
Después del recuerdo de Esteban el padre de Dany mi novio a los 16, no me había tocado ningún hombre, no me interesaban chicos de mi edad sino maduros, pero muchos no se veían decentes jaja creo que ninguno. Por lo cual me volví una niña seria y de casa. En una reunión familiar estábamos todos reunidos celebrando el regreso de Miguel un primo que vino de E.U. muy guapo y desarrollado, como era la más acorde a la edad de él (él tiene 5 años más que yo) en ese entonces tenía 18.
Desde que lo vi, me quede fascinada de su presencia, y al día siguiente tenía una tardeada con amigos de la preparatoria, así que lo invite al baile. Como no quería ir sola le pedí que me acompañara, como un gran favor, y que no dijera que era mi primo, él accedió. Como yo había pensado, fue la sensación y la envidia de mis amigas. Le pedí me besara y solo de sentir su lengua, y sus manos en mi cuerpo, me puso cachonda pues decían que a pesar de tener un buen cuerpo no me veían novio alguno y que parecía lesbiana. Mis padres pasaron por nosotros, y ese día ahí terminó todo, pero yo me quedé con ganas de más, un sábado, recuerdo, fui a casa de mis primos, con el pretexto de pedirle a ayuda con la computadora. Como en casa no estaba nadie, lo note nervioso había borrado al drede un archivo para que no jalara. Me pregunto que esta haciendo anteriormente antes de que ya no arrancara el equipo, viendo que titubeaba, me ordenó que le dijera y le dije una página porno, me miro intrigado y me dijo que lees... le dije relatos, me dijo que tipo de relatos, dije filiales... relatos eróticos filiales... ah que mujercita, me ordeno que me parara y dijo "date una vuelta", acercó él banco hasta tenerme al alcance de su mano.
Llevaba el uniforme deportivo y estaba sudada, y apenas me había dado la media vuelta cuando él me acercó hacia mí, y hundiendo su nariz entre mis pechos, aspiró profundamente y dijo: "hueles ganas de sexo ". Me sonroje un poco y no supe si tocarlo o quedarme parada, pero sí supe que quería "jugar" con él, y terminar lo que había empezado en la tardeada.
Tras olerme, se separó de mí y me pidió que me descalzara y me quitara la blusa y el short. Y le dije: "sólo si me dejas verte desnudo". Cuando se desnudó por completo, yo obedecí quedando sólo con mi ropa interior. Mientras me sacaba la blusa y el short, él se había sentado y con la mano izquierda empezó a acariciarse el pené, cuyo tamaño empezaba a notarse. Cuando me hube quitado esas prendas, me jaló y dejándome parada frente a él, luego, su mano volvió a subir, desde mi cintura hasta mi nuca, y me dio el primer beso de la tarde, rozando apenas sus labios con los míos, y luego introduciendo despacio su lengua entre mis dientes, tocando la mía.
Hasta entonces moví mis manos, tocando sus pectorales y cuello. Eso no duró mucho, porque me separó de sí y me ordenó que estuviera quieta, y luego de observarme unos segundos, me ordenó que me quitará el bra, y luego me tomó la mano y empezó a besarme los dedos índice y medio, y luego se los metió en la boca, recorriéndolos y succionándolos despacio, de abajo hacia arriba, y dijó: "AA¿aprendiste? Ahora haz así con mi pene", y me llevó la cabeza hasta su miembro.
Yo ya estaba bajo su control, y cerrando los ojos, traté de reproducir las maniobras que él había hecho con mis dedos. Con su mano, me obligó a ir despacio, y pensar lo que me esperaba, me tenían muy caliente, y me empecé a mojarme.
No se cuanto llevaba así cuando él me levantó, metió su mano debajo del calzón y, al sentir mi humedad, dijo: "magnífico, estás lista", y me bajó la última prenda que cubría mi desnudez. Me acostó, y supe que ya era hora. Yo sentía cómo se abría paso con una mezcla de pena y de placer. Luego de varios movimientos de entrada y salida de su punta, sin decir nada, ni advertirlo de manera alguna, me la metió hasta el fondo de un solo golpe.
No pude ahogar un grito, y él me mordió la oreja y susurró: "aguanta, aguanta", y se movió muy suavemente, hasta que el dolor fue disminuyendo y el placer regresó, un dulce y continuo mete saca de su pené me elevo al cielo. De pronto se quedó quieto, y supe que se había venido, pues sentí algo cálido en mi interior.
Luego de un rato retiró su pene y me estuvo acariciando los pechos, el estómago, los hombros, hasta que me fui relajando, y entonces me masturbó. Me estaba quedando dormida cuando dijo: "se va a hacer tarde y tus papás van a preguntar por que estoy a altas horas de la noche contigo asolas en tu cuarto". Me ayudó a vestirme y antes de irse me jaló del brazo, me dio un largo beso y me ordenó "ve mañana a la casa de mis padres, mañana es mi ultimo día en México y me quiero despedir de ti". Así que lo despedí... y nuevamente me quede sola, pero con una idea en mente, no aguantarme las ganas de sentir placer... así que me convertí en una mujer cabroncita
pero que paja me pegue
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