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Fecha: Domingo, 17 Diciembre 2006 « Anterior | Siguiente » en Control Mental

Clueless (Capítulo II: El suplicio).

Anonimo
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La vida no era la misma desde que María José y Mercy se marcharon de Los Angeles.

Fer se habA­a convertido en la Aºnica reina del instituto, nadie osaba oscurecer su aura.


AdemA¡s, poco a poco, incrementaba su conocimiento sobre sus poderes.


Cerca del 90% de la gente era fA¡cilmente influenciable. En su instituto no habA­a nadie al que no se pudiese manipular.


Y esa cuestiA³n se habA­a convertido en la mA¡s importante en la vida de Fer.


Una noche, mientras dormA­a, ella tuvo una pesadilla. Un chico sin rostro se la estaba follando y cuando su himen se rompA­a ella perdA­a sus poderes y se volvA­a tan depravada como Mercy. Se despertA³ baA±ada en sudor frA­o.


Ella sufriA³ aquella misma pesadilla un par de noches mA¡s y empezA³ a preocuparse ciertamente sobre su virgo.


Y su preocupaciA³n se incrementA³ cuando hablA³ con el mA©dium parapsicA³logo, la primera persona que descubriA³ sus poderes.


A‰l era absolutamente inmune a su poder y le confirmA³ sus peores pesadillas. A‰l habA­a visto una brecha en su aura la primera vez, pero no habA­a querido preocuparla con sus elucubraciones.


Ella se pasA³ dos dA­as sumergida en sus preocupaciones. Sus soluciones: huir de las personas a las que no pudiese controlar y construirse una trinchera psA­quica alrededor. TambiA©n decidiA³ no meterse nada mA¡s en su vagina virgen (previamente habA­a usado muchas veces consoladores intentando no romperse el himen). Su mayor preocupaciA³n: ser violada por un extraA±o al que no pudiera controlar.


Los dA­as en su instituto pasaban torridamente.


Cada dA­a que pasaba ella preparaba un espectA¡culo para sus compaA±eros. Cada dA­a variaba el afortunado que participaba en el show. El primer dA­a ordenA³ a Karina (la amiga de Diana y la novia de Rafael) que tuviese un estruendoso orgasmo mientras el profesor explicaba calculo diferencial. Todo el mundo se dio cuenta de lo que estaba pasando pero lo interpretaron como algo de lo mA¡s habitual. Cuando salieron de clase todos olvidaron el incidente.


Otro dA­a ella hizo que uno de los chicos mA¡s odiosos del instituto (un par de aA±os antes habA­a intentado salir con ella) se la chupase a sus compaA±eros mientras proseguA­an las clases.


De tanto en tanto organizaba orgA­as. Disfrutaba de las actuaciones pero nunca como participante activo (tenA­a miedo de perder el control y con A©l su virginidad).


HabA­a descubierto que podA­a sentir en su cuerpo los mismos sentimientos de otras personas a voluntad. Esa era la extraA±a manera que tenA­a de disfrutar su sexualidad.


Mantuvo sus relaciones con Marga (la novia de su hermanastro). PrA¡cticamente todos los dA­as hacA­an el amor.


Aquel dA­a no era diferente de los otros.


La desafortunada vA­ctima de su maldad fue Gimena, su profesora de historia. Fer hizo que Gimena se metiese un viCarloor realmente largo y que diese clase completamente desnuda. DespuA©s de un cuarto de hora las piernas, largas, bien torneadas, de la profesora estaban empapadas en sus propios fluidos y Fer ordenA³ a Nico, el pelota de la clase, que le lamiese y limpiase las piernas.


La explicaciA³n de Gimena sobre el renacimiento era continuamente interrumpida por sus gemidos de placer y por el ruido del viCarloor.


Fer no prestaba la mA¡s mA­nima atenciA³n a la explicaciA³n, no importaba; ella podA­a sacar las notas que le viniese en gana dando ordenes a los profesores.


