
Cintia sonrió. Gregorio podía ser alienante si se lo proponía. La galería de arte estaba llena a mas no poder y el artista que inauguraba esa noche aún no llegaba...era un pintor genial, pero mas loco que Gregorio con su temor
a los lugares con muchas personas. Tenía que distraer a la prensa mientras
Nataniel lo convencía de la necesidad imperiosa de salir de su estudio
y venir a la inauguración de su propia muestra.
William Mc Intyre se acercó a ella ni bien salió del escritorio,
impecable con su traje negro. Lo único que le faltaba esa noche era soportar
al engreído de William, crítico de arte del "Vigía",
quién pensaba que sabía mucho de arte....y solo escribía
en base a su gusto personal, dado que de arte entendía tanto como Cintia
entendía de Química Termonuclear. Aún así logró que
su sonrisa no pareciera demasiado falsa y lo besó en la mejilla.
- Querida Cintia...¿dónde te habías metido?....¿dónde
escondes al artista?.
- Llegará en cualquier momento....sé bueno con él....es
un muchacho muy talentoso.
- Seré equitativo como siempre...además esta crítica no
la escribiré yo. Quiero presentarte a Flavia Grandi, la mas reciente adquisición
del "Vigía"...ella es Cintia Montesinos, directora de Relaciones
Públicas de esta Galería...¿o debo decir alma mater?.
- Basta William...a Gregorio le dará un ataque si te escucha. Mucho gusto
Franca.
- El gusto es mío.
Cintia no se fijó en Flavia mas de dos minutos, lo suficiente para notar
que no era muy alta, y que si bien no era hermosa tenía un cierto porte
que la convertían en una mujercita interesante. Nataniel llegaba con el
artista y fue con ellos, por suerte León Lemperz estaba en sus cabales,
se mostró encantador con los invitados y se puso a la crítica en
un bolsillo. Gregorio se puso tan feliz que tomó mucho mas de lo debido,
así que Cintia tuvo que llevarlo a casa al final de la exhibición....otra
de las muchas manías de Gregorio era el no comprar un auto porque tenía
miedo de manejar.
Pasada la medianoche, mientras se deslizaba en su sillón favorito, pensó que
estaba agotada de esa vida. La apasionaba su trabajo, pero Gregorio ya no se
ocupaba de nada en la Galería, lo cual le obligaba a vivir para ese empleo.
Había olvidado la última vez que dispuso de toda una tarde para
sí misma.
- "Cumpliré 30 años en un par de semanas...¿y qué es
lo que he hecho con mi vida?...me asusta pensar que estoy desperdiciándola....y
el sentirme sin fuerzas para cambiarla...por otra parte no sé tampoco
qué debo hacer para cambiarla".
* * * * * * * * * * * * * * * * * * *
Recorría el centro comercial con deliberada lentitud esa tarde de sábado,
sin buscar nada en especial y mirándolo todo, cuando la voz del hombre
sobresaltó a Cintia.
- Cintia querida...¿no me saludas?.
- William...no te había visto.
- No mientas querida, te crecerá la nariz.
- Tienes una mala opinión de ti mismo ¿verdad? dijo Cintia, quién
pensaba que William se había dedicado a criticar arte por no ser capaz
de crearlo.
- Que los demás alimentan....¿tomamos un café en la plaza
de comidas?.
- Bueno.
El café ubicado en la plaza de comidas era muy coqueto, con unas mesas
pequeñas en hierro y sillas de ratan. William ordenó dos capuchinos,
conocedor de los gustos de Cintia después de tanto tiempo de trato.
- Muy buen la crítica.
- La escribió Flavia.
- ¿Y tú se lo permitiste, con tu gran ego?.
- Claro que sí...esta entrenándose así que le permito
escribir lo que no me interesa respondió William con rapidez y con deliberada
malicia. Cintia meneó la cabeza....no podía esperar una respuesta
menos mordaz de ese hombre.
- ¿Sabes que eres muy desagradable?.
- Trabajo para mejorar y ser peor. Cintia es muy buena en esto...muy buena.
A mi no me agradaba vuestro nuevo artista...es demasiado bueno....
- ¿Y de dónde salió esa chica?.
- Estaba trabajando en Buenos Aires...es muy buena, sabe de arte y escribe
bien...una pena lo que le sucedió.
Cintia sorbió un poco de su capuchino...William alabando a alguien y
hasta compadeciéndose...esa era toda una novedad, que impulsó su
curiosidad.
- ¿Qué le sucedió?.
- Unos asaltantes asesinaron a su pareja hace tres años...le llevó tiempo
reaccionar, estuvo unos meses sin trabajar...creo que lo pasó muy mal
pobre chica. Luego decidió venirse a esta ciudad.
- ¿Planeaba casarse?.
- Ningún país permite el matrimonio entre mujeres.
Cintia tosió y tuvo que cubrirse la boca con una servilleta, atorada.
William le alcanzó un vaso con soda lo más rápido que
pudo, ella tomó unos sorbos y recuperó el aliento.
- ¿Qué dices?.
- Flavia vivía con una chica...hey, ¿no serás una de esas
homofóbicas, verdad?...me desilusionarías mucho. Como también
me desilusionaría mucho que dijeras esto que te estoy contando...en
el "Vigía" solo yo sé esto sobre ella, y le harían
la vida difícil si se enteran.
- Por supuesto que no...vivo rodeada de gays...pero no me pareció que
Flavia... Y me ofende que me pidas discreción, sabes que soy ultra discreta.
- ¿Tú piensas que la gente gay anda con un cartel en la frente
proclamando su condición?. Hasta tú estas predispuesta a cruzar
la línea un día.
- Yo no soy así, lo sabes....
- ¿Lo sé?. ¿Lo sabes tú?. Nadie lo sabes Cintia...¿cuánto
hace que estás sola?.
- ¿Cuánto hace que tú estas solo?.
La homosexualidad de William era conocida, aunque nadie se refiriera directamente
al tema. El sonrió, ladino.
- Touche...terminemos el capuchino en paz...pretendo mantener nuestra precaria
amistad.
Cintia terminó el capuchino, pensativa...¿Flavia gay?....era
increíble...no daba con el tipo...no lucía como un hombrecito...además
no había notado nada extraño en ella...¿gay?....claro
que si William lo decía, sería cierto....aunque malicioso, él
era incapaz de decir algo falso sobre una persona.
* * * * * * * * * * * * * * * * * * *
Cintia salió a correr muy temprano ese sábado, estuvo desvelada
en la noche y la mejor forma de correr el cansancio era correr. En un segundo
de distracción tropezó y cayó, sintiendo que su tobillo
se torcía. Al intentar ponerse en pie se dio cuenta que su tobillo no
se lo permitía. Estaba sentada en la vereda masajeándose el pie
cuando la voz suave preguntó:
- ¿Puedo ayudarte?.
Levantó la vista y vio a Flavia, arodillada junto a ella con gesto preocupado.
Notó esta vez los inmensos ojos azules que tenía, y el tono del
cabello, un rubio oscuro casi castaño.
- Creo que me lastimé el tobillo.
- Te ayudo a ponerte en pie.
Cintia asintió. Se apoyó en los brazos de Flavia, que mostró tener
una considerable fuerza para su estatura...si alguien las viera....se sonrojó de
pensarlo. Intentó dar un paso y solo que Flavia fuera muy rápida
para sujetarla impidió que cayera.
