
Esto me sucedió una tarde muy particular no hace mucho tiempo, y es mi primer y hasta el momento única experiencia bisexual de mi vida.
Paso a contarles que desde hace tiempo vivo con mi novia en un apartamento muy cerca de la casa de su padre. Ahí vive mi cuñada, la cual es una exquisita niña de 16 años, pero la conozco desde que era apenas una chiquilla, y he tenido relaciones con ella desde que tenía 15. Ella es casi de mi estatura, delgada y de piel blanca, caderas angostas pero con unas nalguitas respingonas, y lo mejor de todo, unas tetas de infarto, grandes, firmes y con un exquisito y enorme pezón rozado.
El caso es que en el colegio tiene un compañero de su edad que es gay declarado, por lo que es casi “la mejor amiga†de mi cuñada. El niño este es rubio, de facciones delgadas, ojos azules, con una cara bastante atractiva. La primera vez que lo ví y Daniela (así se llama mi cuñada) me comentó de sus inclinaciones, pues me pareció que el tipo se estaba desperdiciando, ya que con su apariencia podría levantarse a la chica que quisiera. Sabía que eran íntimos y demás, pero jamás imagine que esa intimidad y complicidad llegara al punto de que ella le contara de cada encuentro sexual que teníamos.
El todo es el que chico de escuchar tanto de mí, al parecer comenzó a verme de una manera diferente (no es que coincidiéramos mucho que digamos, algunas veces que había acompañado al colegio a Daniela y otras veces en casa de mi suegro). En fin, él le contó a Daniela que aún era virgen y que le gustaría experimentar el sexo, pero que no conocía a nadie más con sus gustos, y le daba pena insinuársele a alguno de sus compañeros. Además, luego de que ella le contara de lo que hicimos la última vez, al parecer él se éxito y le confesó que me encontraba muy atractivo (todo esto me lo contó Daniela días después de lo que sucedió).
Una tarde de tantas en que llegué temprano del trabajo, pues me encontraba completamente solo en mi apartamento ya que mi novia no llegaría hasta muy tarde. Esa semana había sido muy pesada para los dos, por lo que no habíamos tenido sexo desde hacía varios días. Yo al encontrar un poco de tiempo no pude evitar ponerme a pensar en sexo, y pues me puse bastante calentón. Puse una película pornográfica que había dejado mi hermano días atrás y me dispuse a masturbarme un poco, pero al rato de esto pensé en lo tonto que era, ya que tenía a disposición a mi cuñada, que por esos días ya había salido a vacaciones. Me cambié de ropa y me fui a casa de mi suegro, que para mi fortuna había salido toda la semana a su pueblo natal.
Llegué a la casa y toqué la puerta con toda la emoción del caso, Daniela me abrió la puerta y me invito a pasar, pero toda mi emoción se esfumó al ver que no estaba sola. Todos mis planes de pasión se habían ido al caño porque mi querida cuñadita se encontraba acompañada de su amiguito gay. En fin, me insistieron para que me quedara un rato y finalmente cedí a sentarme en el sofá. Ellos se sentaron conmigo, cada uno a un lado. Yo resignado comencé a charlar con ellos y a seguirles la corriente, sobre temas como música y series de animé (dibujos animados japoneses), hasta que llegamos al tema del Hentai, que es la versión porno del animé. En fin, estuvimos hablando de esto un buen rato, cada uno contando de las escenas que había visto, y yo les contaba de las escenas porno que también había visto. Obviamente los ánimos se calentaron, y pude notar no solo lo erecto de los pezones de Daniela, si no también el pequeño bulto en la entrepierna de Leo (ese es el nombre del chico).
Yo más relajado me acariciaba el miembro por encima del pantalón corto que llevaba, y pude ver como los dos se me quedaban mirando. Fue cuando Daniela me sonrió, mientras se reía en complicidad con su amigo y me dijo:
-Diay papito, ya le dieron ganitas?
-Cómo no, con esta conversación, varios días de sequía y todavía viendo lo linda que está
-Diay, y mi hermana qué?