Fer ardA­a en deseos de acoger una polla de verdad en su coA±o virgen (lo deseaba demasiado). Cuando ella recuperA³ el control se sintiA³ avergonzada de ese deseo. Su propio bienestar estaba en juego; no podA­a apartar de su mente la visiA³n del hombre sin rostro follA¡ndosela, el profundo placer y las horrorosas consecuencias.


Cuando quedaban diez minutos para terminar la clase de historia Fer ordenA³ a Nico que le lamiese el culo a Gimena mientras Carlo, el peor estudiante con mucho, se follaba el coA±o chorreante de la profesora (que continuaba explicando como buenamente podA­a).


Lo que de especial tuvo aquel dA­a fue que Alicia (una de las chicas que habA­a participado en un gang bang) estaba preA±ada. Fer no habA­a pensado en aquella posibilidad antes; Alicia era virgen cuando la fiestecita tuvo lugar. Fer se convenciA³ de que aquel era el problema de Alicia y dejA³ de pensar en ello, al menos hasta que encontrA³ una posible soluciA³n; cargarle el muerto a un amigo de Alicia. Fer Aºnicamente tendrA­a que manejar un poco sus mentes, hacerles creer que estaban emparejados y que habA­an hecho el amor alguna que otra vez. A Fer le gustA³ la soluciA³n, Aºnicamente tenA­a que encontrar al tipo idA³neo; la elecciA³n recayA³ en Jacobo. Y como lecciA³n para si misma nada mA¡s de sexo sin preservativo.


A Fer le gustA³ eso de montar parejas imposibles y bien que lo hizo. El tA­mido y no precisamente agraciado fA­sicamente empollA³n se enrollA³ con la mA¡s popular de las cheer leaders (el ser amiga de Fer la habA­a liCarloo previamente de sufrir sus iras como lo habA­an hecho MarA­a JosA© y Mercy); Pedro, el Casanova de la clase, con una profesora lesbiana reconocida...


Le encantaba tener el control total, jugar con las vidas de los otros como si ella fuese una diosa. Pero continuaba atemorizada de su mente.


Una vez a la semana visitaba al parapsicA³logo; A©l y Marga eran los Aºnicos que conocA­an sus poderes. A‰l intentA³ confortar a Fer; era un estudioso de todo lo paranormal y estaba aprendiendo una barbaridad de las experiencias de Fer. La relaciA³n de Fer con la pelirroja de Marga era bastante diferente. La novia de su hermanastro estaba profundamente enamorada de ella. Fer habA­a dejado de jugar con la mente de Marga hacA­a bastante tiempo pero se habA­a convertido en una obsesiA³n para Marga.


Marga estaba continuamente ansiosa de comer el coA±o dorado de Fer, lamerle el culo, morderle los pezones o ser follada con el consolador de correas. Marga se habA­a puesto un piercing en el ombligo tal y como Patrick (el hermanastro de Fer) le habA­a sugerido; le encantaba ser la esclava de Fer.


Marga era una muchacha tremendamente inteligente. Estaba terminando sus estudios de psicologA­a con notas de relumbrA³n. La forma en que habA­a cambiado su comportamiento desde que conocA­a a Fer era inexplicable pero su vida no habA­a cambiado en ningAºn otro aspecto.


TambiA©n estaba prestA¡ndole todo su apoyo a Fer. Marga tenA­a la secreta convicciA³n de que su adorada diosa se estaba volviendo paranoica. Fer estaba necesitada de montaA±as de comprensiA³n y aquello era algo que no podrA­a obtener viviendo o manejando las vidas de otros.


Cada noche Fer tenA­a la misma pesadilla; la estaba volviendo loca y no sabA­a como pararla. Solo se sentA­ completamente segura cuando estaba con Marga o con el mA©dium; tal vez si que fuese una paranoica.