- Tengo el auto cerca...te llevo a casa.
- No, deja, llamo a un taxi....
- ¿Crees que te dejaré ir en taxi?. ¿Quién te va
a ayudar a entrar?. Yo te llevo.
Cintia se dijo que necesitaba ayuda en ese momento....¿qué mas
daba que Flavia fuera gay?. Se apoyó en ella.
- No estamos lejos de casa, no será necesario el auto.
Una vez en el apartamento de Cintia, Flavia preparó dos bolsas plásticas
con hielo, una silla, puso el pie de Cintia en alto con las bolsas a ambos
lados del tobillo, y unos almohadones detrás de la espalda.
- ¿Quieres algo más?.
- Tengo un antiinflamatorio en el baño...se llama Perifar Flex, traéme
uno por favor.
Flavia trajo el medicamento y Cintia tomó una pastilla.
- ¿Quieres llamar a un doctor?.
- No, gracias...ya has hecho suficiente por mí.
- ¿Es mi impresión o no te simpatizo? preguntó Flavia.
Era evidente que Cintia se sentía molesta de su presencia en esa casa.
Cintia se ruborizó....se estaba portando horrible con Flavia, y ella
solo se desvivía por ayudarla.
- No es que no me simpatizes...solo que no te conozco bien, y temo que soy
demasiado celosa de mi casa...discúlpame, sé que estas aquí porque
yo necesito ayuda...pero me siento rara.
- ¿Alguien te ha dicho cosas sobre mí?. ¿Acaso William?.
No quiero que me juzgues sin conocerme...no conozco a nadie en esta ciudad,
y si William se ocupa de predisponer a las personas en mi contra quiero saberlo.
- No, no es así Flavia...te agradezco mucho tu ayuda, y no estoy predispuesta
negativamente hacia ti...solo que creo que no es buen momento...estoy dolorida
y eso me pone de muy mal humor.
- Bueno...me voy entonces, creo que quieres estar sola....cuida ese pie ¿sí?.
- Me cuidaré, de verdad lo haré.
Vio irse a Flavia sintiéndose extraña. Flavia se había
comportado muy bien con ella, y lo que había hecho todo el tiempo era
alejarla por lo que William le había contado...comportándose
como una homofóbica, actitud que siempre había detestado. Debido
a su trabajo trataba con gays todos los días...y jamás se había
portado tan discriminatoria como lo había hecho esa mañana. ¿Qué derecho
tenía ella a discriminar a Flavia por gay....si estaba segura de que
si todos supieran que Cintia Montesinos, la exitosa directora de relaciones
públicas de la Galería Beta era aún virgen también
la mirarían de modo raro y dirían cosas extrañas?. Tomó el
teléfono...Cintia tenía razón, era mejor llamar a un doctor...el
tobillo comenzaba a dolerle seriamente...y además un par de días
sin ir a la Galería le vendrían bien.
* * * * * * * * * * * * * * * * * *
Flavia desocupó la última caja y suspiró aliviada. Era
la cuarta mudanza de su vida...la primera fue de casa de sus padres a la pensión
en Buenos Aires. Conoció a Eva en la Universidad donde ambas tomaban
clases de periodismo, ambas estudiantes no muy adineradas y del interior del
país, simpatizaron de inmediato y se hicieron amigas. Eva se mudó a
la pensión donde Flavia paraba, ya que era mejor que el lugar donde
ella estaba alquilando...Flavia nunca imaginó que se enamoraría
de esa chica morochita y menudita...no recordaba como comenzó la magia
entre ellas. Eva ya tenía experiencias previas con mujeres, en tanto
para Flavia fue la primer mujer de su vida...pero no la culpaba de nada...en
cierta manera había sido ella quién había propiciado el
primer encuentro entre ellas, queriendo investigar porque Eva la emocionaba
tanto.
Eva descubrió pronto que no tenía madera de periodista, y mas
práctica que Flavia, consiguió un empleo en un banco que les
permitió alquilar un pequeñísimo apartamento y abandonar
la pensión. Flavia terminó su carrera de periodismo, y consiguió empleo
en una revista de actualidades en una radio. Vivían en relativa calma,
la una para la otra, no frecuentaban lugares de ambiente ni tenían muchas
amistades gay. Eva obtuvo un préstamo en el banco y compraron un coqueto
apartamento en otro barrio, mas grande y a pagar en plazos...con las entradas
de ambas les daba para soportar eso y tener una buena vida.
La tragedia se desencadenó poco después de mudarse al apartamento.
Un par de ladrones entraron al banco donde Eva trabajaba...armados y totalmente
drogados, se enfurecieron porque Eva no sabía la combinación
del cofre de seguridad...y la mataron a tiros.
La familia de Eva, que durante todos esos años apenas se había
limitado a escribir para Navidad, aparecieron de pronto...despojaron a Flavia
de los cuadros, los discos, la ropa, los muebles....y hasta del apartamento
de Eva, ejerciendo sus naturales derechos de sucesión. Flavia se encontró de
pronto sin su compañera de vida, sin casa, y sin siquiera poder conservar
algo que le recordara a esa mujer con la que había compartido tantos
años. Fue desvastador. Durante muchos meses vivió en la abulia,
refugiada en casa de una buena amiga...hasta que decidió que lo mejor
era alejarse de Buenos Aires a un lugar totalmente diferente. Movió sus
contactos y encontró empleo en el "Vigía". Mas lejos
de esa ciudad donde había sufrido tanto no podía estar. Pero
no era fácil hacer amigos en esa ciudad...y lo sería menos si
William contaba su propia versión de la historia que había atravesado.
- "Estoy segura que William le contó a Flavia...por eso trataba
de correrme de su casa a como diera lugar...¿será ella una anti
gay?. Pero si trabaja con arte...vamos, todos sabemos que entre los artistas
abundan los gays....en fin, no dejaré que esto me venza...si superé la
pérdida de Eva, puedo superar casi todo en la vida."
El teléfono la asustó...casi nadie conocía ese número,
salvo que fueran sus padres. Levantó el tubo después de dejar
unos libros en la mesilla.
- Diga.
- ¿Es Flavia Grandi?.
- Sí respondió dubitativa, no reconocía la voz femenina...seguramente
alguien de la redacción del "Vigía"...pero si había
entregado todo antes de irse ¿Quién habla?.
- Cintia Montesinos.
- Vaya, no recuerdo haberte dado mi número de teléfono fue lo único
que se le ocurrió comentar mientras se sentaba junto al aparato.
- No me lo diste...yo lo averigue...espero que no te moleste.
- No, claro que no...¿te sientes mejor?.
- Sí, gracias...Escucha, fui muy desagradable contigo ayer...estoy sola
en casa....y pensé que tal vez te gustaría cenar conmigo...claro
que tendrías que venir aquí, el médico me ha ordenado
reposo dentro de lo posible.
Flavia estaba sorprendida...no comprendía la actitud de Cintia...aunque
la voz sonaba sincera y quizás sí estaba arrepentida de cómo
le había tratado el día anterior. Y después de todo...le
estaba dando una muestra de amistad que no podía darse el lujo de rechazar,
no conocía a nadie en esa ciudad.
