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Fecha: Domingo, 17 Diciembre 2006 « Anterior | Siguiente » en Parodias

Akane: raptada por Pantimedias Taro

Anonimo
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Luego de que Ranma, que iba a la escuela, se encontrara con aquel monstruo en
la calle en medio de aquella lluvia . Y éste se llevara a Akane, la jovencita
se desmayó en pleno vuelo.

Al despertar se encontraba en una cabaña en la cima de una montaña algo

extraña, atada de los pies y las manos, y su ropa estaba totalmente empapada

por la lluvia. Miro por la ventana y se dio cuenta que ya se comenzaba a

despejar, el sol asoma tímidamente entre las nubes que huían a
su paso.


Pantimedias apareció trayendo una manta amarilla, para entonces se

encontraba en su forma humana:



_Debes estar empapada, quítate la ropa para que se seque _. Akane asintió

con la cabeza.



Akane se extrañó al ver el semblante, triste y con aires de
constante

enfado, del muchacho que le ofrecía la manta mientras éste le
decía:



_Es lo único que encontré, puedes cubrirte con esto mientras
se seca tu

uniforme _. Dejó la manta a un lado y comenzó a desatarla mientras
le advertía

que no intentará escapar Se hincó y le desató los pies.
Luego aun de rodillas

se giró hasta quedar, frente a ella y la rodeó con sus brazos
para desatarle

las manos que las tenía a la espalda, su pecho se apretó contra
los senos de

la joven, ella sintió el poderoso pecho del joven y se sintió segura
sin saber

por qué.



Ya desatada, Akane se puso de pie sobándose las muñecas.



_ ¿Cómo te llamas? _. Preguntó.



_ Eso no importa replico el joven_ frunciendo el ceño, algo enojado_
y no

preguntes por que estas aquí, más tarde comprenderás mis
razones _.



_ Esta bien déjame sola mientras me desvisto _. Pantimedias se dio
la vuelta

y salió.



Akane se comenzó a desvestir. Iba poniendo la ropa húmeda a
un lado cuando

se quitó el sostén miro sus blancos pechos coronados con esa
aureola rosa y un

pequeño pezón, estaban un poco duros por el frío de tener
la ropa mojada. Al

retirar sus bragas se dio cuenta que estaba húmeda no solo con agua
de lluvia

sino que con algo más. El sentir el vigoroso pecho de aquel joven la
había

excitado. Su mano derecha se escurrió entre su entrepierna buscando
la herida

que toda hembra posee, mientras que con la otra dejaba caer las bragas en el

montoncito de ropa mojada. Ya se encontraba totalmente desnuda



Akane se agacho para recoger la manta para cubrirse, pero al ponerse de pie

resbaló por el agua que había escurrido de su ropa, intento no
caer, sin

embargo lo que logró fue golpearse más fuerte y en la cabeza
con lo quedó

inconsciente.



Taro que se encontraba a fuera entrenando, oyó el golpe y corrió a
la cabaña.

Al entrar vio una visión fascinante: la bella Akane se encontraba tumbada
de

espaldas en medio de la manta, totalmente desnuda y parecía dormir ya
que sus

senos se movían al ritmo de respiración.



Taro sintió algo en su interior. Se dirigió hacia la bella durmiente,
la

miro de pies a cabeza, observa el brillo de su piel húmeda por la vestimenta

mojada y se detuvo en la pequeña acumulación de bellos en el
pubis de la ninfa.

No pudo resistir el espectáculo y se hincó frente a la niña
le separó las

piernas y su cara en medio de las mismas y comenzó a lamer la entrada
al

santuario mas preciado del mundo. Con una de sus manos comenzó a buscar
los

senos de Akane que comenzaba a respirar más agitadamente, sus pezones
estaban

duros y erectos, Pantimedias hundía su lengua en la vagina de la joven,

mientras que con la mano que aún le quedaba libre comenzó a masajearle
el clítoris.



De repente Akane entreabrió los ojos, estaba bastante aturdida con
el golpe,

sintió el exquisito trabajo que hacia Pantimedias y gimió de
manera muy

sensual, Taro se dio cuenta y se retiró instintivamente pero Akane logró,
con

buenos reflejos, tomarle la mano que le acariciaba los pechos y le dijo con
una

voz queda.



_No te detengas, continua por favor _. Y le sonrió como solo sabe hacerlo

Akane.



Taro no se hizo de rogar y volvió a hundir su cara en la húmeda
caverna,

mientras Akane le acariciaba tiernamente el cabello. Taro discontinúo
su labor

al rato de estar en eso, y su lengua que no se despegaba del cuerpo que

acariciaba, comenzó a subir por su vientre haciendo una escala en su
ombligo

donde se entretuvo un momento a Akane le agrado el cambio, luego Taro se encontró

con las montañas blancas de Akane y comenzó a degustarlas mientras
con una

mano la masturbaba y con la otra buscaba la boca de la niña, la cual
al sentir

la mano en sus labios comenzó a chuparle y lamerle los dedos de manera

desesperada. Pantimedias tragaba un pecho completo de la joven, los regurgitaba

y jugaba con los pezones con su lengua.



La excitación llegaba al máximo, de un momento a otro Taro se
puso de pie

se despojó de todo su atuendo. Akane observo que el miembro de su compañero
de

juego, no era tan grande como el de Ranma cuando la había visto en aquella

ocasión en el baño de casa cuando llegó por primera vez
al Dojo Tendo, pero

esta tenía un tamaño aceptable. Taro se inclinó sobre
la joven, la cual separó

un poco más sus piernas y las recogió un poco. Taro se acomodó para
embestir,

pero antes su rostro se acerca a la tierna cara de la pequeña y le dio
un

profundo beso, en medio del cual, con un rápido movimiento clavó profundamente

su espina en las entrañas de Akane, esta abrió completamente
sus ojos y dio un

pequeño grito ahogado por el beso.



