
Entre hermanos III (Primera parte)
0.
Una noche de invierno, de un día cualquiera. Estaba en la cama, sin poder dormirme, medio destapada por una manta que empezaba a darme calor. Ya llevaba más de una hora intentando conciliar el sueño cuando vi que la puerta de la habitación que comparto con mi hermana pequeña, que sí estaba profundamente dormida, se abría lentamente. Con los ojos entrecerrados vi a mi hermano mayor que vestido en pijama se acercaba a la cama de nuestra hermana, que está más cerca de la puerta. Poco a poco, intentando no hacer ruido ni movimientos bruscos, apartó la manta que la cubría y le fue subiendo el jersey del pijama hasta dejar al descubierto un pecho. Entonces se agachó y empezó a chupárselo lentamente. Mientras hacía esto, con la mano libre se sacó la polla del pantalón del pijama y empezó a hacerse una paja. Poco después volvió a cubrirle los pechos e intentó meter la mano bajo el pantalón. Pero pocos segundos después de que empezara a toquetearle el coño mi hermana se movió, pareciendo a punto de despertarse, se dio la vuelta y se cubrió con la manta. Entonces vi que mi hermano se dirigía hacia mí, todavía con la polla al aire. Cerré los ojos y me hice la dormida mientras mi hermano me pasaba la polla por mis labios y metía una mano bajo las sábanas para tocarme el coño por encima del pijama. Entonces abrí los ojos y le dije furiosa que era un guarro y un pervertido y que se marchara inmediatamente de mi habitación.
Supongo que esto es lo que habría hecho cualquier chica si su hermano se hubiese colado por la noche en su habitación y hubiera intentado tocarla mientras dormía. Pero yo no me moví, dejé que se siguiera masturbando a mi lado mientras me seguía acariciando el cuerpo por encima del pijama. Tampoco me moví cuando me metió la mano por debajo del jersey para tocarme los pechos, ni cuando la fue bajando hasta introducirla por debajo del pantalón y toquetearme el coñito. Me mantuve totalmente inmóvil, aguantando mi creciente excitación, mientras me acariciaba suavemente mis partes más íntimas y me introducía la punta de un dedo, al tiempo que seguía masturbándose con la polla rozándome la cara. Al final no pude aguantar más la excitación y abrí los ojos para contemplar la escena, pero mi hermano estaba tan excitado por lo que me estaba haciendo que tardó un buen rato en darse cuenta.
- Ah, hola Mariona, estás despierta? No quería molestarte me susurró.
- Pues sí, no podía dormirme, pero no me importa que me toques, ya lo sabes.
- Me dejas que me meta en tu cama? me preguntó él entonces.
- Claro, ven.
Rápidamente se quitó los pantalones y apartando las sábanas y manta se tumbó a mi lado y volvió a taparnos. Pasamos un rato besándonos y charlando en voz baja, abrazados, mientras podía notar su polla bien dura haciendo presión sobre mi coño a través de la ropa de mi pijama. Finalmente mi hermano me bajó los pantalones hasta los tobillos y se tumbó encima de mí. Me dio otro beso y, ayudándose con la mano, me introdujo poco a poco su polla por el coño. Permanecimos un minuto quietos, disfrutando de la sensación de tener la polla de mi hermano en mi interior, y entonces empezó a moverse muy lentamente, entrando y saliendo de mí. Me siguió follando durante un buen rato, lentamente e intentando no hacer nada de ruido, mientras metía las manos bajo el jersey del pijama para tocarme los pechos y besándome de vez en cuando en la boca, los dos gimiendo flojito para no despertar a nadie.
Un buen rato después noté como se estremecía y sentí una oleada caliente en mi interior cuando mi hermano se corrió dentro de mí, llenando mi vagina con su semen. Continuó haciéndome el amor hasta que poco después me invadieron oleadas de calor y me estremecí en el placer de un largo y agradable orgasmo. Tras salir de mí nos besamos y acariciamos unos minutos más hasta que finalmente se levantó, me colocó de nuevo los pantalones, hizo él lo mismo y tras darme un beso en la mejilla y desearme buenas noches regresó a su habitación, dejándome tan relajada tras el placer vivido que no tardé en dormirme.
Supongo que los que no hayáis leído nuestras anteriores historias os habréis sorprendido al leer el texto anterior. Sé que no es demasiado habitual, pero aunque algunos no lo creáis, es absolutamente cierto que desde hace ya años disfruto practicando el sexo en compañía de mi hermano mayor y mi hermana pequeña
1.