- Esta bien....acepto.
Fue al baño para bañarse y prepararse a ir a la casa de Cintia.
* * * * * * * * * * * * * * * * * * *
Cintia fue a abrir apoyándose en un bastón, preguntándose
si había sido una buena idea invitar a Flavia a su casa...pero ya era
demasiado tarde. Flavia se veía rara vestida con jeans, zapatillas deportivas
y un swater rojo, lejos de la imagen profesional que siempre ostentaba....bueno,
ella también llevaba jeans, estaban disfrazadas "de domingo".
- Llegas rápido dijo Cintia despés de besar ligeramente la mejilla
de Flavia a modo de saludo.
- No tengo una vida social muy agitadas...así que pude cancelar mis
compromisos para venir a cenar contigo.
- ¿Estás molesta conmigo?.
- No, claro que no...eres la primer persona de esta ciudad que me da una muestra
de amistad...debo agradecerte la invitación Cintia. Desde que llegué aquí me
he sentido muy sola, y rechazada por todo el mundo.
- Temo que contribuí a hacerte sentir mal...no soy esa chica detestable
que encontraste con un tobillo lastimado en el parque....detesto estar en inferioridad
de condiciones, y eso me hace ser desagradable...¿qué tomas?.
- Mira Cintia...si no te molesta, creo que es mejor que te sientes y yo me
haga cargo de la bebida, si me dices donde queda la cocina.
- Gracias...odio confesarlo, pero el tobillo esta muy molesto....es la puerta
de la izquierda.
Sonrieron, cómplices. Flavia fue a la cocina y trajo un par de latas
de cerveza que encontró en el refrigerador. Se quitó el sweater,
quedando solo con una camisa blanca muy sencilla y se sentó en una silla
frente a Cintia.
- ¿Y cuántos días de reposo te dieron por ese tobillo?.
- Una semana...Gregorio se volverá loco...pero creo que lo superará.
- ¿Y quién va a cuidarte?.
- Me cuido muy bien sola...lo he hecho desde que dejé la casa de mis
padres.
- ¿Y tus amistades?.
- No tienen tiempo Flavia...viven en una locura aún mayor que la mía.
- Es el precio respondió Flavia. Cintia la miró sin comprender.
- ¿El precio de qué?.
- Somos mujeres independientes, con éxito en nuestros trabajos, cierta
solvencia económica..pero estamos solas...me asusta.
Cinta se removió inquieta en el sillón y Flavia se dio cuenta
que su comentario ponía inquieta a su anfitriona. Bebió un largo
trago de cerveza...durante unos minutos el silencio fue tenso, y Cintia lo
interrumpió.
- ¿Y tu familia?.
- Viven en Mendoza...mis padres...mi hermano mayor esta en Los Angeles, hace
años que vive allá, tengo un par de sobrinos que conozco solo
por fotos..mis padres son muy sencillos, me aman y me aceptan todo lo que hago.
Les quiero mucho.
- Mis padres están en Florida...se mudaron allá cuando papá se
retiró....que par de locos ¿verdad?...tienen una casita cerca
de una playa...mis hermanas también están allá, en Miami...viven
en el mismo vecindario....se casaron con unos primos, sudamericanos ellos también,
así que mis sobrinos tienen todos el mismo apellido.
- ¿Y que pasó contigo?....rompes una especie de tradición
familiar.
- Mi madre dice que tengo el corazón duro....y no me gusta vivir en
USA.
- ¿Nunca te has enamorado?.
- No he tenido tiempo. Desde pequeña tenía en claro que quería
ser alguien...ser mas que mi madre, que es una excelente mujer, pero sin mas
ambición que cuidar de su esposo y sus hijas. Cuando logré lo
que quería...me di cuenta que no podía formar pareja...soy una
solitaria.
- No puedo creer eso Cintia, eres una persona muy simpática.
- ¿Y aún piensas eso?. Te traté de un modo terrible ayer.
- Pero lo has remediado y tienes la grandeza de aceptar tus fallas, cosa que
no mucha gente hace.
- Yo no puedo enamorarme...no soy capaz....salgo con un hombre y a la tercer
cita pierdo el interés...lo único que buscan es acostarse con
una lo antes posible..me indigna....y creo que esta cerveza me está haciendo
hablar demasiado dijo Cintia al darse cuenta que la conversación estaba
tomando rumbos demasiado íntimos...¿qué clase de conversación
era esa para mantener con alguien a quién apenas conocía?. ¿Y
que además...tenía otra opción de vida?.
- Cintia..no voy por la vida haciéndome ideas raras no te preocupes...sé que
William debe haberte dicho algo sobre mí...y te pido que no me prejuzgues.
Necesito amigos... no creas que no puedo entender nada de lo que me dices.
En la Universidad también salí con chicos, aunque no lo creas....era
yo muy popular...salía con chicos guapos.
- ¿De verdad?.
- ¡Claro que sí!. A ver...déjame recordar...Diego un aspirante
a jugador de fútbol que pasaba el tiempo fingiendo estudiar...Carlos
que era el mozo del bar donde íbamos con mis compañeros todas
las mañanas...Bernardo que iba un año mas adelante que yo en
la carrera....y Martín, hijo de un ricachón porteño....realmente
insoportable pero guapísimo y con mucho dinero...¿otra cerveza?.
- Claro...y cuéntame que pasó...
Flavia trajo un par de cervezas mas desde la cocina.
- No hay mucho que decir...ninguno duró mas que un par de meses...en
cuanto se daban cuenta que no me iría con ellos a la cama perdían
el interés y me plantaban.
- ¿No te enamoraste de ninguno?.
- No..en realidad...a la segunda o tercer salida ya me daba cuenta que la relación
no prosperaría...pero no quería verlo...así que seguía
hasta que ellos me dejaban...y cuando eso sucedía....¡¡daba
gracias a Dios por liberarme de semejante plomazo!!.
Ambas rieron ruidosamente...Cintia porque nadie mejor que Flavia había
descrito lo que sentía cuando salía con algún hombre.
Flavia sintió que había ganado algo de la confianza de Cintia,
de algún modo había logrado acercarse.
- Eres graciosa y sabes describir muy bien lo que sientes...admiro eso.
- ¿Por qué?.
- Siempre he sido incapaz de ponerle palabras a mis sentimientos...puedo hacer
lo que sea en mi trabajo, soy muy buena en eso...pero no sé decir lo
que llevo dentro.
- Te da miedo.
- Soy cobarde, lo admito...¿quieres ver la cena?...esta en el horno...ya
debe estar lista.
Flavia fue a la cocina. La carne ya estaba lista, así que cortó dos
trozos, puso las papas, trajo los platos al comedor, luego la soda y el vino.
Cintia caminó con dificultad hasta la mesa y se acomodó.
- ¿Me dejas poner música?....es que como siempre como sola, me
he acostumbrado a la música.
- Claro, no hay problema.
Flavia eligió una estación donde pasaban oldies y tomó asiento
frente a Cintia, que terminó con el contenido de su plato con una rapidez
soprendente.
- ¿Siempre comes tan deprisa?.
- Sí...es que nunca tengo compañía...y me parece perdida
de tiempo demorar...lo siento, creo que te dejé comiendo sola.
- ¿No te hace daño?
