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Fecha: Domingo, 17 Diciembre 2006 « Anterior | Siguiente » en Gays

Gay: Musculos y sexo

Anonimo
Accesos: 2866
Valoración media:
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Me inscribí en el gimnasio, un poco por seguir a mis amigos y, la verdad, al principio no me agradaba demasiado la rutina de las pesas; pero,poco a poco le fui agarrando el gusto, sobre todo cuando empecé a notar como crecían y se marcaban los músculos de todo mi cuerpo...
Siempre había tenido un cuerpo bien formado, gracias a la natación y a mi afición por correr olas pero, luego de unos meses en el gimnasio mis hombros, mi pecho,
mis brazos y piernas lucían como jamás lo hubiera imaginado. Al
parecer, mis genes eran los adecuados para dedicarme al fisicoculturismo, o al
menos así me lo aseguró Sergio, el nuevo instructor , quien se
mostró muy interesado en dirigir mi entrenamiento con miras a participar
en los campeonatos locales. Nuestra primera meta fue un concurso a nivel distrital,
para juveniles como yo. Tenía 19 años entonces.



Sergio por su parte, tenía 32 años, ojos verdes, pelo castaño,
era de mediana estatura y con un cuerpo delgado pero muy fibroso de piel trigueña.
Ah! y soltero. Yo no era precisamente inocente en lo que se refiere al sexo
con hombres. Había tenido relaciones con travestis y, ocasionalmente
me habían pagado por sexo pero no me identificaba como gay. Lo hacía
por diversión y siempre "como hombre".




Comencé a entrenar en serio, cuidando estrictamente mi dieta y siguiendo
rutinas especialmente diseñadas por mi instructor. También empecé a
usar anabólicos.




En el campeonato distrital gané sin dificultades. Había logrado
desarrollar 85 Kg. de músculos, que distribuidos sobre mi metro setentiocho
me hacían ver en excelente forma. Nuestro siguiente objetivo era el
Campeonato Metropolitano y a eso nos dedicamos durante los siguientes cuatro
meses.




Entre Sergio y yo había surgido una bonita amistad, que por momentos
se volvía demasiado intima. Nos bañábamos juntos y a veces
jugábamos y nos tocábamos desnudos en la ducha o en el vestidor.
Imagino que muchos habrán pensado que entre nosotros ocurrían
cosas, porque me di cuenta de las miradas que dirigían hacia nosotros
cuando nos veían juntos. La verdad, en ese momento nuestra relación
era --por así decirlo-- puramente platónica. El era para mi,
una especie de hermano mayor a quien respetaba y en quien confiaba totalmente.




Sin embargo, en mi interior iba surgiendo el deseo y no podía evitar
tener una erección cada vez que jugábamos desnudos en la ducha.
A el le pasaba lo mismo, pero ninguno de los dos dijo algo.




Sergio controlaba cada momento de mi vida --al menos lo intentaba-- y me convenció que
no debía tener sexo hasta después del campeonato. "Nada
de sexo. Ni siquiera puedes masturbarte ¿entiendes?"dijo y yo acepté aunque
sabía que iba a ser muy difícil lograrlo.

Volqué toda mi energía en los entrenamientos. Como el campeonato
iba a ser al final del Verano, el periodo de preparación coincidía
con mis vacaciones de la Universidad así que prácticamente vivía
en el gimnasio con Sergio.




El día de concurso finalmente llegó. Mis padres y hermano estaban
veraneando en el Norte así que nadie de mi familia asistió. Sólo
estábamos Sergio y yo.

La competencia se realizó en un teatro, cuyas instalaciones estaban
bastante venidas a menos. El lugar para cambiarnos y esperar era un patio ubicado
detrás del escenario. Nunca me había visto en una situación
así, el anterior concurso se había desarrollado en un gimnasio.
Sergio me apoyó para superar los nervios y las molestias causadas por
la incomodidad.




