Fer se habAa convertido en la Aºnica reina del instituto, nadie osaba oscurecer su aura.
AdemA¡s, poco a poco, incrementaba su conocimiento sobre sus poderes.
Cerca del 90% de la gente era fA¡cilmente influenciable. En su instituto no habAa nadie al que no se pudiese manipular.
Y esa cuestiA³n se habAa convertido en la mA¡s importante en la vida de Fer.
Una noche, mientras dormAa, ella tuvo una pesadilla. Un chico sin rostro se la estaba follando y cuando su himen se rompAa ella perdAa sus poderes y se volvAa tan depravada como Mercy. Se despertA³ baA±ada en sudor frAo.
Ella sufriA³ aquella misma pesadilla un par de noches mA¡s y empezA³ a preocuparse ciertamente sobre su virgo.
Y su preocupaciA³n se incrementA³ cuando hablA³ con el mA©dium parapsicA³logo, la primera persona que descubriA³ sus poderes.
A‰l era absolutamente inmune a su poder y le confirmA³ sus peores pesadillas. A‰l habAa visto una brecha en su aura la primera vez, pero no habAa querido preocuparla con sus elucubraciones.
Ella se pasA³ dos dAas sumergida en sus preocupaciones. Sus soluciones: huir de las personas a las que no pudiese controlar y construirse una trinchera psAquica alrededor. TambiA©n decidiA³ no meterse nada mA¡s en su vagina virgen (previamente habAa usado muchas veces consoladores intentando no romperse el himen). Su mayor preocupaciA³n: ser violada por un extraA±o al que no pudiera controlar.
Los dAas en su instituto pasaban torridamente.
Cada dAa que pasaba ella preparaba un espectA¡culo para sus compaA±eros. Cada dAa variaba el afortunado que participaba en el show. El primer dAa ordenA³ a Karina (la amiga de Diana y la novia de Rafael) que tuviese un estruendoso orgasmo mientras el profesor explicaba calculo diferencial. Todo el mundo se dio cuenta de lo que estaba pasando pero lo interpretaron como algo de lo mA¡s habitual. Cuando salieron de clase todos olvidaron el incidente.
Otro dAa ella hizo que uno de los chicos mA¡s odiosos del instituto (un par de aA±os antes habAa intentado salir con ella) se la chupase a sus compaA±eros mientras proseguAan las clases.
De tanto en tanto organizaba orgAas. Disfrutaba de las actuaciones pero nunca como participante activo (tenAa miedo de perder el control y con A©l su virginidad).
HabAa descubierto que podAa sentir en su cuerpo los mismos sentimientos de otras personas a voluntad. Esa era la extraA±a manera que tenAa de disfrutar su sexualidad.
Mantuvo sus relaciones con Marga (la novia de su hermanastro). PrA¡cticamente todos los dAas hacAan el amor.
Aquel dAa no era diferente de los otros.
La desafortunada vActima de su maldad fue Gimena, su profesora de historia. Fer hizo que Gimena se metiese un viCarloor realmente largo y que diese clase completamente desnuda. DespuA©s de un cuarto de hora las piernas, largas, bien torneadas, de la profesora estaban empapadas en sus propios fluidos y Fer ordenA³ a Nico, el pelota de la clase, que le lamiese y limpiase las piernas.
La explicaciA³n de Gimena sobre el renacimiento era continuamente interrumpida por sus gemidos de placer y por el ruido del viCarloor.
Fer no prestaba la mA¡s mAnima atenciA³n a la explicaciA³n, no importaba; ella podAa sacar las notas que le viniese en gana dando ordenes a los profesores.
Fer ardAa en deseos de acoger una polla de verdad en su coA±o virgen (lo deseaba demasiado). Cuando ella recuperA³ el control se sintiA³ avergonzada de ese deseo. Su propio bienestar estaba en juego; no podAa apartar de su mente la visiA³n del hombre sin rostro follA¡ndosela, el profundo placer y las horrorosas consecuencias.
Cuando quedaban diez minutos para terminar la clase de historia Fer ordenA³ a Nico que le lamiese el culo a Gimena mientras Carlo, el peor estudiante con mucho, se follaba el coA±o chorreante de la profesora (que continuaba explicando como buenamente podAa).
Lo que de especial tuvo aquel dAa fue que Alicia (una de las chicas que habAa participado en un gang bang) estaba preA±ada. Fer no habAa pensado en aquella posibilidad antes; Alicia era virgen cuando la fiestecita tuvo lugar. Fer se convenciA³ de que aquel era el problema de Alicia y dejA³ de pensar en ello, al menos hasta que encontrA³ una posible soluciA³n; cargarle el muerto a un amigo de Alicia. Fer Aºnicamente tendrAa que manejar un poco sus mentes, hacerles creer que estaban emparejados y que habAan hecho el amor alguna que otra vez. A Fer le gustA³ la soluciA³n, Aºnicamente tenAa que encontrar al tipo idA³neo; la elecciA³n recayA³ en Jacobo. Y como lecciA³n para si misma nada mA¡s de sexo sin preservativo.