Comenzó la batalla entre gemidos y besos. Taro se movía de excelente
forma,

había logrado sentarse en sus talones mientras Akane, engarzada y frente
a él,

le rodeaba las cadenas con las piernas. Pantimedias se movía suavemente
hacia

arriba y hacia abajo, y como los senos de Akane le quedaban a la altura del

rostro le mordía ocasionalmente los enrojecidos pezones. Akane le agradecía

que no le maltratará pues era su primera vez, la que siempre había
querido

compartir con Ranma, pero las circunstancias no se habían dado.



Estaban en medio del combate cuando la montaña despertó y se
estremeció

por un temblor, un recipiente de madera que contenía agua se cayó de
una

repisa. Taro recibió el líquido en la espalda y de inmediato
se transforma en

la enorme y aterradora criatura, Akane sintió de un momento a otro que
murió,

resucito y volvió a fallecer empalada, el gigantesco miembro de aquel
monstruo

estaba dentro de ella, miró hacía abajo y se cuenta que la criatura
estaba de

pie y que ella estaba suspendida entre el cielo y la tierra; sus pies no tocaban

el piso y lo único que la sostenía era la enorme barra de carne
clavada en su

interior y a la que aun le faltaba mucho por introducirse. Luego miro hacia

arriba y vió la tez de la bestia con rostro de toro y sus ojos de un
color

sangre.



La bestia rugió de manera espeluznante y tomando a la joven por la
cintura

con ambas garras y con una fuerza espantosa la atrajo hacia sí, hundiéndole

totalmente el terrible miembro en las entrañas a la joven. Akane gritó como

nunca lo había hecho, y gritó hasta que la voz no salió más,
sentía que iba

a ser partida en dos por la bestia, la cual a un la mantenía asida por
la

cintura y comenzó a moverla hacia delante y hacia atrás. Pronto
el miembro de

la bestia se tiño de la sangre de la desvirgada niña.



Akane parecía una muñeca de trapos en las manos de aquella criatura.
Con

cada embestida, sentía que su estomago estallaría, sudaba enormemente,
sus

ojos llorabas desconsolados y de su boca salía abundante saliva como
si

estuviera en convulsiones. Pero el demonio no se detenía y más
bien cada vez

los embates eran más bestiales. La anguila, con su piel escurridiza,
que

formaba la cola del monstruo se escurrió entre las piernas de este y
busco el

hoyo del ano de la joven y al encontrarlo se hundió en éste moviéndose

desesperadamente en círculos entrantes y salientes como taladrando,
a lo que

Akane respondió con otro grito desgarrador.



Algo en medio de tanto dolor le comenzó a dar placer a la bella joven,
los

espasmos ascendían desde su vientre y recorrían todo su cuerpo.
Y en un

atolondrado pensamiento se dijo que Ranma no podría igualar semejante

experiencia. Y se decidió a disfrutar de lo que le estaba pasando y
tubo varios

orgasmos como nunca más los tendría, aunque a veces el dolor
de las

penetraciones fuera superior al placer que sentía.



Pantimedias, la bestia, arqueo su espalda todo lo que pudo hasta que su cara

se encontró con la de Akane y su aliento su mezcló con el suyo,
una enorme

lengua de vaca salió de las fauces del demonio y comenzó a recorrer
el rostro

de la joven hasta que se incrusto su boca y comenzó a hacer movimientos
como

los de la cópula, a veces llegaba profundo en la garganta, haciendo
que Akane

se sintiera ahogarse. La saliva de la bestia escurría por las mejillas,
el

cuello y los senos de ninfa.



De repente llegó el momento final para la criatura, justo en eso momento

dejo totalmente clavaba a Akane por unos instantes, el miembro del animal creció

hasta alcanzar su tamaño máximo y soltó todo su contenido,
todo dentro del

cuerpo de la ninfa. El tamaño alcanzado por ese guerrero y la inundación
que

sentía en todo su organismo hizo a Akane no se resistiera más.
Arqueó su

cuerpo hacia atrás sus ojos se tornaron blancos, sintió bajar
al infierno y

subir al cielo y nuevamente caer al infierno en caída libre muchas veces
antes

de desmayarse entre un gran orgasmo espasmódico.



Pantimedias la separó de su cuerpo. Al retirarla de su miembro una
increíble

cantidad de líquidos mezclados cayeron por el piso escurrriendóse
por los

muslos de la niña, incluso hilos de sangre recorrían las piernas
de la joven.



Pantimedias se fue. Poco tiempo regreso convertido nuevamente en humano,

limpió todo el lugar y a Akane también la limpió. Luego
la vistió con su

ropa pues ya se encontraba medio seca, pero la roció con algo de agua.
Le volvió

a atar las manos y los pies. Y recogió la manta.



Akane tardaría un muy buen tiempo en despertar. Al cabo del cual entreabrió

los ojos, sentía demasiado dolorida, recordaba muy poco algo de una
bestia,

lluvia, Ranma, hacer el amor, más bien le parecía que lo vivido
era entre sueños.

Al rato entro Taro con una manta y le dijo:



_Debes empapada, debes quitarte la ropa para que se seque _. Le ofreció la

manta.



_Es lo único que encontré, puedes cubrirte con esto mientras
se seca tu

uniforme



_. Dejó la manta a un lado y comenzó a desatarla...














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