
El edificio del FBI en Headquarters está bañado de
una luz diferente o por lo menos eso piensa Mulder, quien hoy se ha levantado...
¿
Cómo explicarlo? ¿un poco exaltado?...quizás para ser más
francos, diríamos
que se levantó con una erección más fuerte que las habituales...La
causa era
sencilla, en sueños, aquella maravillosa pero distante agente Scully se
había
entregado a él, después de tantos años lo había conseguido,
pensaba que
después de tantos desprecios, esa era la recompensa que debía otorgarle
el
FBI.
Mientras caminaba, pues había olvidado llenar de gasolina el tanque
de su
coche, recordó diferentes momentos en que él y Scully, habían
estado a punto,
casi a punto de entregarse, de olvidar responsabilidades, creencias, y
razonamientos para entregarse a una ola de placer que hace mucho los dos
deseaban y que parecía congelada en el tiempo. Scully siempre tan seria,
tan
arisca, impedía su acercamiento, aunque en su interior deseaba con todas
sus
fuerzas que un día en aquella oficina en el sótano del FBI donde
una vez fue
el salón de fotocopiadoras, Mulder la hiciera suya, la agarrara y no
la dejara
escapar...la hiciera sentirse nuevamente una mujer hermosa, atractiva...que
podía
gritar sin razón alguna y no como últimamente lo hacia: ¡Deténgase,
FBI!
Al entrar el detector de metales pitó...tantos años entrando
y aún se
olvida sacar las monedas que lleva encima...el chico de la puerta ya no sabe
si
reírse o ponerse a llorar, Mulder es uno de esos seres que provocan
sentimientos encontrados. Sigue el pasillo hacia adelante y decide bajar por
las
escaleras, justo al llegar al piso de su oficina, en la unión entre
las
escaleras y la puerta del ascensor, se tropieza con Scully. Al verla no puede
dejar de evocar aquella imagen de sus sueños, Scully completamente desnuda
cabalgando sobre él...acariciando sus senos, lamiendo sus dedos... Scully
nota
algo extraño en la cara de su compañero, pero para variar no
amaneció con ese
tono displicente tan común en ella, sino que por el contrario y muy
extrañamente
para Mulder, sonrió. preguntó: ¿qué pasa?, un qué pasa
tan suave y dulce
que Mulder sólo pensó en besarla, pero no, todavía no...pensaba
en Scully, en
su posible reacción, y prefirió que cualquier cosa que pasara,
sería dentro
de la oficina.
Justo antes de entrar, Mulder tomó la mano de Scully y viéndola
a los ojos
le dijo: hoy necesito hablar contigo... Scully entre risas preguntó: ¿Me
vas a
pedir matrimonio otra vez?
Él le contestó:
No, ya tu perdiste esa fabulosa oportunidad y se rió.
Al entrar Scully sentía una gran curiosidad por lo que Mulder tenía
que
decirle, pero para desgracia de ambos, se encontraron frente ellos a Skinner,
con una cara de esas que significa: siéntense y escuchen... Scully se
sentó
frente a una pantalla en la que verían algunas fotos de un crimen, Mulder
no
llegó a sentarse. En realidad aunque aparecían fotos realmente
macabras, no
podía evitar la erección que comenzaba a resultar muy obvia,
por lo menos
pensaba él... Scully se encontraba diagonal a él, con un conjunto
negro de
falda y chaqueta tan común ella. A pesar de que intentaba prestar un
poco de
atención, no lo lograba se sentía observada morbosamente por
Mulder y eso le
gustaba, inmediatamente lo vio como para llamar su atención (y aumentar
su
erección) cruzó sus piernas, colocando la mitad del dedo índice
dentro de su
pequeña boca. Después de un rato, Skiner partió, y en
aquella oficina, el
ambiente que reinaba era muy distinto al habitual... En los ojos de Mulder
había
deseo y en los de Scully el placer de ser deseada...
Apenas Skinner cruzó aquella puerta, Scully se levantó y acercándose
a
Mulder le dijo:
Dime, ¿de qué me querías hablar?. ¿es de eso (mirando
hacia su
entrepierna) que te tiene así de mal?