-Pues su hermana y yo hemos estado muy ocupaditos
-Ya, y me imagino que venía a que yo le sacara la presa
En esto Leo solo acató a soltar un pequeña carcajada. Yo lo miré y luego a Daniela, cómo preguntándole, a lo que me respondió que tranquilo, que él sabía de todo lo que hacíamos. Ya aclarado el asunto continué entonces entrándole a Daniela, ya que estaba decidido a cogérmela, y ningún mariconcito se iba a interponer en mi camino. Poco a poco fui abrazándola y besándole al cuello, a lo que ella me contestaba con risas y uno que otro beso en la boca. Sin más aviso ni espera, la abracé por detrás y le agarré de lleno las tetas, que estaban calientes y con el pezón muy duro por la exitación. Yo le pellizcaba suavemente los pezones, y ella mientras me acariciaba los mulos y el vientre con sus manos a su espalda. Le levanté la t-shirt que llevaba puesta y le quité el sostén, liberando aquellos suculentos senos. Seguí besándole el cuello y las orejas mientras le agarraba aquellas tetas y le pellizcaba los pezones, y noté como le miraba el pecho su amigo, por lo que le pregunté:
-Que le pasa, nunca le habías visto las tetas a una chica?
-La verdad no
-Y le gustan?
-Son bonitas
-No, no son bonitas, son exquisitas e invitan a comérselas
Le dí vuelta a mi cuñada, y ella como en otras ocasiones solo se dejaba hacer. La senté a horcajadas sobre mis regazos, dejándome al alcance de la boca sus tetas, que procedí a lamer primero solo con la lengua, y luego a succionar de una manera salvaje. Daniela me acariciaba el cabello, y de cuando en cuando me apartaba de sus pechos para darme apasionados besos con lengua. Yo mientras le acariciaba sus nalguitas y sus descubiertas piernas. Ella me desabotonó la camisa y comenzó a jugar con mis pezones y con el poco pelo que tengo en el pecho. Leo se limitaba a quedarse en el otro extremo del sillón y a mojarse los labios con la lengua, como si estuviera viendo el más apetitoso de los bocados.
Rápidamente tomé en mis brazos a Daniela y la recosté en el sofá y le retiré la minifalda, dejándola solo con una pequeña tanga de dibujitos. Le acaricié por encima su deliciosa vagina, haciendo que humedeciera la pequeña prenda. Poco a poco comencé a besarle y lamerle los blancos muslos, hasta llegar a mi meta. Lamía los jugos que habían logrado traspasar su tanga, para luego apartar la prenda y aplicarme directamente a lamer con frenesí su clítoris e introducir mi lengua tanto como podía en su orificio. Ella se retorcía y arqueaba su espalda, mientras me jalaba el cabello atrayéndome aún más hacia su sexo. Luego de unos momentos y de algunas caricias en sus nalgas y ano experimentó su primer orgasmo, que literalmente me explotó en la cara. Hice todo lo que pude por no dejar escapar ni un solo poco de sus jugos.
Cuando pasó su clímax la observé y pude ver que con su mano izquierda se acariciaba los pechos, pero con la izquierda le acariciaba las piernas y el paquete a su amiguito, el cual tenía los ojos puestos en mi rostro con una expresión de sorpresa. Al verlo le dije:
-Qué, no gusta un poco? Viera que rico que está
-No, esta bien, gracias
Me levanté un poco y bese el rostro, el cuello y el pecho de Daniela mientras me desabrochaba el pantalón corto, y finalmente le di un húmedo beso en la boca antes de terminar de desvestirme. Al ponerme de pié y quitarme la ropa interior, cómo es lógico mi verga se elevó en todo su esplendor. No voy a exagerar cómo otros diciendo que tengo un “garrote†de 25 cm, pero mis nada modestos 18cm llaman la atención, sobre todo por la dureza que alcanzan.
En fin, el todo es que al verme Daniela, inmediatamente se enderezó en el sofá para tomar mi pene entre sus manos y comenzar a masturbarme, pero por alguna razón yo no tenía ojos si no era para ver el rostro de deseo que tenía Leo. Me miraba como en un sueño, mordiéndose el labio inferior. Daniela al ver este contacto visual entre los dos estiró su mano hacia él, como invitándolo a acercarse, a lo que él respondió moviendo su cabeza en negación. Ella no insistió, y de inmediato se metió mi miembro en la boca casi en su totalidad, y comenzó una deliciosa mamada, mientras me masturbaba en la base del miembro y me acariciaba las bolas, las piernas y los glúteos. Yo la tomé de la cabeza y acompañaba su mamada, haciendo que tragara más cada vez, mientras que seguía mirando a los ojos a Leo, esos ojos azul profundo.
