
Corrían los primeros días de diciembre, y la mayoría de colegios estaban en exámenes finales.
Me encontraba en casa estudiando para un examen aplazado de la universidad, mi madre estaba en su cuarto viendo televisión; y todo transcurría sin novedad un viernes por la tarde hasta que alguien llamó a la puerta.
Por las voces me pude enterar que se trataba de mi tía quien no venía sola propiamente dicho. No tuve más alternativa que salir a saludar y me encontré que las acompañantes de mi tía eran nada más y nada menos que mi prima Stefany y su amiga Ana.
Mi prima me saludó efusivamente pues siempre hemos tenido una amistad muy cercana, me presentó a Anita y estuve conversando con ellas.
Ahí mismo me enteré a que se debía la visita de mi tía, y era que iban a visitar a una tía-abuela con mi madre. No demoraron demasiado y se fueron dejándome sólo con las dos nínfulas.
- Así que, AA¿cómo les va en el colegio?- pregunté.
- Pues bien, hasta ahora.- contestó Stefany.
- Aunque tú no tan bien, AA¿ah?- dijo Anita riendo.
Mi prima miró a su amiga y luego a mí.
- No, lo que ocurre es que hay un curso que no sé si lo voy a aprobar.- contestó Stefany.
Yo me limité a asentir con la cabeza, aprobando su respuesta, y luego dirigiéndome a su amiga.
- Y, AA¿qué edad tienes Anita?- dije tanteando.
- AA¿Cuántos años crees que tengo?- repreguntó curiosa y divertida.
Yo ladeaba mi cabeza de un lado a otro y rascaba mi barbilla tratando de calcular su edad, mientras mi prima y su amiga se reían de mis gestos.
- Bueno no soy David Copperfield pero tu debes tener 14 años.- dije conservando ese aire meditabundo.
- Casi, casi... tengo 13 años.- contestó. Aunque no los aparente.
- En eso tienes razón.- dije, agregando. Entonces tienen la misma edad, AA¿no es así Estefany?
- Sí, aunque ella recién los ha cumplido.- contestó mi prima.
- Aya, y AA¿cuándo fue?- pregunté.
- El 23 de noviembre... hace poquito nomás.- dijo Anita.
- AA¡Uy, entonces aun eres una niña!- dije sarcástico.
- Nooooo, ya no soy una niña.- contestó riendo.
- Sólo te estoy molestando, porque ya me di cuenta de eso.- dije.
Los tres nos reíamos de nuestras reacciones, la atmósfera en la sala se tornó algo extraña y yo no pensaba desaprovechar esta oportunidad. Me lancé sobre mi prima y le empecé a hacer cosquillas.
- No, por favor, no me hagas cosquillas... jajaja... jajaja... nooooo.- dijo Stefany a duras penas.
- AA¿Ya no te acuerdas cuando jugábamos?- dije riendo y mirando a Anita. Ven ayúdame a hacerle más cosquillas.
Ella no demoró en acompañarnos y Stefany se revolvía de la risa por el suelo de la sala. Estuvimos un momento así hasta que le tocó el turno a su amiga.
- Ahora a Anita.- dije.
Mi prima y yo nos lanzamos encima de ella y continuamos con las cosquillas.
- Jajajajaja... nooooo... por favor, nooooo... jajajaja.- dijo ella revolcándose en el suelo.
Estuvimos otro rato así hasta que me llegó el turno de hacer de víctima. Las dos nínfulas se me echaban encima y se esforzaban en lograr su cometido, yo oponía una tenue resistencia ante sus intentos, y el enredo era tal que llegó un momento en que los tres nos hacíamos cosquillas mutuamente y el continuo roce de nuestros cuerpos, brazos, manos y piernas colaboró en mi excitación. Esta resultó más que evidente pues tenía puesto un buzo muy delgado y la carpa que se levantaba en mi entrepierna concitó la atención de las chicas.
- AA¿Qué es eso? AA¿Qué te paso?- preguntó Stefany medio asombrada.
- Es que a veces se pone así.- contesté medio agitado.
- Pero... AA¿porqué?- inquirió Anita con una media sonrisa en su rostro mientras miraba a mi prima con aire de complicidad y curiosidad.
- Por el juego pues... el constante roce y eso hace que ocurra esto.- contesté tanteando y al instante pregunté arriesgando. AA¿Les gustaría verlo?
Sus miradas se cruzaban una a la otra hasta que por fin las dos asintieron entre risas nerviosas.
- Bueno, pero mejor vamos a mi cuarto.- dije firme.
Ellas se sentaron en mi cama y yo cumplí con mi promesa. Me bajé el pantalón de buzo y expuse mi pene ante ellas.
