Relatos7.com

Webcams

 

     Login

Nombre de usuario

Contraseña


 Registrar
Olvidé mi contraseña

     Inicio

     Chat Erotico

     Web Amigas

Fecha: Domingo, 17 Febrero 2008 « Anterior | Siguiente » en Orgias

Media hora al paraíso

Anonimo
Accesos:
Valoración media:
Pagina 1 de 1
 -   + 
Para establecer un nuevo record del club tengo que aguantar sin correrme las manos de sus 6 mejores chicas, ni una menos, 5 minutos cada una. Hasta ahora nadie lo logró.
Este no me aguanta, parece pensar la dorsal número 5, una elegante y atlética rubia de nariz ancha y abdomen larguísimo a la que se le marcan los músculos del vientre con el esfuerzo. Masca el chicle con la boca abierta y los labios arqueados, y bombea tan fuerte que su puño martillea sobre mi pubis. Es muy buena y lo sabe. Su recia empuñadura reforzada con magnesia como si fuese una levantadora de halterofilia me trabaja la mitad de abajo y me deja libre la punta, que cabecea arriba y abajo con cada tirón tensando el glande lo justo para soltar una potente descarga de placer. Lo hace tan rápido que las descargas se solapan, se amplifican y se convierten en un continuo torrente de excitación que dilata mis poros y tensa mis pezones. Cuando empiezo a habituarme cambia bruscamente de ángulo para romper el ritmo de mis jadeos y excitar nervios frescos. Su puño va y viene incansable a lo largo de mi campeona, los robustos dedos de uñas cuidadas la aprisionan sin piedad obligando el sedoso cuero a deslizarse sobre el tallo duro. Mientras bombea aprieta y afloja el puño creando un efecto de succión más fuerte y preciso que el de una ordeñadora eléctrica. Tras ella la dorsal número 6, una gordita de húmeda melena riza que le oculta los hombros, se ajusta nerviosamente las estrechas tiras del bikini negro tan apretadas sobre las tetas que casi se las parten en dos. Lo hace pinzándolas con las uñas, pues tiene las palmas listas para la acción, ya embadurnadas de brillante aceite de esencias. Está ansiosa de que le llegue su oportunidad de demostrar su talento logrando lo que los 5 expertos pares de manos que le precedieron no consiguieron. Además hay un plus de 600 dólares para la que consiga tumbarme, y ha estado entrenando con los [i]strippers[/i] algunos agarres en estrangulación particularmente eficaces al respecto. En cualquier caso siente una empatía natural hacia su compañera y la anima lanzándole expresiones de aliento por encima del hombro del tipo “Aprieta cariño, que ya revientaâ€. Tal vez pueda con la larga rubia narizotas, pero esa rellenita de mejillas sonrosadas y brazos de carnicera justo después puede ser demasiado incluso para mi. Sus manos blancas ya embadurnadas de aceite aromático son formidables pero delicadas, con los dedos terminados en punta y uñas recortadas en púa. Y si quiero ganar la apuesta y establecer un nuevo record del club tengo que aguantar a sus 6 mejores chicas, ni una menos, 5 minutos a cada una con 30 segundos de recuperación entre medias. Esos son los términos del desafío y ningún hombre joven o viejo, macho o afeminado, de pene infantil o superdotado lo ha logrado hasta el momento. Media hora de tratamiento intensivo en manos de las superhembras del club ha mostrado ser una labor inasequible para ninguna polla humana. Acierto a controlar el desenfrenado batir de mi ritmo cardíaco y resoplo arqueando el pecho. He superado los decisivos primeros 3 minutos y le lanzo una desafiante mirada a la orgullosa rubia, cuyas sienes comienzan a poblarse de gotitas de sudor. Eres buena, pero no lo bastante, le digo con los ojos clavados en sus jaspeados iris de serpiente, de un verde esmeralda, que comienzan a empañarse ligeramente. Se quita la otra mano de la cadera y tras llevarse la punta de dos dedos a la boca sin dejar de bombear me pinza suavemente el glande con la mano libre, un movimiento legal cuyo electrizante cosquilleo penetra hasta el fuste de mi verga endurecida como el mármol. Aunque la punta de mi polla cabecea por su martilleo sus musculosos dedos se posan sobre el punto exacto y aprietan mi zona erógena entre sus yemas. La maniobra me abrasa el vientre justo por debajo de la piel y el semen se agolpa haciendo presión tratando de chorrear libre. Su rostro anguloso comienza a desvanecerse ante mi. Pierdo la noción del equilibrio. La siento detrás de mi, deslizando ambas manos bajo mis ingles, y encima, mordisqueándome los pezones, y debajo, pincelando con la punta de su lengua mi círculo anal. En realidad ha cambiado el agarre apretando a la altura del cuello, y los dedos de su otra mano vibran con