Hola, cómo estáis? Me llamo Mariona, soy una chica de Barcelona de 25 años y mi hermano ya me ha descrito perfectamente en su anterior historia, pero os recordaré que soy de estatura media, cerca del metro setenta, de complexión normal, ojos oscuros y pelo castaño claro un poco ondulado que me llega un poco por debajo de los hombros. Bastante guapa según dicen, de pechos no demasiado grandes pero redondos y bien formados, y caderas y culo para mí un poco demasiado anchos, aunque mi hermano nunca se cansa de repetir que son perfectos, y sé de sobras que realmente le encantan. Mi hermana y mi hermano ya han contado la historia de cómo los tres nos iniciamos en el sexo, y yo no quiero ser menos y también me gustaría contar alguna historia. Tengo anotadas algunos de los mejores momentos de sexo que hemos tenido, porque no quiero olvidar nunca los detalles, y me gustaría que conocierais alguno. Mi hermano ya os ha contado cómo fue la primera vez que me folló: utilizó un truco un poco sucio, pero no me enfadaré ya que gracias a eso puedo disfrutar de un tipo de sexo que no había imaginado nunca. La verdad es que lo único de lo que me arrepiento es de no haber empezado tan joven como mi hermana Anna. Ella es dos años menor que yo y empezó a follar con nuestro hermano a los 12 añitos, mientras que conmigo no se decidió a intentarlo hasta que tenía ya 17. Me hubiera gustado hacerlo también a tan temprana edad, pero para compensarlo ahora intento hacerlo tantas veces como me es posible. Me encanta follar con mi hermano, es dulce, cariñoso, y nos conoce perfectamente tanto a Anna como a mí. Sabe lo que nos gusta, lo que deseamos y sabe cómo hacernos llegar al orgasmo una y otra vez. Y lo más importante es que mientras follamos, se preocupa en todo momento de que nosotras disfrutemos, y sabe exactamente qué hacer para conseguirlo. Él disfruta muchísimo con nuestros cuerpos desnudos, se podría pasar horas acariciándonos y lamiendo cualquier parte de nosotras, pero mientras él disfruta haciéndolo, sabe perfectamente que partes tocar en cada momento para que nos excitemos cada vez más. Por muchas ganas que él pueda tener, nunca nos penetra si no cree que también estemos listas para recibir su polla dentro de nosotras, intentando siempre que disfrutemos de tanto placer cómo él. Y debo decir que es un genio chupándonos el coño. Con mucha frecuencia nos regala un buen rato en los que con su lengua y sus dedos nos hace llegar a la gloria. Normalmente empieza lamiéndonos lentamente la piel, acercándose lentamente hasta nuestros coños. Entonces empieza a chupar y lamer, primero despacio y suavemente para ir acelerando poco a poco, conociendo a la perfección que parte chupar en todo momento para darnos el máximo placer, cuándo introducirnos dos dedos para hacernos llegar al éxtasis, No es raro que tengamos varios orgasmos en muy poco tiempo, y entonces me siento tan satisfecha y relajada que a cambio accedo con gusto a hacer cualquier cosa que le apetezca. Y normalmente después de eso siempre se lo agradezco de una forma u otra, dejándole que lleve la iniciativa y me haga lo que desee, o simplemente ofreciéndole yo también la mejor chupada que soy capaz de hacer, permitiéndole que se corra en mi cara o incluso en mi boca. No me gusta mucho hacer esto, pero lo tengo reservado para las ocasiones especiales: mi hermano sabe que cada vez que consigue provocarme más de tres orgasmos mientras me come el coño o me hace el amor, se gana una mamada hasta el final.
Me he acostado con otros dos chicos en mi vida, ambos en la facultad (uno durante el segundo año de universidad, a los 20 años, y el segundo hace unos pocos meses, cuando aún tenía 24). Los dos eran chicos que me gustaban y con los que salí a tomar algo dos o tres veces antes de que se acostaran conmigo, y ambas experiencias fueron muy parecidas. Ellos se lo pasaron muy bien conmigo, me tocaron y besaron todo lo que quisieron, pero siempre para disfrutar ellos, no pensando en que las caricias que me daban me pudieran gustar a mí, al contrario de lo que hace siempre mi hermano. Y para acabar me penetraban y salían tras correrse, sin ni siquiera molestarse en averiguar si yo también había tenido mi orgasmo. Tras la primera vez, estuve bastantes años sin volver a intentarlo, total, ya tenía a mi hermano para darme el placer que necesitaba. Pero volví a intentarlo este año con otro chico que me gustaba de hacía tiempo, y la experiencia fue exactamente igual a la primera. El chico salió de mí sonriente y feliz, y yo me quedé casi igual que al principio de que me desnudara. De modo que he decidido que el día en que me enamore de verdad ya volveré a intentarlo, pero hasta que esto no llegue no voy a intentar ligar con nadie más. Ya hago el amor con mi hermano y no necesito a nadie más que a él para que me dé placer.