Algo ruborizadas emitían risas cortadas y ahogadas por sus manos, mientras yo sujetaba mi pene que perdía poco a poco su firmeza. Esto despertó aun más la curiosidad de las nínfulas.
- Oye, AA¿porqué se está poniendo así?- dijo Stefany.
- Es que se pierde la excitación.- contesté.
- AA¿Y cómo se hace para que se ponga duro otra vez?- preguntó Anita. Mientras mi prima asentía aprobando la pregunta de su amiga.
- Eso es fácil de lograr.- dije. Sólo tienen que cogerlo con sus manos y empezar a agitarlo de arriba a abajo, así como les estoy mostrando ahora.
Ellas miraban mi accionar y se miraban de reojo para saber quien de las dos se animaba a tamaña hazaña. No me sorprendí al ver que mi prima era la primera que se acercaba.
- Así es Stefany, agárralo suave, sin apurarte y poco a poco se va a poner otra vez duro.- dije dirigiéndola.
- Sí, ya esta creciendo de nuevo.- contestó asombrada. AA¿Estás viendo Anita?
- Sí, si estoy viendo.- dijo ella atenta a la maniobra de su amiga.
Ella me dirigió una mirada y yo sonreí mientras tomaba su mano y la colocaba sobre mi pene. A la vez que sacaba las manos de mi prima.
- Hazlo como Stefany.- dije. Así lento, lento y luego vas aumentando la velocidad.
- AA¿Puedo hacerlo con las dos manos?- preguntó inocente.
- Si, no hay problema en eso.- contesté comprensivo.
Así seguimos un rato hasta que decidí sentarme en el borde de la cama.
- Ahora ustedes dos pónganse de rodillas y sigan haciendo lo que ya saben.- dije.
- AA¿Y eso nomás podemos hacer?- preguntó Anita.
- Bueno, eso no es todo.- respondí agradecido. También si se animan... lo pueden chupar.
Ellas se volvieron a mirar y nuevas risas nerviosas brotaron de sus labios.
- Es casi igual como hacerlo con un chupete.- dije a las dos. Es sencillo, solo tienen que lamer y chupar.
La que ahora se animó a intentarlo primero fue Anita.
- Pero tú me dices que voy haciendo, AA¿ya?- dijo la pequeña.
- Por supuesto, no te preocupes por eso.- dije sonriendo.
Más rápido de lo que imaginé, ella empezó a dominar el arte del fellatio con inexorable habilidad. No perdí tiempo y animé a mi prima a intentarlo, lo cual hizo con mucha animosidad. Mientras una lamía mi pene a lo largo, la otra hacía lo propio con mis huevos. Después de varios turnos entre ellas, decidí que debía ir más allá.
- Bueno, ustedes ya vieron mi "cosa" ahora me toca ver sus "cositas", AA¿no les parece?- inquirí seguro.
Una vez más ellas se miraron y ya sin las risas nerviosas aceptaron con la condición de que yo me desnudara primero. Cumplí su pedido con total normalidad, y las inste a hacer lo propio; una a una vi como se despojaban de las prendas de su uniforme escolar hasta quedar tan solo en ropa interior. Ellas se echaron sobre la cama y yo inicié mi exploración.
Lentamente me acerqué y fui tanteando sus cuerpos. Pase un brazo por la espalda de Stefany y liberé sus pequeños senos de la opresión del sostén; acaricié, besé y mosdirquié cada uno de sus deliciosos pezones; para luego continuar mi camino hacia el sur. Deslicé mi lengua por su abdomen hasta llegar al límite que ocultaba ese jardín de maravillas. Suavemente la despojé de su calzoncito amarillo y ante mí se presentó ese tesoro tan preciado. Con mis dedos fui abriéndome paso a través de su ya abundante mata de negros vellitos púbicos y dejar al descubierto su latente clítoris, el cual disfrute gozosamente. No me entretuve demasiado pues aún me faltaba explorar a la otra nínfula. Seguí con la misma rutina y para mi suerte Anita se mostraba muy predispuesta. Ante mí se mostraban unos senos algo más desarrollados que los de mi prima, y mi lengua disfrutó de sus jugosos pezones rosados. Luego continué con el recorrido hacia el sur; mis dedos se colocaron en las tiras de su precioso calzoncito blanco, el cual deslicé a lo largo de sus piernas. Otro tesoro se mostraba ante mí, aunque esta vez fulgurante como el oro; una mata de rubios vellitos púbicos me daba la bienvenida. Saboreé cada rincón y pliegue de su vagina por un largo rato, para luego echarme boca arriba.
- AA¿Y ahora qué hacemos?- preguntó Anita.
- Pues vamos a hacer el sesenta y nueve.- contesté.
- AA¿Y eso cómo es?- preguntó Stefany.