- No....siempre he comido así de rápido.
Flavia sonrió vagamente...con un dejo de tristeza...Eva solía
comer de ese modo también, era un manojo de nervios, el engullir la
comida era un ritual..se sirvió un poco de vino.
- ¿Por qué te has puesto tan seria?. Disculpa....no quise apurarme...
- No fue por eso...es que recordé algo que me puso triste...hablemos
de algo.
Cintia adivinó que Flavia estaba recordando a su chica..y no supo que
hacer. Se moría de ganas de preguntarle sobre ella...de curiosidad por
saber cómo había sido la compañera de Flavia...le parecía
desagradable preguntar, pero se moría por saber.
- "Creo que tomé demasiado...sería de muy mal gusto preguntarle....y
si continúo bebiendo terminaré pensando que Flavia es atractiva...nada
mas mira que ojazos azules."
No conversaron mucho mas el resto de la cena...Cintia observaba a Flavia, que
había quedado con un aire triste y como ausente. Al terminar la cena
Flavia lavó los platos para evitarle molestias a Cintia y hasta dejó todo
guardado.
- Eres increíble...te invito a cenar y haces todo...
- No me molesta Cintia.
- Me hace sentir mal...vaya anfitriona soy.
- La próxima cena será en mi casa..en cuanto mejores.
- Claro Flavia...y gracias...eres una agradable compañía.
- También tú lo eres.
* * * * * * * * * * * * * * * * * *
Un par de semanas después Cintia estaba totalmente repuesta. La galería
tenía su actividad habitual, engulliendo a Cintia y a su tiempo. Recordó que
no había vuelto a hablar con Flavia cuando la vió entrar a la
galería. Fue hacia ella, sonriendo pero sintiéndose culpable.
Se rozaron la mejilla con un beso.
- Me alegra ver que estás totalmente recuperada.
- Sí...tengo buenos huesos..¿cómo has estado?.
- Bien...creo que me habituaré a la ciudad. William se irá el
próximo mes y quedaré a cargo de la columna...así que
eso me afianza en el trabajo...lo demás pues me iré habituando.
- Te felicito.
- Gracias.
- Cintia...Gregorio esta nervioso y te necesita dijo Nataniel, llegando junto
a Cintia y rodeándola por la cintura...se detuvo al ver a Flavia - ¿Y
quién es esta belleza?.
- Flavia Grandi, del "Vigía"...pórtate bien porque
tomará el puesto de William...este e Nataniel Gómez....mi pseudo
ayudante, mas payaso que otra cosa.
- Es un placer conocerla dijo Nataniel, inclinando ligeramente la cabeza...Flavia
reconocía esa mirada, ese hombre se había quedado impresionado
con ella Cintia, el jefe te espera dijo Nataniel, queriendo tener la oportunidad
de estar a solas con Flavia.
- Sí, voy...¿me esperas Flavia?.
- Claro.
En cuanto Cintia se alejó, Nataniel comenzó a desplegar sus artes
de seducción. Esa reportera era justo el tipo de mujer que le gustaba...bah,
en realidad todas las mujeres eran su tipo.
- Así que en el "Vigía" ¿eh?.
- Sí, llevo poco en la ciudad.
- Podría mostrarte algunos lugares interesantes...soy el mejor guía
que puedas conseguir.
- ¿Ah sí? respondió Flavia con desinterés. Nataniel
no era tonto...de inmediato se dio cuenta que su estrategia no estaba resultando.
- ¿Piensas que soy un presuntuoso?.
- Si no lo eres....haces grandes esfuerzos por parecerlo.
- No lo soy...dame una cita y te lo demostraré.
- Bromeas...pero quizás lo considere.
Flavia regresó en ese momento y oyó la última frase. Conocía
a Nataniel...sabía que tenía suerte con las mujeres...hasta con
ella se había lanzado muchas veces, a pesar de llevar mucho tiempo trabajando
juntos...pero...¿convencer a Flavia?. La idea no le gustó.
- ¿Saldrás con Nataniel?.
- No lo sé...necesito conocer un poco la ciudad...y un hombre que quiere
impresionar a una mujer es un buen guía..tal vez acepte una salida.
- Mira que es muy rápido...peligroso...te convence con facilidad.
- ¿Lo dices por experiencia propia? preguntó Flavia, picada por
la curiosidad.
- Jamás...soy su jefa, no es lo correcto...no puedes salir con un subordinado.
- ¿Sabes que te apegas demasiado a las reglas?. Bueno...eso no importa...yo
vine aquí para invitarte a cenar...mañana, en mi casa...me corresponde
jugar de local en esta ocasión...a las 20 horas.
Cintia volvió a dudar antes de aceptar la invitación...pero le
pareció incorrecto no aceptarla. Flavia había tenido que molestarse
en buscarla, después de lo amable que había sido...no, no era
correcto hacerse rogar.
- Claro, dame la dirección.
Flavia le dejó una tarjeta y se fue de la galería. Apenas cruzó la
puerta Nataniel se acercó a Cintia.
- ¿Cómo es que no me presentaste antes a semejante preciosura?.
- ¿Puedes calmar a tus hormonas?.
- Es una belleza....que piernas...y que ojos...háblale bien de mí...si
me acepta una cita, no le dejaré escapar.
- No creo que la conquistes.
- ¿No confías en mí?.
Cintia no respondió. Conocía a Nataniel...pero también
conocía a Flavia...no creía que fuera ese tipo de lesbiana que
cada tanto tiene un "desliz" con un hombre....pero eso era algo que
no le explicaría a Nataniel.
* * * * * * * * * * * * * * * * * * *
Flavia se esforzó en la cocina...pollo con salsa de champignones, ensalada
rusa, postre...vino importado. Cintia llego temprano, antes de la hora que
habían acordado. Llevaba un vestido negro muy sencillo y cómodo,
y unos zapatos bajos negros. Flavia llevaba jeans y una remera azul que le
venía algo grande....aún no se había cambiado de ropa,
pero ya no podría.
- ¿Es muy temprano?
- No, no...es mejor, nos da tiempo de hablar.
- ¿Me permites ir al baño?.
- Claro..tienes que entrar al dormitorio...por esa puerta..las luces están
a la derecha.
Fue al baño, y al salir recorrió el dormitorio con la mirada.
Estaba coquetamente arreglado, muy ordenado...sobre la mesa de noche había
una foto...Flavia con una chica morocha y delgadita...esa debía ser
su chica...la que murió. Miró el rostro de Flavia...se veía
feliz en esa foto, ambas sonriendo. La voz de Flavia le hizo tomar conciencia
que estaba tardando demasiado.
- ¿Te sirvo vino?.
- Sí respondió, apurándose a salir del dormitorio. Flavía
tenían unos tentempiés preparados sobre la mesa centro.
- ¿Estas bien?.
- Claro...estaba curioseando, perdona....
- No te avergüences...mi presupuesto para decoración es reducido...es
la primera vez que preparo un lugar sola, creo que no quedó tan mal.
- Es un bonito lugar.
- Come algo...el pollo tardará.
Tomaron asiento una junto a la otra.
- ¿Te llamó Nataniel?.
- Mas que eso...me mandó un ramo de rosas al "Vigía"·.
- ¿Saldrás con él?.