Descargaba su rabia contra sus compaA±eros y las actuaciones se volvA­an mA¡s duras cada dA­a; ya no eran los agradables interludios erA³ticos de los primeros dA­as sino que se habA­an convertido en sesiones del mA¡s duro sado masoquismo. Y Fer podA­a ser muy cruel, se lo podA©is preguntar a Mercy.


Y Diana y Teresa, las que habA­an sido sus mejores amigas, se habA­an convertido en sus blancos preferidos; le habA­an dicho que su comportamiento habA­a variado sensiblemente; a Fer no le gustA³ oA­r aquello de sus mejores amigas, las chicas que iban de compras con ella.


Diana era virgen, estaba orgullosa de poder satisfacer a su novio de otras formas (sexo oral).


Teresa no era virgen precisamente, antes de caer en los redentores brazos de Fer era casi una vagabunda con extraA±as amistades y una cierta adicciA³n a las anfetaminas.


Fer la habA­a convertido en una dama bien, con sus mismas aficiones. Pero todo esto fue antes de descubrir que tenA­a poderes.


Y Fer habA­a acabado de tomarla contra Teresa haciendo de su vida un infierno.


En primer lugar hizo de Teresa la estrella del gang bang del dA­a. Cada chico de la clase tenA­a que follarle el coA±o, el culo y la boca. Fer mantuvo a Teresa al lA­mite del orgasmo pero sin dejar que se corriera.


Teresa era completamente consciente de lo que estaba ocurriendo (hasta ese momento en las fiestecitas de clase Fer se encargaba de limpiar las mentes de los participantes).


Con un sabor mezcla de semen y de mierda en su boca Teresa lloraba continuamente. Fer hizo que Teresa se vistiese con un modelito de puta barata que le habA­a preparado y la metiA³ en un autobAºs rumbo a los suburbios.


Una vez allA­, vestida de aquella forma y totalmente debilitada por el gang bang anterior ella se convirtiA³ en una captura sencilla para cada maleante. Sola en la calle fue violada un montA³n de veces para satisfacciA³n de Fer.


Cuando Fer liberA³ la mente de Teresa ella no podA­a sentir sus propias piernas y quedA³ dormida en mitad de la calle como si fuese una vagabunda. Una mujer policA­a la golpeA³ con su porra y le hizo que le comiera el coA±o (con un revolver en la sien). Teresa estaba en el autA©ntico infierno y todavA­a no habA­a llegado a casa.


Fer preparA³ una fiesta especial para la desvirgaciA³n de su amiga de color Diana. Fer decidiA³ que el hombre indicado para desvirgar a Diana era su propio padre. Era el Aºnico directivo de color en una compaA±A­a importante. Fer descubriA³ que solA­a ir a cierto burdel donde la madam le elegA­a a la chica. Fue coser y cantar para Fer meter a Diana en el burdel como puta. Y mA¡s sencillo todavA­a hacer que la madam eligiese a Diana, que llevaba una capucha que le ocultaba la cara. Su padre quedA³ sorprendido de aquella belleza negra y no le quitA³ la capucha.


Diana reconociA³ a su padre pero no pudo evitar actuar como una puta. Fer se lo estaba pasando de fA¡bula manejando la destrozada mente de Diana. Diana le bajA³ la cremallera a los pantalones de su padre y le hizo una mamada memorable. Ella era una experta, se la habA­a mamado a su novio un montA³n de veces (casi una al dA­a) y su padre no pudo evitar corrA©rsele en la boca.


Diana querA­a llorar y chillar pero no pudo; no era la dueA±a de sus actos.


El hombre negro la hizo echarse en la cama y la desnudo. Vio en aquellos pequeA±os pezones adolescentes la cosa mA¡s erA³tica que jamA¡s habA­a visto. La follA³ entre los pechos con su polla aun no del todo erecta. Ella sentA­a una tremenda desazA³n en su interior y mucha vergA¼enza.


A‰l empezA³ a morderle los pechos mientras le metA­a la polla en su estrecho coA±o.