A Fer le gustA³ eso de montar parejas imposibles y bien que lo hizo. El tAmido y no precisamente agraciado fAsicamente empollA³n se enrollA³ con la mA¡s popular de las cheer leaders (el ser amiga de Fer la habAa liCarloo previamente de sufrir sus iras como lo habAan hecho MarAa JosA© y Mercy); Pedro, el Casanova de la clase, con una profesora lesbiana reconocida...
Le encantaba tener el control total, jugar con las vidas de los otros como si ella fuese una diosa. Pero continuaba atemorizada de su mente.
Una vez a la semana visitaba al parapsicA³logo; A©l y Marga eran los Aºnicos que conocAan sus poderes. A‰l intentA³ confortar a Fer; era un estudioso de todo lo paranormal y estaba aprendiendo una barbaridad de las experiencias de Fer. La relaciA³n de Fer con la pelirroja de Marga era bastante diferente. La novia de su hermanastro estaba profundamente enamorada de ella. Fer habAa dejado de jugar con la mente de Marga hacAa bastante tiempo pero se habAa convertido en una obsesiA³n para Marga.
Marga estaba continuamente ansiosa de comer el coA±o dorado de Fer, lamerle el culo, morderle los pezones o ser follada con el consolador de correas. Marga se habAa puesto un piercing en el ombligo tal y como Patrick (el hermanastro de Fer) le habAa sugerido; le encantaba ser la esclava de Fer.
Marga era una muchacha tremendamente inteligente. Estaba terminando sus estudios de psicologAa con notas de relumbrA³n. La forma en que habAa cambiado su comportamiento desde que conocAa a Fer era inexplicable pero su vida no habAa cambiado en ningAºn otro aspecto.
TambiA©n estaba prestA¡ndole todo su apoyo a Fer. Marga tenAa la secreta convicciA³n de que su adorada diosa se estaba volviendo paranoica. Fer estaba necesitada de montaA±as de comprensiA³n y aquello era algo que no podrAa obtener viviendo o manejando las vidas de otros.
Cada noche Fer tenAa la misma pesadilla; la estaba volviendo loca y no sabAa como pararla. Solo se sentA completamente segura cuando estaba con Marga o con el mA©dium; tal vez si que fuese una paranoica.
Descargaba su rabia contra sus compaA±eros y las actuaciones se volvAan mA¡s duras cada dAa; ya no eran los agradables interludios erA³ticos de los primeros dAas sino que se habAan convertido en sesiones del mA¡s duro sado masoquismo. Y Fer podAa ser muy cruel, se lo podA©is preguntar a Mercy.
Y Diana y Teresa, las que habAan sido sus mejores amigas, se habAan convertido en sus blancos preferidos; le habAan dicho que su comportamiento habAa variado sensiblemente; a Fer no le gustA³ oAr aquello de sus mejores amigas, las chicas que iban de compras con ella.
Diana era virgen, estaba orgullosa de poder satisfacer a su novio de otras formas (sexo oral).
Teresa no era virgen precisamente, antes de caer en los redentores brazos de Fer era casi una vagabunda con extraA±as amistades y una cierta adicciA³n a las anfetaminas.
Fer la habAa convertido en una dama bien, con sus mismas aficiones. Pero todo esto fue antes de descubrir que tenAa poderes.
Y Fer habAa acabado de tomarla contra Teresa haciendo de su vida un infierno.
En primer lugar hizo de Teresa la estrella del gang bang del dAa. Cada chico de la clase tenAa que follarle el coA±o, el culo y la boca. Fer mantuvo a Teresa al lAmite del orgasmo pero sin dejar que se corriera.
Teresa era completamente consciente de lo que estaba ocurriendo (hasta ese momento en las fiestecitas de clase Fer se encargaba de limpiar las mentes de los participantes).
Con un sabor mezcla de semen y de mierda en su boca Teresa lloraba continuamente. Fer hizo que Teresa se vistiese con un modelito de puta barata que le habAa preparado y la metiA³ en un autobAºs rumbo a los suburbios.
Una vez allA, vestida de aquella forma y totalmente debilitada por el gang bang anterior ella se convirtiA³ en una captura sencilla para cada maleante. Sola en la calle fue violada un montA³n de veces para satisfacciA³n de Fer.
Cuando Fer liberA³ la mente de Teresa ella no podAa sentir sus propias piernas y quedA³ dormida en mitad de la calle como si fuese una vagabunda. Una mujer policAa la golpeA³ con su porra y le hizo que le comiera el coA±o (con un revolver en la sien). Teresa estaba en el autA©ntico infierno y todavAa no habAa llegado a casa.
Fer preparA³ una fiesta especial para la desvirgaciA³n de su amiga de color Diana. Fer decidiA³ que el hombre indicado para desvirgar a Diana era su propio padre. Era el Aºnico directivo de color en una compaA±Aa importante. Fer descubriA³ que solAa ir a cierto burdel donde la madam le elegAa a la chica. Fue coser y cantar para Fer meter a Diana en el burdel como puta. Y mA¡s sencillo todavAa hacer que la madam eligiese a Diana, que llevaba una capucha que le ocultaba la cara. Su padre quedA³ sorprendido de aquella belleza negra y no le quitA³ la capucha.