- Cintia...si él te interesa yo no acepto su invitación...sabes
que a mi tanto me da, solo quiero conocer un poco la ciudad....
- ¿Cómo piensas que me gusta Nataniel?.
Flavia se quedó mirando a Cintia, confundida...¿entonces por
qué tantas preguntas?. Sabía que Cintia no era gay, así que
su interés no podía estar centrado en ella...tenía que
estar interesada en Nataniel, y celosa además.
- Quizá salga con él...y como ya te dije no hay mejor guía
que un hombre queriendo impresionar a una mujer.
Cintia estuvo a punto de ofrecerse a mostrarle la ciudad, pero se mordió la
lengua. ¿Qué quería hacer?. ¿Qué Flavia
pensara que estaba interesada en ella?.
- "No soy una de ellas...sería injusto ilusionarla".
- ¿No te gusta el vino? preguntó Flavia, que estaba observando
atentamente las reacciones de Cintia...un poco desconcertada. Si algo conocía
esa expresión eran celos.
- Sí, solo que bebo despacio....digo tonterías cuando bebo, así que
me cuido.
- Por mí no te limites..nada de lo que digas hará que te pierda
estima..eres la primer persona que se ha mostrado amigable conmigo en esta
ciudad.
- ¿No dejarías de estimarme ni aunque supieras algo vergonzoso?.
- ¿Y que podrías hacer tú de vergonzoso?...vamos Cintia...eres
la mujer perfecta.
- Y virgen confesó Cintia, apurando luego el resto del vino de la copa
de un solo trago. No supo porque le dijo eso a Flavia, en ese momento...nadie
lo sabía...ni su propia familia. Todo el mundo daba por descontado que
tenía experiencia sexual, a su edad era lo esperado. Flavia se sentó junto
a Cintia..no sabía que decir...era evidente que ese hecho representaba
para Cintia no solo un problema, sino algo que la avergonzaba.
- ¿Nunca....?
- Nunca. No he podido...me da asco el solo pensarlo.
- ¿Asco?...ay, perdona...parezco un loro repitiendo lo último
que tú dices...no debes preocuparte. Tendrás tiempo.
- Casi tengo 30 años Flavia...todo el mundo a mi edad ya tuvo sus experiencias...y
con varias personas...me siento un bicho raro. Me da miedo....miedo de ser
insensible, de nunca poder enamorarme ni disfrutar de una sexualidad normal.
- No es algo tan tremendo mujer...cuando te enamores será el momento
y perderás el miedo...
- ¿Y si jamás me enamoro?.
- Lo harás...a todas nos pasa....y cuando te enamores, querrás
demostrar tu amor.
- Estoy avergonzada...es la segunda vez que compartimos una cena y te cuento
algo tan...estúpido y vergonzante....
- Cintia...está bien...me enorgullece que confíes en mí...trataré de
hacerme merecedora de esa confianza.
- ¿Te acostaste con un hombre alguna vez?.
La pregunta dejó de una pieza a Flavia, por inesperada.
- Una sola vez...con Bernardo...y prefiero no recordarla...fue un desastre.
Todo sucedió tan rápido que ni me enteré...era un verdadero
patán el señorito.
Cintia sonrío ante el gesto que acompañó la descripción
de Flavia. Recostó la cabeza en el hombro de Flavia por un momento,
olvidando lo que sabía de ella, buscando protección. Flavia le
acarició el cabello.
- Solo sigue a tu corazón..la felicidad está en los lugares y
las personas que una menos imagina.
- ¿Fuiste feliz alguna vez?.
- Lo fui...mucho..pero te escandalizarías si te cuento y quiero que
sigas siendo mi amiga...¿vas a decirme que tú nunca te sentiste
feliz?.
- Pensé que lo sería cuando estuviera asentada...ahora lo estoy
y me mato trabajando y me doy cuenta que me falta algo...y no sé que
es, mi como remediarlo.
Flavia sintió unos violentos deseos de besarla...tuvo que ejercer un
fuerte autocontrol, recordar que le había costado mucho acercarse a
Cintia y que hacer eso significaba ponerse en el lugar de obsesa sexual que
siempre le atribuían a las mujeres lesbianas. Cintia se sentiría
acosada, aprovechada en su buena fé y seguramente no volvería
a mirarle la cara.
- "Me está pasando de nuevo...creí que al perder a Eva jamás
me pasaría de nuevo...me siento viva."
- ¿Piensas en ella a menudo?.
- ¿En quién? respondió Flavia, alejándose de Cintia
para no perder los estribos.
- William me contó...y vi la foto en el dormitorio...no es la primera
vez que pones cara extraña...
- Ella era Eva. Conoces el final de la historia. La mataron a tiros unos asaltantes...perderla
me trajo a esta ciudad...sufrí una grave depresión, la perdía
a ella, a nuestra casa.....a sus cosas....fue como si me la mataran dos veces....una
los asaltantes, la segunda vez fue su familia...pero tenía que seguir
viviendo...mas que nadie por ella, que siempre me decía que la vida
era una aventura digna de ser vivida...no podía desilusionarla dejándome
vencer.
- ¿Crees que la olvidarás algún día?.
- No olvidas a quién amaste...viví años con ella..nos
amábamos tanto...estábamos tan bien juntas, nuestras amigas nos
envidiaban...éramos la pareja perfecta...disculpa si te escandalizo.
- No, no....quiero saber, entenderte...no te juzgo, lo prometo.
- No lo entiendes si no lo vives, pero agradezco tu esfuerzo...Eva era genial.
No merecía morir en esa forma...la gente tampoco ayudaba allá.
Piensan que las lesbianas somos promiscuas y que en poco tiempo yo olvidaría
a Eva y me enredaría con alguien mas...no fue así.
- ¿Crees que podrás rehacer tu vida algún día?.
- No lo sé...si encuentro a una mujer que me conmueva nuevamente quizás....Cintia....
- ¿Qué?.
- Creo que se quema nuestra cena respondió Flavia, corriendo a la cocina...una
pequeña mentira para distraer la conversación, que estaba yendo
por senderos escabrosos. No quería seguir hablando de Eva..le parecía
una falta de respeto...porque estaba sintiendo cosas por Cintia.
Compartieron la cena hablando de mil y una tonterías, riendo, Cintia
se puso un poco borracha y al fin se durmió en el sillón mientras
Flavia lavaba los platos.
Flavia se quedó viéndola desde la puerta de la cocina.
- "Tan fuerte en la galería...con fama de manejar todo con mano
de hierro...tan frágil en tu vida...necesitas a alguien Cintia".
Fue hasta el dormitorio a buscar una manta para cubrir a Cintia. Se detuvo
frente a la foto que tenía en la mesilla de noche...recorrió el
rostro de Eva con un dedo...recordó una frase que Eva siempre le murmuraba
al oído:
- "Lo único que quiero es verte feliz Flavia".
Regresó al living con la manta y cubrió a Cintia. Se preparó un
té y ocupó la berger frente a Cintia.
- "Sería capaz de enamorarme de nuevo..y es un disparate. No es
como yo...sería un desatino. Sé que a ella le gusta Nataniel...por
eso pregunta tanto si saldré con él...jamás se fijaría
en una mujer. Tiene un miedo terrible a relacionarse, pero eso no la convierte
en lesbiana...regla número uno Flavia...nunca te fijes en una buga.