La verdad no entiendo que me pasó, pero sentía una enfermiza fascinación por ese muchacho. Estaba tan concentrado en su amigo, que no me dí cuenta siquiera de que Daniela me devoraba la verga, provocándome una increíble venida, la cual ella recibió en parte en su boca, y al separarse de mi miembro, el resto cayó en su cara, pelo y senos. Creo que nunca había soltado tal cantidad de semen. Siguió acariciando mi pene, pero al voltear a ver a su amigo, se alejó de mí para llegar hasta él. Lo miro directo al rostro y le preguntó:
-Leo, quiere probar?
-No
-Usted dijo que quería saber cómo sabe el semen, y como usted no quiso mamársela entonces pruébelo así
Le dio un profundo beso, y eso me éxito y me comenzó a poner al punto nuevamente. Él no sabía que hacer, al parecer nunca había recibido un beso de una chica, pero luego se abrazó a ella y le respondió el beso. Ella se separó de él y le ofreció sus tetas que aún estaban llenas de mi corrida, para que él las lamiera. Él tímidamente aplicó su lengua sobre la parte baja de una de sus tetas, pero ella se movió para que tocara su pezón, Él al ver eso, y sentir una mayor cantidad de semen acumulado sobre esa protuberancia, se puso a mamarla como si de verdad le gustaran las mujeres. Yo mientras ya me había recuperado del todo, y estaba masturbándome mirándolos. Daniela comenzó a disfrutar del tratamiento que le estaba dando Leo, y comenzó a desvestirlo. Primero lo libró de su camisa, para descubrir un torso delgado pero atractivo, de piel muy blanca. Luego le desabrochó el pantalón y lo dejó solamente con un slip muy pegado al cuerpo, por el que se adivinaba una verga no muy grande, pero sí muy erecta. Ella lo acarició primero por encima del slip, pero luego lo despojó de él y liberó su miembro, el cual saltó hacia arriba como un resorte. Ella le acarició el miembro y comenzó una mamada salvaje que apuesto que nunca había recibido el chiquillo. El parecía estar disfrutando aquello, pero no quitaba la vista de mi verga, la cual ya lucía un brillante color rojo en su cabeza.
No pude resistir más la vista de Daniela de cuatro patas dándole una mamada a su amiguito marica, así que me acerque a ella por detrás, y sin decirle nada la tome por sus caderas y le clavé toda la verga de golpe en su vagina. Ella arqueó la espalda al sentir cómo invadía su interior, y se desprendió de su chupetín solo para dar un largo gemido, pero pronto continúo con su tarea mientras yo continuaba con un mete-saca rápido y salvaje. Yo me sentía en la gloria, y Leo solo me miraba mientras culeaba a su amiga. Me mojé los dedos con saliva y comencé a jugar con el culito de Daniela, el cual ya se encontraba acostumbrado a ese tratamiento por nuestros continuos encuentros. Le introduje de una sola vez dos dedos que ella recibió gustosa. Ya sin poder contenerme saque mi verga de su vagina y la apunté a su culo. Ella paró la mamada un momento y vio a la cara a Leo con una gran sonrisa en el preciso momento en que recibía toda mi longitud en su trasero. Dio un pequeño grito de dolor mezclado con placer, yo continué bombeando por su puerta trasera, que se sentía ajustada y calientita.
Al poco rato de estarle dando por detrás sentí como su cuerpo se tensaba como una cuerda, y comenzó a jadear más fuerte al sentir un fuerte orgasmo. Yo estaba decidido a terminar también dentro de su culo, pero me dijo que parara para que la volviera a coger por delante. Me salí de ella y la ayudé a acomodarse en el sofá, con su culo en el borde para darme mejor acceso. Cuando estaba a punto de metérsela me dijo que parara, ya que acababa de sacársela del culo y tendría que limpiármela antes. Ya en otras ocasiones lo habíamos hecho así, y ella me limpiaba el instrumento a punta de mamadas.
Cuando me iba a levantar del suelo para que me la mamara me dijo que no, y en lugar de hacerlo tomó de un brazo a Leo y lo acercó a su vientre. Lo inclinó acercando su boca a mi verga y le dijo que la limpiara para que se la pudiera meter. Él puso cara de desconcierto, y ni que decir de mí, pero igualmente se la ofrecí. El primero la tocó con su mano y la envolvió tierna y tímidamente, abrió su boca y primero toco la punta de mi pene con su lengua mientras me miraba a los ojos como pidiéndome permiso. Yo asentí con la cabeza, entonces el cerró los ojos y metió todo la punta en su boca. Comenzó un suave movimiento de mamada y yo trataba de ayudarle introduciendo todo lo que podía en su boca. No lo hacía muy bien que digamos, pero de solo ver ese angelical rostro prendido de mi verga, y ver su espalda arqueada y su culito parado me sentía como el hombre más dichoso de la tierra.