Cuando entré en el escenario y me vi frente a casi 500 personas y el
jurado tuve una extraña sensación. Me parecía que todos
me miraban con deseo, incluso los otros competidores y de pronto me sentí superior,
me sentí lo máximo. Estaba seguro que nadie tenía pectorales
tan grandes y definidos como los míos, ni tampoco una cintura tan estrecha,
ni bíceps, ni muslos, ni dorsales tan perfectos como los que había
conseguido con mi esfuerzo y el de Sergio. Tenía que ganar y así fue.
Gané mi categoría ( Juvenil )y pasé a participar de la
competencia general.




Entonces fue otra cosa. Los otros competidores tenían muchos años
practicando el fisicoculturismo y eran verdaderas montañas de carne
casi grotesca. Uno de ellos medía solo 1.67 m. pero pesaba 90 kg. Sólo
uno de ellos me parecía atractivo y pude notar que el me miraba también.

Para mi sorpresa los jueces empezaron a llamarnos a los dos para hacer comparaciones.
Parecía que el ganador iba a ser uno de nosotros. Frente a frente, en
las comparaciones, no pude evitar empezar a excitarme y mi diminuta truza roja
empezó a abultarse. Tener una erección en ese momento resultaba
agradable y molesto a la vez pero no pude evitarlo y así debí continuar
hasta la rutina libre.




Los jueces llamaron uno por uno a los ganadores. A mi me llamaron en segundo
lugar. El ganó. Me acerqué a felicitarlo y me abrazó.
Nuestros pechos desnudos y aceitosos entraron en contacto y estuve a punto
de no poder contener la eyaculación. Sólo por un milagro mi
pene hinchado no había escapado de la lycra que lo sujetaba. Pero
mi impresión fue mayor cuando noté que el también tenía
una erección apenas contenida por su truza azul. Fue un instante nada
más pero tremendamente excitante.




Sergio me acompaño a cambiarme y me invitó a su casa para festejar
con un almuerzo. Una vez en su casa le pedí su ducha para bañarme
ya que en el teatro no había podido hacerlo y tenía todavía
el cuerpo cubierto de aceite.




Me acompañó a su habitación, me dio unas toallas y me
señaló el baño. Me desvestí mientras conversábamos.
El me dijo que yo debí haber ganado, que lo merecía, que tenía
el cuerpo más hermoso que jamás hubiera visto. Mientras decía
eso se había acercado y estaba parado frente a mi, muy cerca.

"
Eres realmente lindo Jorgito" agregó y pellizcó uno de mis
pezones. Lo que sentí fue como una descarga eléctrica que me
dejó aturdido. No dije ni hice nada pero el, acto seguido, empezó a
lamer mis pezones ( que estaban hinchados y parecía que iban a estallar
al no poder contener lo que parecía hervir en mi pecho), mientras con
sus manos acariciaba todo mi cuerpo. Luego se paró detrás y mientras
con una mano apretaba mis pectorales, uno por uno, con la otra acariciaba mi
pene completamente endurecido o apretaba mis testículos.




Empezó entonces a acariciar mis nalgas y luego , con su lengua fue buscando
mi ano. Sus acciones habían hecho que se desbocara mi deseo, un deseo
nunca antes conocido, un deseo que me incitaba a sentir su pene en mis entrañas.
Se puso un condón, lubricante, colocó mis piernas sobre sus hombros
y me penetró. Fue doloroso al principio pero luego se volvió fantástico.
Sus acometidas me provocaron un orgasmo y luego otro, esta vez simultáneo
con el suyo.




Esa fue la primera vez que tuve sexo como pasivo y marcó un hecho muy
importante. Empecé a reconocer la posibilidad de que fuera gay. De hecho
Sergio y yo nos hicimos pareja y permanecimos juntos durante dos años
y medio. Pero esa es otra historia...
















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Comentarios ( 1 ):

29 Ene 2008 cronos
el relato esta super y pues yo tambien levanto pesas y pues aun no tengo nada con mi entrenador pero en me a echo propuestas q para acer el interesante e rechasado pero me ponen tan caliente como ati esta super enserio
0 %

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