Te hará sufrir...y has tenido suficiente sufrimiento en los últimos
años".
Sorbía el té con lentitudo. Recordó lo que sintió al
darse cuenta que Eva le atraía mas que cualquier chico que conocía...lo
que había sentido cuando Eva le confesó que era lesbiana...el
deseo que la invadió cuando estuvieron juntas por primera vez...el primer
beso, que Flavia buscó.
- "Yo no era lesbiana entonces...es mas, no había pensado en eso
jamás...y viví mas de nueve años con Eva..mas de lo que
dura un matrimonio heterosexual hoy en día. Pero soy consciente que
Cintia no siente lo que yo sentía...ella está en el otro lado
de la acera....y jamás cruzará".
Cintia se despertó desorientada, sin recordar donde estaba. Solo al
ver a Flavia recobró el control...bajó los pies del sofá,
ruborizada.
- Me dormí...que tonta.
- Creo que fue demasiado vino con la cena.
- Será tardísimo....y yo sin auto....
- Te llevo a casa....vamos, no pongas esa cara....a esta hora nadie nos verá.
- No me importa lo que digan.
- Me alegra eso...porque me agrada ser tu amiga y no pienso perderme ese placer...anda
vamos.
La dejó en casa y se aseguró de verla entrar al edificio. Era
agradable tener de nuevo alguien a quién cuidar...ya estaba olvidando
lo bien que se sentía hacerlo.
* * * * * * * * * * * * * * * * * * *
Nataniel le alcanzó una taza de café, sonriendo de oreja a oreja....había
estado extraño toda la mañana, pero Cintia no le había
hecho mucho caso. Al fin soltó la noticia.
- Saldré con tu amiga.
Cintia miró a Nataniel, sorprendida. Dejó la taza en la mesilla
baja...la mano le temblaba un poco y no quería que Nataniel lo notara.
- ¿Con Flavia?. ¿Saldrás con Flavia?.
- Sí...hoy en la noche...será fantástico...¿no
te contó nada?.
- No..no le he visto hace unos días...no te portes como un patán
con ella Nataniel.
- Me portaré como ella me deja Cintia...voy a atender.
Nataniel se alejó a atender a un cliente y Cintia le vio alejarse, sintiéndose
rar...no quería que Flavia saliera con Nataniel. ¿Por qué diablos
tenía que meterse ese patán entre ellas?.
- "Cálmate Cintia...seguirá siendo tu amiga...eso no cambiará.
Es una barbaridad sentir celos...Flavia tendrá ganas de conocer un poco
de vida nocturna, y tú no tienes idea de donde se va de noche....déjala
salir con Nataniel".
Gregorio se acercó. Conocía bien a Cintia...llevaban mucho tiempo
trabajando juntos en la galería, y como ambos eran solitarios, trataban
de acercarse el uno al otro. Se sentía un poco como el padre de Cintia.
Le pasó un brazo sobre los hombros.
- ¿Pasa algo mon cherie?.
- Nada Gregorio.
- Estás preocupada y triste, conozco esa expresión.
- No es así.
- ¿Nataniel saldrá con esa amiga tuya?.
- Sí.
- ¿Te interesa Nataniel?.
Cintia se rió con ganas...esto se estaba poniendo de cabeza..se acercó a
Gregorio y lo besó en la mejilla. Si no fuera gay, Gregorio hubiera
sido un excelente padre.
- Gracias por preocuparte por mí Gregorio.
- ¿Sabes que eres una mujer muy complicada?.
- Lo sé...vivo con lo que hay en mi cabeza y en mi corazón a
diario.
- ¿Y cuando pondrás en orden todo eso?.
- Cuando tú me dejes tiempo para hacerlo.
- Vamos, no me culpes....mirá, nuestro genio ha llegado.
León fue directo a saludar a Cintia. Su obra se estaba vendiendo mas
que bien....acabaría volviéndose rico a ese ritmo, y sabía
que se lo debía a Cintia. Le besó en ambas mejillas.
- ¿Cómo esta mi mecenas el día de hoy?.
- Bien León...¿qué te trae por aquí?.
- Invitarte a cenar..y a bailar....hoy vendiste mi vigésima obra...quiero
festejar este milagro con quién lo hace posible..y no acepto negativas..¿a
que hora paso por ti?...usaré traje si es necesario...hasta me afeitaría.
Cintia observó a León. Su aspecto había mejorado desde
que eran los managers de su obra. El cabello mas corto le sentaba, y la barba
desordenada había quedado atrás, ahora usaba una barbita candado
que le quedaba bien...era un hombre guapo...y un genial pintor.
- ¿A las siete?.
- Bien...ponte bonita...te llevaré a un lugar muy elegante.
* * * * * * * * * * * * * * * * * * *
El lugar no solo fue elegante, sino carísimo...León parecía
un príncipe con su traje azul oscuro y la camisa gris...conversaba con
tal soltura que Cintia descubría a otro León, no al bohemio pintor.
Después de la cena la llevó a una discoteca muy exclusiva y soltó un
par de billetes para que les dejasen entrar. Evidentemente estaba decidido
a impresionarla....León sostenía la teoría de que si impresionas
a una chica puedes conquistarla.
- Bien mujer...a bailar...no hago esto desde la secundaria.
- ¿También bailas?.
- Puedo hacerlo todo Cintia....¿no dicen los periódicos que soy
un genio?.
Una vez en la pista, bailando temas que solían bailar ambos en su época
de secundaria, Cintia recordó porque el baile había sido una
de sus grandes distracciones. León era un excelente compañero
de baile, tanto que cuando la música cambió y León la
enlazo por la cintura no se opuso....la estaba pasando tan bien que quería
sentir algo más...quería sentirse conmovida por ese hombre...quizás
si sentía su perfume, el calor de su cuerpo, si lo abrazaba podía
ocurrir..sentir deseo por él. Apoyó su mejilla contra la de León,
que usaba una colonia suave y se propuso relajarse.
Fue entonces cuando vio a Nataniel y Flavia, bailando muy cerca de ellos, también
abrazados.
- "Pero...¿qué es esto?".
Nataniel besó ligeramente a Flavia en los labios, y ella no le rechazó.
- "¿Qué diablos haces Flavia?....Nataniel se acuesta con
todas...¿y no que a ti te gustan solo las mujeres?. "
- ¿Qué pasa Cintia?.
- Nada León...¿por qué?.
- Has perdido totalmente el paso...pareces disgustada.
- ¿Por qué habría de estar disgustada?.
- ¿Quizás porque Nataniel está con otra mujer?.
Flavia ocultó su cara en el pecho de León, para que él
no notara su expresión fastidiada. Si esto continuaba hasta Nataniel
pensaría que ella estaba interesada. ¿Qué cara pondría
León si le dijera que lo que le molestaba era ver a Flavia en brazos
de otro hombre?.
- ¿Por qué crees que me gusta Nataniel?.
- No dejas de ver hacia donde él esta.
- Es una idea tuya...no me interesa Nataniel.
Desvió la cabeza para verlos mientras lo decía...Nataniel parecía
estar diciendo algo muy gracioso, porque Flavia reía mucho y él
se acercaba y tocaba su mejilla. ¿Cómo Flavia se lo permitía?.