Siguió mamándomela y cada vez lo hacía mejor, pero no quería terminar en su boca, aún no. Tenía una idea mejor. La saqué de su boca y el me miró como preguntando si había hecho algo mal, a lo que yo respondí con una dulce caricia en su mejilla. Tomé a Daniela por las caderas y nuevamente la hundí hasta el final, provocándole otro estremecimiento y sacándole un nuevo grito. Luego continué con un ritmo más suave, como dándole tiempo a Leito de que viera mi verga trabajar en la vagina de Daniela. El miraba mi verga como hipnotizado, y al cabo de un rato, luego de que Daniela tuviera un nuevo orgasmo, me salí de ella y toqué la espalda de él. El pareció salir de un sueño, y lo invité a que probara a meter su verga en Daniela. Él titubeo y trataba de decir algo, pero yo lo tomé por la cintura y pase los brazos a sus lados, hasta que llegue a su verga. Estaba muy parada y palpitante. Lo masturbé un poco, mientras le frotaba mi pene en su espalda. No sabría decir que disfrutaba más, si las caricias que le prodigaba o el sentirme tan cerca de su cuerpo.
Finalmente apunte su pene hacia el agujero de Daniela, la cual parecía estar rendida. Al sentir que era penetrada nuevamente reaccionó, y al ver que era Leo el que la culeaba se sorprendió un poco, pero enseguida se enderezó un poco y comenzó a acariciar su pecho y darle besos y lamer sus pezones. El jadeaba y no dudo que estuviera disfrutando lo que hacía, pero yo estaba decidido a darle un gusto mayor. Si lo que quería era un hombre, eso es justo lo que iba a tener.
Me mojé los dedos con saliva y comencé a frotar su agujero mientras masajeaba sus duras nalgas. El detuvo sus movimientos y perdió el aliento. Parecía estar indeciso, no sabía que le gustaba más, si lo que sentía en su verga o en su culo. Poco a poco comencé a meterle 1 dedo, luego cuando lo sentí más flojo le metí otro y así hasta que pude meter a duras penas el tercero. Entonces me acerqué a su nuca y le susurre a un oído que se preparara, ya que iba a dolerle lo que haría con él, pero que los dos lo disfrutaríamos mucho. Me acomodé apuntando la punta de mi verga a su virginal culo dispuesto a estrenar mi tercer culo (mi cuñada, una amiga y ahora Leito).
Poco a poco le introduje la cabeza, mientras el hacía gestos de incomodidad y dolor, pero no se quejó ni una sola vez. Una vez que pude entrar en su culo comencé a empujar más, y cada vez que le metía un nuevo tramo, el jadeaba y reprimía un grito. Cuando pude sentir como mis bolas tocaban sus nalgas mordí su cuello y el sufrió un estremecimiento general, todo su cuerpo tembló y repentinamente termino enviando sus descargas de semen dentro de Daniela, ya que en ningún momento salió de ella. Daniela pareció disfrutar mucho y alegrarse de que su amiguito por fin se estrenara, y de una manera muy especial, ya que no solo había dejado de ser virgen con una mujer, si no que su culo también había sido desvirgado.
Yo no pretendía parar mi diversión ahí, así que inicie un mete-saca primero suave y acompasado, pero luego más fuerte y rápido. El se tuvo que inclinar quedando de rodillas para poder recibir mejor mis embestidas, y Daniela aprovecho para acariciar su cabello y besar su rostro y boca. Yo nunca imaginé siquiera que podría llegar a hacer eso con otro hombre, pero la verdad es que lo estaba disfrutando como si desvirgara a la más bella de las niñas. Él había dejado de sentir dolor hacía ya rato, y jadeaba y gemía fuertemente cada vez que yo le introducía mi verga. La sacaba por completo y la volvía a meter en su dilatado agujero, mientras acariciaba sus nalgas, lamía su espalda y masturbaba su verga. Finalmente se arqueó y volvió a descargar su semen, esta vez sobre el vientre de Daniela. Yo por mi parte no aguanté más y terminé llenándole las entrañas con mi leche. Era oficial, el chico se había inaugurado con bombos y platillos.