Mulder mientras tanto no lo podía creer, era ella, justamente ella,
quien
comenzaba todo...parándose frente a él, comenzó a desabrocharse
la chaqueta,
y con cada botón que se abría Mulder sentía que su polla
no paraba de crecer,
de endurecerse. Aquella chaqueta tan cerrada desapareció...sólo
quedo un
cuerpo con una piel tersa, bañada de pecas, que le daban un aspecto
como de
melocotón, que era inevitable no desear comer... sus senos, aunque no
muy
grandes, se veían muy bien, dentro de un sujetador negro, que demostraba
la
excitación de sus pezones... poco a poco se fue pegando a Mulder, y
este sólo
logró agarrarla por las caderas, mientras esta le hablaba de cuestiones
que
Mulder jamás pensó que de la boca de ella pudieran salir...
malintencionadamente rozaba su falda, su coño contra mi polla, y mientras
lo
hacía sonreía. Mis manos subieron y lograron desabrochar aquel
sujetador, no sé
cómo hizo, pero en cuanto yo terminé arriba, ella había
terminado abajo, sus
bragas y su falda yacían en el suelo. Frente mí, aquella hermosa
mujer, aquel
objeto prohibido durante tanto tiempo, entregándose... quería
moverme, pero no
podía. Ella notó lo nervioso que estaba y con suaves y prolongados
besos hizo
que perdiera el temor... su lengua parecía abrazar la mía, y
yo como un
desesperado, besaba toda su cara, su pelo, su cuello, ella gemía...
y aún no
podía creerlo, de repente se me vino a la mente aquel caso de los hongos
y las
alucinaciones, sentí un miedo terrible de que eso no fuera real. ¡Dios
mío!
¡
follarme a Scully! entre una cosa y otra mi camisa desapareció...y Scully
que
no paraba, fue bajando, me besó las tetillas y luego comenzó a
pasar su lengua
por el caminillo...qué excitación tan grande, cuando la vi justo
en frente de
mi hebilla, sentí que explotaría, la desabrochó con una
rapidez que me
sorprendió... y en nada, ya sus labios tenían completamente rodeada
mi polla,
la sacaba y la lograba meter hasta el fondo, parecía que le llegaba
a la
garganta... me tenía a mil, y me puse peor cuando la observé que
mientras lo
hacia, con la otra mano se masturbaba, era impresionante la coordinación
que
tenía. Como pude me me quité zapatos, pantalones, medias, y apartando
todo del
escritorio, la paré ahí...mis dedos tocaban su entrepierna muy
mojadita, podía
sentir sus pelos ahí mojados, y sin pensarlo mucho, se la metí,
se la metí
hasta el fondo y ella gritó, no paraba de sonreír, de gritar,
de gemir, de
revolcarse como una zorra, eso me gustaba...su voz era un simple hilo, que
me
costaba entender, pero entre una cosa y otra, logré captar una frase:
Por detrás
Mulder, por detrás. No lo pude creer pero no perdí la oportunidad,
y ahí
estaba yo follándome por el culo a Scully, moviéndola a mi antojo,
metiéndosela
hasta ahogarla de placer...de repente ella se corre, se corre una y otra vez,
tan fuerte que es casi magia que pueda mantener la polla adentro, así que
le
doy fuerte, sé que me queda poco, y cuando me siento total, me corro,
le mojo
el culo por dentro, las nalgas, y jamás olvidaré aquel gemido
cuando lo sintió
sobre su espalda...
Ambos después de todo aquello nos tiramos al suelo, la quiso abrazar
pero
ella no se dejó, simplemente se levantó, se vistió y como
si acabara de
tomarse un café salió de la oficina, sin abrir mucho la puerta,
ya que Mulder
aún estaba echado, para incorporarse como cualquier otro día
en su jornada de
trabajo. después de todo Scully seguía siendo para todos, aquella
fría,
controlada y excelente agente del FBI.
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