- Lo ves....lo estás haciendo de nuevo.
Cintia miró a León..no parecía disgustado, sino mas bien
divertido. ¿Acaso no era un artista loco?. Solo así podía
comprender que no sintiera celos al no ser el centro de atención, después
de todo lo que había hecho para impresionarla.
- ¿Y si lo admito...que me gusta otra persona a pesar de lo amable que
has sido conmigo?.
- Diré que eres una gran tonta si permites que te quiten lo que quieres.
Cuando a mí me interesa alguien, voy y se lo digo. Solo puedes recibir
un no...pero al menos lo habrás intentado.
- Me asusta mucho.
- ¿Una mujer como tú asustada?. No lo creo...bailemos esta noche...y
mañana vas y tomas las riendas de tu vida, que ya es tiempo.
* * * * * * * * * * * * * * * * * * *
No se detuvo a pensar si era demasiado temprano cuando tocó el timbre.
Cuando no duermes en toda la noche, no te das cuenta. Tampoco piensas que es
sábado y que la gente que no trabaja suele dormir hasta tarde...sobre
todo cuando ha trasnochado la noche anterior. Ni piensas que esa lluvia torrencial
invita a domir. Recién al cuarto llamado la voz somnolienta de Flavia
respondió.
- Diga...
- Soy Cintia.
- Sube.
El sonido del portero le granjeo la entrada. Subió al tercer piso. Flavia
ya había abierto la puerta. Llevaba una bata a cuadros y tenía
el cabello revuelto. Cintia cerró la puerta..de pronto cayó en
la cuenta de que eran las siete de la mañana. Al acercarse a saludar
a Flavia sintió el perfume de Nataniel en la bata.
- Si preparas el café te perdono el hacerme levantar a estar hora.
- Mejor me voy y te dejo dormir.
Flavia le detuvo por el brazo...Cintia se veía extraña, como
muy vulnerable...y alguna buena razón la había impulsado a ir
a verla a esa hora.
- No te vayas...prepara el café..y quítate ese abrigo...que llenas
toda la sala de agua. Voy a vestirme.
Cintia obedeció. Al ir hacia la cocina vio colillas de cigarillos de
la marca que Nataniel fumaba en el cenicero. Preparó el café sintiéndose
furiosa...¿cómo le había permitido subir?. Al volver a
la sala con los dos jarros Flavia ya estaba vestida.
- Dame ese café o me duermo de nuevo...¿qué pasa Cintia?.
- ¿Qué diablos hacías anoche con Nataniel?.
- ¿A qué te refieres?.
- Dejaste que te besara...lo dejaste subir. ¿Qué crees que haces?.
- Hey...¿por qué tan enojada?. Dijiste que no te interesaba Nataniel..entonces....puedo
salir o hacer lo que sea con él.
- ¿Dormiste con él?.
Flavia dejó el jarro sobre la mesa. Cintia estaba descontrolada...si
hubiera sabido que se pondría tan mal, no habría aceptado jamás
la invitación de Nataniel. Estiró el brazo para tomar el brazo
de Cintia, pero la otra mujer se apartó.....sí, estaba furiosa,
no había duda.
- Creo que debes calmarte.
- Tu bata huele a su perfume...hay colillas y tú no fumas..¿pasó la
noche contigo?. ¿Te olvidaste de lo que eres... y te acostaste con él?.
- Cintia...su auto se averió mientras me traía a casa. Se empapó y
le dejé subir. Le presté mi bata mientras buscaba alguno de mis
buzos deportivos que le quedase bien, se tomó un café, se fumó un
par de cigarillos....pretendió quedarse y no le dejé. No entiendo
Cintia. Me dijiste que no te importaba nada de Nataniel...y vienes aquí con
un ataque de celos..si, le dejé que me besara porque no quería
que se sintiera usado...ni siquiera fue un beso apasionado, nada de que preocuparse.
- ¡No me interesa Nataniel, con un demonio! estallo Cintia, exasperada
y rompió a llorar, totalmente indefensa. Flavia la abrazó, sintió que
tenía que hacerlo.
- No llores chiquita...shhhh....no llores por favor.
- Es que....no puede pasarme a mi Flavia...no a mí...yo...
- ¿Qué es lo que no puede pasarte?.
- Me atraes Flavia....yo no soy una lesbiana...pero me muero de celos al pensar
que Nataniel te besó...que te tocó....me muero...
- Cintia...me hace feliz oírte decir eso...tú me gustas...me
atraes...y no podía decírtelo porque sé que no te consideras
de mi mundo...no sé si puedo ayudarte, porque no soy imparcial...pero
si decides que me quieres en tu vida, podría hacerte feliz.
- Yo no sé que quiero...pero no soporto la idea de que otra persona
esté a tu lado.
- ¿Quieres que vayamos a un psicólogo?...yo te acompaño,
un profesional podría ayudarte a manejar esto.
- No sé lo que quiero...o sí sé...te quiero a ti...
- Entonces...llora todo lo que quieras y luego preparamos el almuerzo....¿te
parece buena idea?.
- No..me voy...yo me voy respondió Cintia entre hipos, queriendo cortar
un llanto que insitía en salir de lo mas hondo de su pecho...quiso deshacerse
del abrazo de Flavia, pero Flavia no lo permitio...con una dulce firmeza la
mantuvo contra su cuerpo.
- ¿Por qué irte?. ¿A estar sola en tu apartamento?...confía
en mí..solo prepararé el almuerzo y conversaremos con calma...al
fin que me despiertas a las siete de la mañana para soltarme una confesión
como la tuya y luego quieres dejarme sola...¿no piensas que también
has desajustado mi vida hoy?.
Cintia se limpió las lagrimas y miró a Flavia...tenía
razón...estaba trastornando su vida y pretendía irse sin más.
Esbozó una sonrisa..tenía que estar volviéndose loca.
Flavia la miraba....no, Cintia no podía estar fingiendo...algo fuerte
sucedía entre ellas...quizás era el destino que las había
acercado.
- Lávate la cara...no me gusta verte así toda llorosa.
Cintia obedeció. Fue al baño y se lavó la cara, se peinó y
hasta se puso un poco de agua de colonia que había en el botiquín...ahora
lucía mejor. Salió del baño. Flavia había puesto
música y preparado mas café. Se sentaron una junto a la otra.
- ¿Mejor?.
- Claro que sí...perdóname.
- No hay nada que perdonar...es maravilloso que descubras tus sentimientos...no
se pide perdón por eso.
Flavia puso un brazo sobre los hombros de Cintia y la atrajo hacia sí sin
hallar resistencia. Cintia apoyó la cabeza en el hombro de Flavia, quería
quedarse allí...la voz de Flavia era suave y la acariciaba el cabello.
- Además...estoy muy halagada.
- ¿Por qué?.
- ¿Sabes el tiempo que ha pasado desde que causé tantos celos
en alguien?...me has hecho sentir muy atractiva hoy.