- Fácil.- dije confiado. Yo me pongo como estoy ahora y ustedes se ponen en cuatro patas pero mirando hacia mi pene. AA¿Entienden?
Sus miradas se volvieron a cruzar solo para decir al unísono: "Lo tenemos que chupar, AA¿cierto?". Yo asentí su respuesta sonriente.
Así nos enfrascamos en ese delicioso preludio del esperado final. Yo sentía sus bocas y lenguas jugar animada y jocosamente con mi miembro viril, mientras mi lengua invadía sus apetitosos agujeros, los cuales cambiaba con el solo palmear de las nalgas de la nínfula en cuestión. El calor y la excitación inminente de nuestros cuerpos y del cuarto nos desinhibieron por completo.
- Ya no aguanto más, AA¿quieren hacer el amor, conmigo?- pregunté excitado.
- Sí, si queremos.- prorrumpieron al unísono.
Sonreí con cierta extraña ternura hacia ellas, mientras me decidía por una de ellas.
- Contigo es con quien voy a empezar.- dije firme y mirando a mi prima. Hay que ser educados con la visita, AA¿no te parece Stefany?
Ellas rieron con mi ocurrencia y nos acomodamos para comenzar.
- AA¿Confías en mí, Anita?- pregunté con dulzura.
- Sí.- respondió.
Nos besamos con ternura y poco a poco nuestros cuerpos iban danzando al mismo compás. Abrí sus piernas sin dejar de mirarla a los ojos, y suavemente fui introduciéndome en ella. A cada avance mío, ella cerraba sus ojos, lanzando pequeños gemidos y ahogados gritos, el gesto de dolor se confundía con el de placer en un ritmo cadencioso.
- Eres deliciosa, mi pequeña Anita.- dije besándole la mejilla. AA¿Te gusta?
- Si me gusta... se siente rico.- argumentó.
Continuamos así un largo rato pero al percatarme que mi pene estaba completamente enterrado en su vagina, procedí a iniciar un ritmo más acelerado y salvaje. La expresión en su rostro denotaba lo agresivo de mi embestida y los gritos desaforados no se hicieron esperar.
- AA¡Stefany, prende la radio rápido!- dije sin detenerme.
Ella saltó como un resorte y encendió rauda el aparato, ante la posibilidad que los vecinos escucharan lo que ocurría en mi cuarto.
Seguí con mi impetuosa labor en medio de la mezcla de música y los gritos y gemidos de Anita. Miré a la pequeña a los ojos, lo cual sirvió de chispa para alcanzar el orgasmo, mientras llenaba su interior con mi carga láctea. Aún dentro de ella, nos miramos y besamos tiernamente, mientras despejaba unos cabellos de su frente salpicada por pequeñas gotas de sudor. Mi prima se echo a nuestro lado y la besé dulcemente.
- Déjame recuperar un momento para luego seguir contigo.- dije a Stefany.
- Ya, está bien.- respondió.
Pasaron unos minutos más hasta poder recobrarme y continuar la labor con mi prima Stefany. Todo transcurrió casi exactamente que con Anita y para cuando terminé ya habían trascurrido casi dos horas y media. Nos vestimos raudos ante la posibilidad de alguna sorpresa y al poco rato regresaron mi madre y mi tía.
Decidimos ir al parque a conversar sobre lo ocurrido, y la decisión unánime fue que les gusto y que lo deseaban repetir. Tuve la idea de que se vinieran a pasar vacaciones a mi casa, y que intentaran convencer a sus padres.
Stefany tuvo como condición no salir desaprobada en sus cursos, al igual que Anita y para nuestra suerte, o mejor dicho suerte mía, las nínfulas salieron con buenas calificaciones.
No miento al decir que esas fueron las más alucinantes vacaciones de toda mi vida, y lo que ocurrió durantes esos días quedaron marcados para siempre en mi alma.
Y esas historias que pasaron en esos días pues son material para otro capítulo.
estuvo bueno el relato te felicito agrega mas asi?
chaval de puta madre tu puta historia
Esta muy bueno, y ha esos que insultan, primero critiquen el relato, más que otra cosa! y bueno, volviendo a lo del relato, si esta bien escrito, buena textura, buena ortografía, y el tema Excelente. Ojala sigas poniendo mas relatos, tal ves alguna con la hermana menor de tu prima
odu
oye wuey pues presentame a tu prima no? y nos vamos de fiesta me cojo a tu prima y te cojes a su amiga y despues las cambiamos que te parece ademas no creo que no quieran si por lo que cuentas les encanta y son bien calientes
xuxetumare
esta muy chido
pon las otras partes
pedofilo hijo de la verga te voi a denunciar porque no pones tu nombre pendejo
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