Bueno, aparte de mi hermana Anna, claro. Nunca había sentido ningún tipo de deseo de acostarme con ninguna chica ni me había planteado la posibilidad de la bisexualidad, pero cuando mi hermano me está follando y tengo a mi hermana desnuda ante mí, su cuerpo se me vuelve irresistible, y me encanta tocarlo y chupar sus pechos o su coño mientras soy penetrada. E igualmente me encanta que Anna chupe mi cuerpo mientras está siendo follada, me he corrido muchas veces con su lengua lamiendo mi coño, porque aunque a ella no le guste esta práctica tanto como a mí, nunca me ha negado hacer nada de lo que le he pedido. Incluso alguna noche hemos tenido sexo sólo ella y yo, sin la presencia de nuestro hermano, en la habitación que las dos compartimos, pero aunque para mí ha sido muy divertido, se echa en falta a mi hermano y su polla, y a Anna tampoco le gusta demasiado hacerlo. Y aparte de mi hermana, no he sentido deseos por ninguna otra chica. Sólo una vez me he acostado con otra chica, una compañera de facultad cuando tendría 22 años, en su piso después de una noche de fiesta, pero aunque era una chica preciosa con un cuerpazo tremendo y lo pasé muy bien, mucho mejor que con los otros dos chicos con los que estuve, nunca he sentido ganas de volver a repetir con ninguna otra.
En cuanto al sexo, es cierto lo que decía mi hermano en su historia, que soy mucho más activa que mi hermana. Me gusta probar todo tipo de posiciones, pensar en nuevas fantasías o lugares donde hacer el amor, etc. Anna es mucho más tranquila, le gusta que mi hermano le haga el amor de forma tranquila, sin cambiar de posición, hacerlo despacito y suavemente. A mí también me gusta hacerlo así de vez en cuando, pero generalmente me gusta tener más variedad, y mi hermano lo sabe y me da exactamente lo que necesito. Anna me dijo que nunca se ha acostado con nadie más aparte de mi hermano, y la verdad es que le dije que, para las experiencias que yo he tenido, no hace falta que por ahora se moleste en probar nada nuevo hasta que no sienta nada realmente especial por alguien.
Pero bueno, perdonad por ser tan pesada, sólo quería que me conocierais un poco antes de contaros alguna de mis historias. No os entretengo más, ahí van, espero que os gusten.
2. Primera
La primera historia que os quiero contar sucedió por la mañana siguiente a que me acostara con el primer chico distinto a mi hermano. Como ya he dicho tenía 20 años, por lo que mi hermano tenía 22 y mi hermana Anna ya había cumplido los 18. Eso sucedió por la tarde, fuimos a comer juntos después de clases y luego le acompañé a su casa, ilusionada por probar que tal era follar con otra persona, ya que pensaba que si con mi hermano era tan genial, hacerlo con una persona que me gustaba y de la que creía estar bastante enamorada tendría que ser muchísimo mejor. Pero la realidad fue que dos horas después volvía para mi casa en metro profundamente decepcionada, sin haber sido capaz de alcanzar ni un solo orgasmo ni sentir nada de placer. Incluso sentía algo de dolor por la forma en que me había penetrado, únicamente buscando su propio placer y sin importarle lo que pudiera sentir yo. Así que volví a casa, me duché y me fui a dormir temprano, y me pasé todas las clases del día siguiente soñando con el momento en que las clases acabaran y pudiera volver a casa a pedirle a mi hermano que me hiciera el amor lo mejor que supiera, para poder olvidar la experiencia del día anterior.
Aunque ese día acababa las clases a media mañana, se me hizo eterno, pero finalmente las clases acabaron y me fui corriendo para casa, dando excusas a mis amigos que me preguntaban si quería ir a tomar algo con ellos. Otra cosa es lo que quería tomar yo esa mañana Llegué a casa poco antes de las 12:00, y me fui directo a la habitación de mi hermano, esperando encontrarle allí ya que él tenía clases de tarde. Por suerte allí estaba, sentado ante el ordenador, y me acerqué silenciosamente a él por detrás.