Cintia tuvo que reírse de la ocurrencia de Flavia. Levantó la
cara para mirar a Flavia y descubrió que esta había acercado
su cara también...estaban a pocos centímetros de distancia...tenía
que besarla o moriría. Flavia se sorprendió al sentir los labios
de Cintia sobre los suyos...se dejó besar...colaboró abriendo
un poco la boca y explorando suavemente la boca de Cintia con su lengua...el
beso sabía a café. Por primera vez Cintia sintió que algo
extraño sucedía con ella...estaba profundamente conmovida. Se
miraron a los ojos y Cintia aparto el cabello de Flavia de su rostro y volvió a
besarla...inexperta sí, pero Flavia, mas veterana en las lides al amor
supo que le sucedía a Cintia...era el llamado del deseo tan largamente
reprimido. Cuando Cintia liberó su boca Flavia murmuró.
- No quiero aprovecharme de la situación...
- ¿Qué dices?.
- Me conozco...si seguimos en esto...terminaré haciéndote el
amor...y no creo que sea el momento...es demasiado apresurado.
Cintia se separó de Flavia...quería gritarle que deseaba que
le hiciera el amor, aunque no tuviera idea de cómo...que quería
sentirla cerca, tocar su piel y dejarse tocar por Flavia...que por primera
vez sabía lo que era sentir deseo...Flavia le acarició el rostro
con suavidad.
- Mejor nos vemos en la noche...y si sigues pensando como creo que piensas
ahora....prometo que no me contendré...
- ¿Me estas rechazando?.
- No Cintia no...solo lo estoy prosponiendo....esto es difícil también
para mí...te pido unas horas...para recuperarme...vamos a almorzar fuera,
luego te dejo en tu casa...y a las siete de la tarde te espero...entenderé si
no quieres venir...pero si vienes te prometo que no me controlaré....y
te prometo que tu primera vez será algo digno de recordar.
Cintia asintió ligeramente...moría de ganas de seguir besando
a Flavia, pero algo le decía que era mejor reservarse para la noche...a
calmar un poco ese tumulto de sensaciones que le estaban invadiendo.
* * * * * * * * * * * * * * * * * * *
A las seis y media de la tarde Cintia ya estaba tocando de nuevo el portero
de Flavia...habían almorzado juntas y luego Flavia la había
dejado en su casa. El resto de la tarde lo había pasado como una leona
enjaulada...solo esperando el momento de ir con Flavia, pasó horas
en el baño preparándose como una novia para el día de
su boda...y ahí estaba, decidida a seducir a esa mujercita de ojos
azules....muerta de miedo, con un nudo en el estómago y el corazón
latiéndole a mil por minuto. Traía puesta una blusa blanca
que marcaba el busto y un trajecito de falda y blazer negro...una vestimenta
quizás demasiado formal, pero fue el punto final a un indecisión
de dos horas frente a su ropero.
Flavia abrió la puerta...se veía fabulosa con esa especie de
kimono rojo...evidentemente también preparada para seducir...olía
suavemente a perfume, llevaba el cabello suelto, y el apartamento estaba preparado
para la ocasión: luces bajas, incienso, música suave...vino blanco.
Se besaron en la mejilla, un poco envaradas.
- Vaya...eres ansiosa...
- Espere por este momento 29 años...¿y me llamas ansiosa?.
Se rieron....Flavia cerró la puerta detrás de Cintia, se volvió,
la rodeo con sus brazos y le dio un beso que no dejo dudas en Cintia...se notaba
que ahora no se controlaría...Cintia pasó las manos detrás
de la nuca de Flavia...quería ese beso mas profundo, porque le hacía
sentir toda una revolución en el cuerpo...las hormonas largos años
dormidas preparaban el cuerpo para la batalla que se avecinaba. La deseaba
tanto...no tenía idea de cómo hacerle el amor, pero deseaba a
Flavia...ahora ya no se preguntaba cómo sería sentir deseo por
alguien...deseo era ese sentimiento que la invadía hasta la última
célula con solo besar a Flavia.
- Caramba...creo que no quieres vino murmuró Flavia cuando Cintia dejó de
besarla.
- No....quiero besarte....
Flavia complació a su compañera. Besó otra vez a Cintia,
con los ojos cerrados y explorando toda la cavidad bucal de su compañera
con la lengua, embriagándose con su perfume, acariciando la espalda
de su compañera, que sentía arder bajo sus manos...no podía
creer que Cintia se portara así de apasionada, apretaba el cuerpo contra
el suyo en una clara invitación...esa mujer ardía en deseo.
- Vamos al cuarto....
- Sí...
Tomadas de la mano fueron al cuarto. Flavia desnudó a Cintia con parsimonia....como
intentando enfriarla un poco, logrando todo lo contrario...desabotonó la
blusa blanca y la dejó caer en el piso...Cintia llevaba un brasier blanco
muy sencillo...denotando su inexperiencia en buscar ropa que excitara, lo que
hizo que Flavia sonriera levemente...acarició los senos sobre la prenda íntima
y pudo sentir como reaccionaban a la caricia...vaya, que sensibles eran...desprendió el
broche de la prenda, que fue a quedarse junto a la blusa. Luego bajó el
cierre de la falda que cayó al suelo, y Cintia aparto empujándola
con su pie...ahí estaba, desnuda por primera vez frente a Flavia...delgadita
sí, pero con puntos fuertes...los senos eran muy firmes, con unos pezones
grandes y amarronados...completamente duritos...el vientre liso...las manos
de Flavia la recorrían y le contemplaba admirada.
- Eres hermosa...
- Quiero verte yo también....
Flavia separó los brazos, invitadora...Cintia desprendió el lazo
del quimono que se abrió, dejando el cuerpo de Flavia totalmente desnudo
ante la vista de Cintia...la muchacha deslizó el kimono por los hombros
de Flavia hacia abajo, mientras le besaba los hombros...una vez que la tuvo
completamente desnuda frente a sí la miró....descubrió la
antigua cicatriz en el vientre, producto de una cirugía y la acarició con
ternura...luego subió las manos a los senos, grandes, con pezones notorios
y rosa morado y los masajeo...notando que la excitaba sobremanera acariciar
las tetas de Flavia.
- También eres hermosa
- No tanto como tú...
- No tengo idea de qué hacer....
- Shhhh...solo sigue acariciando murmuró Flavia, que estaba disfrutando
de las torpes caricias de Cintia en sus senos. Bajó el calzón
de Cintia hacia abajo, quién la ayudó a quitarlo, quitándose
ya de paso los zapatos que aún conservaba puestos. Se tendieron en la
cama de costado, una frente a la otra, mirándose a los ojos...las manos
de Flavia recorrían el cuerpo desnudo de Cintia con suavidad, mientras
la besaba en los labios....o en el cuello....o mordisqueaba el lóbulo
de la oreja....poniéndola cada vez mas excitada...Cintia sentía
que su vagina se humedecía y que la temperatura de la zona se elevaba.
Flavia estaba en sus senos ahora, chupando prolijamente los pezones, que se
endurecían como piedra al contacto de esa boca inquisidora sobre ellos...suavemente
hizo que Cinti
Es uno de los relatos lésbicos más buenos que he leído nunca (y me considero bastante experta)...y por cierto, tiene un final perfecto. No se necesita más...
0.0
Hey no se valeeee, estamos en la mejor parte, por que la quitan???
pleaseeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee, denos el finallllllllllll
COMO TERMINAAAAAA
heyyy que onda enlo mas emocionante le cortan no se vale
no hay derecho a que nos dejen con los crespos hechos!!! necesito conocer el descenlace
que paso como asi lo cortan ally osea
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