Diana reconociA³ a su padre pero no pudo evitar actuar como una puta. Fer se lo estaba pasando de fA¡bula manejando la destrozada mente de Diana. Diana le bajA³ la cremallera a los pantalones de su padre y le hizo una mamada memorable. Ella era una experta, se la habAa mamado a su novio un montA³n de veces (casi una al dAa) y su padre no pudo evitar corrA©rsele en la boca.
Diana querAa llorar y chillar pero no pudo; no era la dueA±a de sus actos.
El hombre negro la hizo echarse en la cama y la desnudo. Vio en aquellos pequeA±os pezones adolescentes la cosa mA¡s erA³tica que jamA¡s habAa visto. La follA³ entre los pechos con su polla aun no del todo erecta. Ella sentAa una tremenda desazA³n en su interior y mucha vergA¼enza.
A‰l empezA³ a morderle los pechos mientras le metAa la polla en su estrecho coA±o.
-Eres realmente estrecha, puta-dijo.
La atacaba con todas sus fuerzas y podAa sentir las paredes de su vagina adaptA¡ndose a su polla como si fuesen un guante. Cuando sintiA³ la presiA³n de su himen se quedA³ extraA±ado, y su sorpresa se incrementA³ cuando se dio cuenta de que le habAa roto el himen. Lo excitA³ aun mA¡s y acometiA³ con mA¡s fuerza y mA¡s velocidad; tanta como le fue posible.
Diana querAa morir. No sabAa como parar a su padre o como detener aquella estrambA³tica tortura. Su padre se le corriA³ en el interior.
-Menuda sorpresa, una virgen-pensA³. HabAa disfrutado desvirgA¡ndola, nunca habAa tenido anteriormente ese placer ni tan siquiera con su propia esposa.
Con este pensamiento en su mente su erecciA³n se recuperA³ inmediatamente. Algo extraA±o ocurriA³ en su cabeza: "A¿Por quA© no se la meto por el culo?". SabAa muy bien que aquello serAa carAsimo pero la experiencia bien valAa la pena. Diana accediA³ (era Fer y no Diana quien lo hizo) y cuando ella sintiA³ aquella polla (no muy larga pero si lo suficientemente) en su esfAnter padeciA³ un dolor aun mayor.
Su padre se lo estaba pasando como en su vida, el estrecho culito le estaba proporcionado su mA¡s placentera experiencia.
Fer hizo que A©l no se corriese asA que continuA³ penetrando el culo durante una eternidad. Cuando Fer liberA³ la mente del buen hombre A©ste se corriA³ como si fuese la Aºltima vez de su vida en las entraA±as de su hija (A©l no sabAa que fuese su hija).
Su padre no fue el Aºnico cliente que complaciA³ aquella noche; hizo todo lo inimaginable.
Al final de la jornada de trabajo la Madam del burdel le dio a Diana todos sus ingresos; era la paga de la vergA¼enza. Cuando llegA³ a casa y vio a su padre con su hipA³crita "No sabes cuanto te quiero, mi mujercita. No sabes cuanto te quiero, hijita mAa" sonrisa ella no pudo mirarle a los ojos.
Cuando Fer le confesA³ sus Aºltimas hazaA±as a su mA©dium este supo que aquello habAa llegado demasiado lejos. SabAa que tenAa que pararla y sabAa como hacerlo.
Le ofreciA³ un refresco (como todas las veces); sA³lo que en esta ocasiA³n colocA³ un somnAfero en el mismo. Cuando Fer estaba roncando la atA³ desnuda sobre la mesa.
Ella tenAa un cuerpo magnAfico, pensA³. Le colocA³ una mordaza y empezA³ a acariciarle los muslos. Cuando Fer se despertA³ se dio cuenta de que habAa caAdo en una emboscada.
Se sintiA³ desconsoladamente indefensa. PedAa clemencia con sus ojos.
-No mi pequeA±a oveja descarriada, no puedes convencerme. TenAa que haberte parado hace mucho tiempo. Has hecho a mucha gente desgraciada y pagarA¡s por ello.
Se bajA³ los pantalones mostrando su erecciA³n.
Le puso la punta de la polla en la puerta del coA±o.
Se la follA³ muy despacio, querAa que ella sintiese todo su miedo, su propia humillaciA³n como recompensa.
Cuando su virgo cediA³ Fer se convenciA³ de que su mundo se habAa desmoronado.
Pero en la parte oscura de su cerebro estaba disfrutando. Tal vez se convirtiese en una esclava del mA©dium, pero no en una esclava virgen. A¡Y le encantaba la forma en que se la estaban follando!
Y el mA©dium disfrutaba de su nuevo poder sobre Fer, menuda esclava mA¡s adorable y hermosa que se habAa echado.
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