-Eres realmente estrecha, puta-dijo.


La atacaba con todas sus fuerzas y podA­a sentir las paredes de su vagina adaptA¡ndose a su polla como si fuesen un guante. Cuando sintiA³ la presiA³n de su himen se quedA³ extraA±ado, y su sorpresa se incrementA³ cuando se dio cuenta de que le habA­a roto el himen. Lo excitA³ aun mA¡s y acometiA³ con mA¡s fuerza y mA¡s velocidad; tanta como le fue posible.


Diana querA­a morir. No sabA­a como parar a su padre o como detener aquella estrambA³tica tortura. Su padre se le corriA³ en el interior.


-Menuda sorpresa, una virgen-pensA³. HabA­a disfrutado desvirgA¡ndola, nunca habA­a tenido anteriormente ese placer ni tan siquiera con su propia esposa.


Con este pensamiento en su mente su erecciA³n se recuperA³ inmediatamente. Algo extraA±o ocurriA³ en su cabeza: "A¿Por quA© no se la meto por el culo?". SabA­a muy bien que aquello serA­a carA­simo pero la experiencia bien valA­a la pena. Diana accediA³ (era Fer y no Diana quien lo hizo) y cuando ella sintiA³ aquella polla (no muy larga pero si lo suficientemente) en su esfA­nter padeciA³ un dolor aun mayor.


Su padre se lo estaba pasando como en su vida, el estrecho culito le estaba proporcionado su mA¡s placentera experiencia.


Fer hizo que A©l no se corriese asA­ que continuA³ penetrando el culo durante una eternidad. Cuando Fer liberA³ la mente del buen hombre A©ste se corriA³ como si fuese la Aºltima vez de su vida en las entraA±as de su hija (A©l no sabA­a que fuese su hija).


Su padre no fue el Aºnico cliente que complaciA³ aquella noche; hizo todo lo inimaginable.


Al final de la jornada de trabajo la Madam del burdel le dio a Diana todos sus ingresos; era la paga de la vergA¼enza. Cuando llegA³ a casa y vio a su padre con su hipA³crita "No sabes cuanto te quiero, mi mujercita. No sabes cuanto te quiero, hijita mA­a" sonrisa ella no pudo mirarle a los ojos.


Cuando Fer le confesA³ sus Aºltimas hazaA±as a su mA©dium este supo que aquello habA­a llegado demasiado lejos. SabA­a que tenA­a que pararla y sabA­a como hacerlo.


Le ofreciA³ un refresco (como todas las veces); sA³lo que en esta ocasiA³n colocA³ un somnA­fero en el mismo. Cuando Fer estaba roncando la atA³ desnuda sobre la mesa.


Ella tenA­a un cuerpo magnA­fico, pensA³. Le colocA³ una mordaza y empezA³ a acariciarle los muslos. Cuando Fer se despertA³ se dio cuenta de que habA­a caA­do en una emboscada.


Se sintiA³ desconsoladamente indefensa. PedA­a clemencia con sus ojos.


-No mi pequeA±a oveja descarriada, no puedes convencerme. TenA­a que haberte parado hace mucho tiempo. Has hecho a mucha gente desgraciada y pagarA¡s por ello.


Se bajA³ los pantalones mostrando su erecciA³n.


Le puso la punta de la polla en la puerta del coA±o.


Se la follA³ muy despacio, querA­a que ella sintiese todo su miedo, su propia humillaciA³n como recompensa.


Cuando su virgo cediA³ Fer se convenciA³ de que su mundo se habA­a desmoronado.


Pero en la parte oscura de su cerebro estaba disfrutando. Tal vez se convirtiese en una esclava del mA©dium, pero no en una esclava virgen. A¡Y le encantaba la forma en que se la estaban follando!


Y el mA©dium disfrutaba de su nuevo poder sobre Fer, menuda esclava mA¡s adorable y hermosa que se habA­a echado.




  
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