
Hola, ante todo quiero presentarme. Mi nombre es Paola, tengo casi 29 años, y soy soltera. A pesar de haber estado en diversos momentos de mi vida casi
a punto de que me lleven al altar, yo he preferido renunciar al sueño
que la mayoría de las mujeres tienen de formar una familia, por yo soy,
siempre lo fui y me imagino que lo seguiré siendo, una mujer infiel. Nunca
pude estar demasiado tiempo con una persona sin ponerle los cuernos. tal vez
algunos de ustedes me juzguen y sientan pena por mí, pero lo cierto es
que no todos somos iguales y yo ya me he aceptado y ya me he acostumbrado a mi
forma de ser, cambiante y caprichosa en lo que a lo sentimental y a lo sexual
se refiere.
Soy además una mujer sumamente atractiva, alta (1,82 m) y delgada, con
un cuerpo armonioso y pechos bien formados y aún capaces de causar envidia
en cualquier adolescente. Soy rubia, y uso el pelo algo corto, pues prefiero
destacar mi rostro, que sea tal vez mi principal atractivo. Lo que voy a contarles
sucedió una semana antes de que rompiera con mi entonces novio Martín,
de esto hace ya dos meses.
con motivo de su cumpleaños organizó un festejo en la casa de
sus padres, no es que aún viva con ellos (él es un poco menor
que yo, tiene 27 años) pues trabaja, al igual que yo, ambos somos empleados
de la misma empresa, donde nos conocimos, y cuenta por lo tanto con un ingreso
que le permite mantener un departamento donde vive. Pero de todas formas su
departamento era muy chico para la reunión que él quería
hacer, por lo que les pidió a sus padres que le permitieran usar su
casa, que cuenta con un gran patio y un espacioso living, de manera que todos
entraríamos cómodamente. Invitó a un montón de
gente, gente del trabajo, amigos del club, ex compañeros de la facultad,
conocidos de diversos lugares, con los que éramos un grupo bastante
grande. El aprovechó la ocasión para presentarme a sus padres,
aprovechando la informalidad de la ocasión ya que no traía para
mí compromisos ni situaciones que me incomodaran.
Afortunadamente, y aunque los grupos no se conocían entre sí,
pronto todos se integraron y varios que recién se conocían charlaban
animadamente, pues Martín es un exelente anfitrión y pronto logró crear
buen clima en la fiesta. desde temprano yo me puse en el papel de la anfitriona,
pues a pesar de que no era mi casa era yo la novia del cumpleañero,
por lo que me ubiqué junto a la licuadora preparando daikiris para todos
toda la noche, o al menos esa era mi intención en un principio, porque
de a poco —trago va, trago viene— me fui poniendo más y
másalegre, al punto de deshinibirme por completo, sin parar de reír
y bailando con todo el mundo.
Borracha como estaba, y con todo el líquido que había tomado,
en un momento sentí urgencia por ir a al baño para orinar. Al
mismo tiempo que me siento en el retrete, alguien, que no me habría
visto entrar (¿o si?) golpea a la puerta. Sin pensarlo, en lugar de
decir "ocupado", dije "adelante". entonces entró uno
de los amigos de la infancia de mi novio. Cuando me vio allí sentada,
con la pollera subida y la bombacha baja, se quedó mirando perplejo.
en ese momento comencé a orinar.
—
Es que... como me dijiste que pase...— dijo disculpándose, pero
sin salir del baño.
—
Si, vení. ¿Estás con ganas de hacer pis?
—
Muchas.
—
Yo te ayudo
Lo agarré con mis manos de la cintura, lo traje a mi y le desabroché el
cinturón. En ese momento dejé de mear yo. Entonces le bajé la
bragueta, y luego los jeans hasta la rodilla. tenía unos slips blancos,
y yo se los bajé de un tirón, dejando a la vista un monstruo
enorme que le colgaba entre las piernas. Por mi parte separe las mías,
y hacia allí apunté el choro de pis que dejó salir cuando
yo le indiqué que así lo hiciera.
Meaba como un caballo, y yo fui corriendo su pene de manera de apuntar su tremendo
chorro hasta que rozara mi concha. Era fantástico, sentía su
pis caliente mojando mi vagina, mi bello púbico estaba empapado por
su pis. Cuando dejó de mear, en vez de sacudírsela, me la metí en
la boca, saboreando las últimas gotas del líquido, y provocándole
una erección. Se le paró brutalmente, y yo se la chupé con
gran habilidad (mi experiencia es amplia en esas lides) mientras yo me masturbaba
con mi mano libre. Acabamos los dos enseguida, yo por obra de mis propios
dedos que frotaban con suavidad mi concha impregnada en pis, y él
me llenó la boca con su semen, que tragué gustosa. Luego él
salió del baño, y yo lo seguí un rato después,
para que no nos vieran salir juntos. Esa fue mi única experiencia
sexual donde el pis tuviera lugar, y creo que me gustaría repetirla.
la sumisa
exelent
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