó que el uniforme se deslizara hasta el piso con suavidad la supervisora le dio un masaje en los hombros a la señorita Marengo para que se relajará, le soltó el cabello que era castaño claro y le llegaba hasta su espalda, con delicadeza le retiró el sostén dejando sus pequeños pero bien formados pechos al aire libre, los mismos que la supervisora acaricio por unos instantes, para luego arrodillandose frente a la señorita Marengo la y retirarle la pantaleta, quedando su boca frente al coño de la señorita Marengo, la supervisora la colocó su mano en el coño de la señorita Marengo con suavidad se lo apretó ligeramente y levantandose del piso la fue empujando hasta la cama de Don Zoilo, una vez hay la acostó la besó en la frente y se retiró, la señorita Marengo no sabía que hacer estaba a punto de levantarse vestirse y retirarse abandonandolo todo, al mismo tiempo quería ser poseída por Don Zoilo, ella lo trató de analizar fríamente y llegó a la conclusión que lo que ella tenía era un obsesión con el viejo, en eso se abrió la puerta. Don Zoilo entró en la habitación y se dirigió al baño, sin darse cuenta que su cama se encontraba ocupada, al salir del cuarto de baño se sorprendió al ver en su cama a la señorita Marengo completamente desnuda, se dio la vuelta y se metió de nuevo al baño, luego se escucha la regadera y a los pocos minutos salió envuelto en una gran toalla blanca, se fue acercando a la puerta la cerró con seguro y se dirigió a la cama, con suavidad paso sus manos por el cuerpo de Marengo y tomandola por las manos la incorporó sentandola en la cama y colocando su verga a la altura de la boca de ella, Marengo se encontraba nerviosa y mantuvo su boca cerrada, el viejo sonrió y arrodillandose frente a ella puso sus grandes manos en las rodillas de Marengo con delicadeza le fue abriendo las piernas y acariciando los muslos de Marengo hizo contacto con la vulva de ella, se la apretaba con suavidad y sus dedos fueron explorando la intimidad de Marengo, hasta que su humedad fue evidente, Marengo se terminó de recostar sobre la cama, y mantuvo sus piernas bien abiertas, en ese momento Don Zoilo se inclinó sobre las piernas de Marengo y posó su boca sobre la mata de pelos que tenía Marengo entre sus piernas, con suavidad su nariz olfateó durante unos instantes el coño de la señorita Marengo, el aroma de mujer invadía todo su alrededor, su lengua y sus labios se dieron a la tarea de conocer el nuevo terreno, a medida que su lengua entraba en contacto con la húmeda vagina y los jugos vaginales de Marengo se mezclaban con la saliva de Don Zoilo, el cuerpo de la señorita Marengo se iva relajando, sus fuerzas la estaban abandonado, con la misma suavidad que comenzó así suspendió Don Zoilo su labor la tomó por las manos y la incorporó ella permanecía sentada en el borde de la cama y al abrir sus ojos vio ante sí la verga de Don Zoilo completamente armada, sin dudarlo abrió su boca y la alojó dentro de ella al tiempo que su lengua jugaba con el glande del viejo, Don Zoilo sin perder el tiempo se dedicó a acariciarle los senos, así permanecieron por un rato hasta que el viejo le dijo que era suficiente, ella alzó la mirada y sonriendo le obedeció, acto seguido el viejo se trepó sobre la cama con gran agilidad, Marengo de inmediato levantó sus piernas para colocarlas en los hombros de él, pero Don Zoilo la detuvo, y diciendole, eso lo dejaremos para el final, ahora primero nos divertiremos un rato, así que se acostó al lado de Marengo la tomó en sus brazos y comenzó a besarla por todo el cuerpo de ella, Marengo se sentía sumamente alegre, jamas una persona le había pasado la lengua por lugares que ella se había olvidado que existían, cuando más relajaba se encontraba, Don Zoilo con suavidad la tendió boca abajo y prosiguió masajeandó el cuerpo de ella con la lengua de él, hasta que llegó a las nalgas de ella y con un suave tacto fue separandolas, al principio ella las apretó, por temor o desconocimiento ya que nunca había tenido relaciones anales, Don Zoilo se le acercó al oído e introduciendo su lengua en la oreja de ella jugó por unos instantes para luego decirle, si esto te agradó imagínate como lo disfrutaras si te pasó la lengua entre tus nalgas, ella asintió con la cabeza, y Don Zoilo se dio a la tarea de lamer sus nalgas y poco a poco se fue acercando a su esfínter hasta que lentamente fue introduciendo su lengua en el culo de la señorita Marengo, ella lo estaba disfrutando al máximo, sentía la calida saliva de Don Zoilo correr entre sus nalgas, lentamente él se fue incorporando sobre la señorita Marengo, ella instintivamente abrió sus piernas y levanto sus nalgas un poco, Don Zoilo agarró su verga con una mano mientras que con la otra le abría el culo a la señorita Marengo, con mucho cuidado y consideración la fue penetrando lentamente, ella sintió como su culo se abría al paso de la verga del viejo, por un momento sintió algo de dolor, pero debido al trato que le dio el viejo eso pasó rápidamente, él introdujo una de sus grandes manos dentro del coño de ella, y con su boca el viejo se dio a la tarea de mordisquearle la nuca a la señorita Marengo, ella disfrutaba de esa singular y nueva experiencia, mientras tanto Don Zoilo continuaba bombeando dentro de ella, el placer de los dos era único, ella nunca había disfrutado tanto una relación, desde que Don Zoilo le puso sus mano sobre el cuerpo de ella había disfrutado de varios orgasmos, ella pensaba que ya no había nada que la sorprendiera, cuando El viejo se levantó su verga permanecía a un erecta, en eso colocó las piernas de ella sobre los hombros de él y la penetró por la vagina de inmediato, la señorita Marengo creyó ver las estrellas del placer al sentir dicha penetración, sus ojos se pusieron en blanco, tal era el ímpetu del viejo que ella casi se desmalla, tras ser penetrada un sin numero de veces por el viejo, el coño de la señorita Marengo chorreaba, sus orgasmos no habían pasado por alto, sus alaridos excitaban cada vez más y más a Don Zoilo, hasta el punto que ya el viejo no se contuvo más y un gran chorro de semen invadió la vagina de la señorita Marengo, y se desbordaba hacía afuera, al final los dos se relajaron y se durmieron sobre la cama, al rato entró la supervisora los miró complacida y los arropó a los dos, al día siguiente la señorita Marengo se despertó, su rostro reflejaba una paz y alegría tanto física como espiritual como nunca la había sentido en su vida.
Tras cinco años de constates relaciones, con la señorita Marengo
relatos eroticos y con la supervisora, el viejo Don Zoilo amaneció un buen día sin vida, en su rostro se observaba una gran sonrisa de satisfacción.
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