Cuando termine de vaciarme, saqué lentamente mi verga de su culo, y él pareció perder el aliento con cada centímetro que sacaba. Una vez que nos separamos del todo él se volteó rápidamente y me abrazó, y me besaba tiernamente en el pecho y el cuello, y trataba de besarme en la boca, pero parecía no decidirse o atreverse. Yo agradecí esto último, ya que francamente y por irónico que parezca, no me imagino besando en la boca a ningún hombre, ni siquiera al que acababa de cogerme. Daniela se levantó por fin del sofá y se acercó para darme unos exquisitos besos con lengua, que alternaba entre Leo y yo. Aquello era toda una orgía que aún no terminaría por un rato. Yo lamí todo lo que podía de Daniela, especialmente sus tetas, mientras que Leo me hacía otra mamada buscando que mi verga se recuperara del todo, al parecer aún quería más. Cuando me sentí listo nuevamente me acosté a lo largo del sofá, y Daniela se sentó en cara para que pudiera mamar su vagina, que aún se encontraba expulsando algo del semen de Leo, es la única vez que he probado el semen de otro hombre. Tenía un gusto curioso mezclado con los jugos vaginales de ella. Él por su parte me masturbó un poco antes de volver a clavarse mi verga, sentándose sobre mí y quedando de frente a Daniela. En esa posición no era mucho lo que podía ver aparte del culo de Dani, pero creo que arriba se lo estaban pasando de lo lindo conmigo, ya que el botaba frenéticamente sobre mi verga, y Daniela lo besaba mientras yo jugaba con sus tetas. No pasó mucho tiempo antes de volver a recibir lo jugos de ella, y pode sentir algo tibio en mi estomago y pecho, lo que resultó ser la tercera corrida de Leo. Yo simplemente los acompañé volviéndole a llenar el ano de Leche a él.
Una vez que terminamos todos, Daniela se dirigió a la cocina y regresó con servilletas para limpiarnos. Ya aseados tanto cómo era posible nos sentamos todos en el sofá, nuevamente uno a cada uno de mis lados. Ambos se recostaron a mí y mientras Daniela me acariciaba el pecho Leo jugueteaba con mi pene ya en reposo. Luego de un rato de descanso, en el que estuvimos a punto de dormirnos juntos decidimos levantarnos y vestirnos. Cuando finalmente les dije que me iba, Daniela se despidió de mí con un beso en la boca y una gran sonrisa. Leo se dirigió a mí, y cuando le ofrecí la mano para despedirme, él se acercó y me dio un tierno beso en la mejilla. Fue algo extraño, pero no desagradable. Al acompañarme a la puerta Daniela me beso nuevamente pero esta vez en la otra mejilla ya que no podían ver los vecinos, y me susurró muy suavemente al oído un sugestivo gracias. Yo por mi parte le dije con una sonrisa en el rostro que esperaba que lo que había sucedido no saliera de los tres, cosa que ella me aseguró.
En la noche, ya de regreso a mi apartamento mi novia llegó del trabajo y todo transcurrió normal hasta que se presentó su hermana, y con una risa de complicidad me dijo que Leo me mandaba a decir que muchas gracias por el favor que le había hecho. Mi novia quiso saber de que se trataba y yo solo le dije que le había ayudado a sacar algo que tenía atorado. Ahí quedo el asunto.
Desde ese día he tenido otros encuentros con mi cuñadita, y todo ha transcurrido como siempre. Daniela me comentó que lo que le hice a Leo le había ayudado mucho, ya que había cambiado su actitud y era más seguro. Sabía que había logrado estar con otros chicos, e incluso hasta con al menos una compañera. Al parecer había una faceta bisexual en él que no conocía, pero que siempre que hablaban de mí él le decía que le gustaría volver a estar conmigo, ya que yo había sido su primera vez, y que por eso estaría por siempre agradecido con Daniela y conmigo.
Yo francamente no tengo planeado volver a hacer algo parecido con ningún hombre, pero quien sabe, quizá por Leito haga otra excepción.
Me hubiera gustado mucho estar en tu lugar.- A¡A¡ Que hermosa experiencia!! No dudes en repetirla y en contarla.- Me puse a mil!!!!!!
CHIDO, ME PUSE A MIL javascript:emoticon('
javascript:emoticon('
RICO BUENA POR LEITO
ME LO PRESENTAS
juan8886@hotmail.com
uvieras corrido alputo y te vieras cojidoa daniela nomas
bueno pero puerco
presente a la tal daniela y corra del gay de leo
putooooooooooooooooooooooooo cerdoooooooooooooooooooooo puercooooooooooooooooooooo
Ir a pagina: 1, 2 Siguiente
Nombre
Comentario