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Fecha: Sabado, 29 Septiembre 2007 « Anterior | Siguiente » en Amor Filial

en la gasolineria

admin (12345@hotmail.com)
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Era una noche calurosa de sábado en pleno Julio, Macarena se encontraba en su casa sola, ya que ninguna de sus amigas había querido salir a tomarse unas copas esa noche.
Harta de ver basura en la televisión, se le ocurrió salir a dar una vuelta en coche, aunque fuera ella sola. Entonces, se puso un pantalón vaquero y un top, sobre sus tetas desnudas, con un pronunciado escote, que marcaba sus pezones. Se recogió el pelo enmarañado en una cola, y se puso algo de colonia, y una pequeña capa de maquillaje, pues como ella solía decir, nunca se sabe lo que puede pasar. Se dirigió tranquilamente al garaje donde tenía aparcado su coche y una vez arrancado, se percató de que tenía el tanque de gasolina en la reserva, y que pocas vueltas podría dar con lo que le quedaba, así tomó rumbo hacia una gasolinera que se encontraba cercana a su casa. Por la hora que era, allí no había nadie, sino el encargado de la gasolinera, que aburrido, miraba a un televisor de esos pequeños, que estaba apoyado sobre otra silla al lado de la suya. Macarena se fijó en él, y tenía todas las pintas de un modelo publicitario, aunque no se le apreciaba demasiado, por el mono de trabajo tan hortera que llevaba. Tenía unos 25 años muy bien llevados, con pelo corto moreno y una mirada muy atractiva, con unos grandes ojos negros. Al verla entrar, enseguida se puso en pie para servir a aquella señorita:

- A¿Cuánto le pongo, guapa?

- En estos momentos, me pones muchisimo, guapo. Pero de momento quiero que me pongas 1000 de super.

Con una sonrisa, Fran se dirige hacia el surtidor, saca la manguera y tras abrir el tapón de la gasolina, la introduce por el orificio suavemente, mientras miraba a Macarena y ella le correspondía. Entonces vuelve hacia la ventanilla del conductor para continuar con la conversación con aquella tía buena:

- Hola, yo me llamo Fran.

- Pues yo me llamo Macarena, y me gustaría saber, si tú, siempre que introduces la manguera, siempre lo haces con tanta delicadeza...

- Depende de las ganas de enchufar la manguera que tenga.

- Por lo que veo, hoy tienes ganas.

Entonces Macarena sale del coche, se acerca a Fran tanto que sentía su respiración agitada, y poco a poco le bajó la cremallera de aquel mono tan horrible con olor a gasolina, hasta descubrir su pecho desnudo. Entonces con la misma mano con la que había bajado la cremallera, recorrió el pecho de arriba a abajo hasta que llegó a su polla, que en ese momento empezaba a despertarse. Mientras, con la otra mano, acariciaba la nuca de Fran.

- Tienes una buena manguera,... Fran - al tiempo que movía arriba y abajo el cipote de Fran -

Fran, que ya estaba a punto de estallar por la excitación de aquella situación tan rara, intentó besar a Macarena que lo esquivó antes de que llegara a su meta, y entonces ésta, le propuso ir a un sitio mas privado.

Llegaron al cuarto de baño de tíos, agarrados de la mano, sin decirse absolutamente nada y mirando en todas direcciones. Nada mas cerrar la puerta, Fran, arrinconó a Macarena contra la misma puerta que acababan de cerrar y se tiró sobre ella como un perro en celo. Comenzó a besarla en la boca, metiendo la lengua hasta encontrar la de ella, y moviéndola de derecha a izquierda y de arriba a abajo, en un baile frenético. Al tiempo, ella volvía a agarrarle el falo que estaba aún más erecto si se podía y lo agitaba sin ninguna piedad como si quisiera quedárselo. Él entonces decidió pasar a la acción y posó su mano derecha sobre la teta de Macarena, que tenía los pezones tan erizados que parecían querer salirse del top. Además con la mano que le quedaba libre a Fran, comenzó a rozar el coño por encima del pantalón vaquero de Macarena, notando lo caliente que se encontraba esa zona, y lo cachonda que se ponía con cada movimiento, por la manera de gemir y respirar que tenía.

Sin más, Fran se terminó de quitar el mono, dejando a la vista solamente un calzoncillo ajustado a lo Calvin Klein, marcando el pedazo de bulto, mientras ella seguía agitando el pollón por encima de ropa interior. En ese momento, el giró a Macarena, quedando de espaldas a él y mirando hacia la puerta, y comenzó a quitarle el pantalón vaquero desde atrás, mientras rozaba su cipote contra el culo de ella.
El culo de aquella tía lo estaba poniendo aún más cachondo solo de pensarlo.

Ella de espaldas, sentía la polla de aquel tipo rozándole el culo y quiso sentirla aún mas cerca, por lo que mientras con una mano se apoyaba en la puerta, con la otra agarraba el culo de él y lo arrastraba hacia el de ella. Los corchetes que sujetaban el top a la entrepierna de ella, cedieron nada mas ser tocados por Fran, además, con una gran habilidad le quitó las braguitas, sintiendo su frutita, caliente y húmeda, quedándose al aire. Solo deseaba que él se la metiera ya, en ese mismo momento. Como si le hubiera leído los pensamientos, Fran la penetró. Introdujo su reluciente polla muy lentamente, en aquel coñito, mientras con la otra mano acariciaba una teta de Macarena. Ella lo sintió muy dentro de ella. Aquella asta calentita se le introducía muy lenta pero inexorablemente. Para sentirlo mejor comenzó a moverse de izquierda a derecha y posteriormente de arriba a abajo también muy suavemente, porque quería prolongar aquella sensación tan placentera. Todo su cuerpo se encontraba concentrado en aquel punto de su anatomía, y sentía todas y cada una de las embestidas de aquel tipo que acababa de conocer hacia quince minutos, lo que la hacían desprender más flujos de placer.

Entonces llegó, sintió un golpe de líquido, tan calentito como el de la estaca que la estaba penetrando o aún más si es posible, y entonces abandonó todo su cuerpo, y ella también se fue por entre sus piernas. Toda ella era un enorme río de placer que corría en busca de la salida.

Había sido rápido y fugaz, pero extremadamente placentero.

Sin más palique por medio, ambos disfrutaron un pequeño momento del orgasmo, abandonando su posición y vistiéndose, lo más rápido que el reciente disfrute les permitía, para a continuación dejar el nidito de amor.

Macarena se dirigió entonces hacia su coche y espero a que Fran se aproximase:

- Encantada de haberte conocido, Fran. Aquí tienes lo que te debo - dándole 1000 ptas. -

- Yo también me alegro de haberte conocido. A¿Podemos vernos mañana?

- Lo siento, pero yo no soy de esas.

Entonces, sin mas palabras, ella arrancó el coche y se fue, dejando a Fran mirando como el coche se alejaba y esperando volver a verla en otra ocasión. Ella sin embargo, pensaba, mientras se alejaba, que al día siguiente tenía que ir con una amigo al campo, y que a lo mejor tenía suerte y podía tener otro polvo.


Ultim actualizacion el Sabado, 29 Septiembre 2007 por admin
  
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Comentarios ( 1 ):

9 Oct 2007 cora
este si es un buen relato, no como la poruqeria que lei hace rato. que buen relato. chido
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