los nervios de mi punto sensible atrapados entre sus yemas. Puede bombear con una mano y a la vez vibrar con la otra de manera completamente autónoma. Me doblo tensando los músculos para tratar de contenerme. No veo el marcador pero escucho al presentador mencionar que faltan 20 segundos. El público, espoleado por las 4 exuberantes bellezas que ya han consumido su turno, se ha puesto a desgranar al unísono la cuenta atrás. La rubia es muy buena pero yo soy el campeón. No va a poder conmigo. Conforme se desgranan los segundos su rostro cambia de confiado a perplejo. Es su arma definitiva, aquella a la que recurre para ablandar a esos pocos tíos realmente duros y reducirlos a cachorrillos asustados, pero yo no suelto grititos, no me doblo y escupo, aprieto los dientes y le mantengo la cara. Le gané el duelo de mentes y va a desmoronarse. Me esperará al salir para alabarme y pedir que le de otra oportunidad. Quizá quiere desafiarme a un 69, las apuestas en esa modalidad están alcanzando cifras astronómicas. <br />
<br />
Mientras la gordita se coloca en posición y realiza unos estiramientos con sus robustos brazos de lanzadora de disco, sigo a la fracasada rubia con la vista. Coge una toalla y se seca el cuello. Trata de parecer distraída pero está rígida y contraída porque sabe que la observo. Podría cortarse leña sobre su hermoso vientre dividido en seis aterciopeladas colinas. Hay espacio suficiente para muchos kilos. Sus piernas son largas pero desde los pezones a la braguita hay al menos tanta distancia como de allí al suelo. Sentada me sacaría la cabeza. Mientras la gordita me bombea con un apretadísimo caño, un agarre con los dedos entrelazados alrededor de la base que se suele combinar con trabajo de boca, mi derrotada diva se seca concienzudamente las axilas, las manos, entre los dedos. Trata de evitarnos con la vista, simulando falta de interés por el combate que mantengo con la gordita, quien definitivamente es una auténtica trituradora con una formidable fuerza en las manos, aunque su técnica deja que desear. Voy a ganar otra vez.<br />
"Cómo te llamas?", le pregunto a la rubia mientras la gordita, crispada, rompe a sudar. Ella trata de ignorarme pero mi interpelación la sorprendió, helándola por un instante apenas perceptible. Es muy buena, haríamos una pareja virtualmente imbatible, pero lo que realmente me excita es la idea de entrenar contra ella. Sus manos tienen dinamita. Estoy buscando [i]sparring[/i]- miento con sorprendente soltura- si quieres te hago una prueba. Mi miembro resbala dentro y fuera de las manos de la gordita como un gran pez. Se gira hacia mí observando como me trabaja su compañera, rehuyendo el contacto visual. "Fantasma, Dina va a hacerte puré". Me callo y ensayo una sonrisa cínica. Tengo que entrenar más pero me sale decentemente. "Quieres ayudarle? Parece que no puede sola". "Niñato", gruñe perdiendo el control, estampa la toalla contra el suelo y desaparece tras el escenario. Contemplo a la gordita, que suda como si estuviese en una sauna. Los 5 minutos se consumen en el marcador y aúlla una sirena. Me levanto del taburete y paseo por el borde del escenario, exhibiendo a mi campeona sobre las cabezas de sus ardientes seguidoras. Entre las 6 han logrado una de mis mayores expansiones en mucho tiempo y el leñoso miembro cabecea orgulloso bajo los focos. Con unos golpes de abdominales lanzo maná sobre sus cabezas. En éxtasis, cierran los ojos y abren sus bocas hasta desencajarse, con la esperanza de que caiga algo en su interior, agitando nerviosamente sus pequeñas lenguas sonrosadas. Me paseo rociando todo a lo ancho del estrado, del extremo izquierdo al derecho, para dar oportunidad a todas ellas. Todas se lo merecen, se trituran el clítoris 3 veces por día pensando en esa polla que ahora se iza a pocos cm de sus bocas. Las más afortunadas chillan y se agitan espasmódicamente con el caliente líquido color perla goteando sobre sus mejillas. Es delicioso. ubikland@mundo-r.com


Ultim actualizacion el Domingo, 17 Febrero 2008 por admin
  
Relatos Eroticos Gratis © Anonimo

Valore y Comente los relatos que lee, los autores lo agradeceran y supondrá una mejora en la calidad general de la web. Gracias!

Valoración

0 Votos

« Volver a la página anterior Ir arriba

Comentarios ( 0 ):

0 %


 
Escribir comentario:

Nombre

Comentario








Relatos7.com Relatos Eroticos Gratis es propiedad intelectual de PositveGroup.uni.cc © 2008

Resolución mínima 1024 pixeles

Relatos Eroticos en Relatos7.com - Alojamiento Web en Oxaney.com - Contacto

    Procesando tu solicitud...