- Qué, mirando porno un rato?
- Ah, hola Mariona, qué susto me has dado! Pues no, estaba acabando una práctica para mañana...
- Jo, qué aburrido le dije haciendo una mueca y a mí que me apetecía ver un ratito de porno
- Bueno, en ese caso, mañana tengo tiempo de sobra para acabar el trabajo me contestó mi hermano, con la sonrisa que pone siempre que soy yo la que pide tener sexo o llevo la iniciativa en alguna situación.
- Genial! exclamé, mientras me sentaba encima de sus piernas y me abrazaba a él.
- Por cierto, creo que ya te lo he dicho unas cuantas veces, pero te queda genial el pelo así (entonces llevaba el pelo un poco más largo que de costumbre y a veces me lo recogía en una cola de caballo, como esa mañana).
- Gracias le contesté dándole un largo beso en la mejilla.
- Además, así cuando me la chupes te podré ver mejor la cara que pones cuando tengas mi polla en la boca
- Vaya, ya tenías que sacar tu vena de pervertido Esas cosas no se le dicen a una hermana pequeña A ver si ahora no te la voy a chupar, hala! bromeé poniendo cara de escandalizada.
- Bueno, bueno, no te enfades, hoy te chuparé yo el coño más rato si quieres, para compensar dijo mi hermano riendo y devolviéndome el beso.
- Trato hecho! Pero recuerda que lo has prometido, o si no hoy no haré el amor contigo
Continuamos un rato haciendo bromas, muy animados los dos y con bastantes ganas de juguetear. Mi hermano me enseñó unas cuantas fotos porno de chicas follando (todas del tipo de chica que a él le gusta, no estrellas del porno con quince liftings a sus espaldas y pechos descomunales operados, sino chicas jóvenes, muy guapas y físicamente preciosas pero de las que te podrías encontrar cualquier día por la calle). Pasado un cuarto de hora estaba ya bastante excitada, y mi hermano también a juzgar por el duro bulto que notaba bajo mi culo.
- Bueno, entonces probamos a hacer alguna de las cosas que hemos visto en las fotos? Quiero que me hagas el amor ya disparé sin ganas de esperar más.
- Caramba, hoy te veo un poco calentorra, no? Yo te iba a proponer si te apetecía ir al comedor, ponernos cómodos en el sofá, y ver alguna película antes de ponernos en el tema
- Vale, eso sería genial contesté con muchas ganas. Le di otro beso en la mejilla y me levanté, mi hermano hizo lo mismo y me abrazó, mientras sus manos recorrían todo mi cuerpo sobre la ropa. Luego, me dio la vuelta para tocarme un poco el culo por encima de los pantalones tejanos que llevaba (eran sus favoritos, ya que siempre repetía que éstos me daban una forma al culo que le encantaba; me los había puesto ese día especialmente por eso, tenía ganas de ponerlo a cien para que me hiciera olvidar el mal momento de la tarde de ayer). Después me dio la vuelta otra vez y que quitó la camiseta y el sujetador, para a continuación hacer lo mismo con los pantalones y zapatillas, quedando tan solo en braguitas. Entonces, me aparté de él, y con el movimiento más sexy que fui capaz de hacer, me di la vuelta para que viera bien. Ese día llevaba las braguitas que más le gustaban, unas de color negro liso, de tejido suave sin ningún encaje ni punto, y bastante estrechas por detrás por lo que buena parte de mi culo quedaba a la vista. Como esperaba, mi hermano me miró y tocó durante un buen rato, y luego le desnudé a él. Iba a quitarme también las braguitas pero mi hermano me detuvo, pidiéndome que me las dejara puestas un rato más, ya que le excitaba terriblemente verme con ellas puestas. Le quité a él los calzoncillos y le di un par de besos a su polla, que ya se encontraba bien rígida y preparada.
- Jo, ya estás así? Pues más te vale aguantar, que hoy tengo ganas de mucha marcha.
- Tú tranquila, que sabes que si no aguanto, enseguida me tienes listo para más.
Y eso es cierto, muchas veces le excitamos tanto que aguanta muy poco rato dentro de mí o de Anna y se corre en pocos minutos, pero en dos minutos vuelve a tener el miembro preparado y esa segunda vez es capaz de aguantar más de media hora sin correrse de nuevo, más que suficiente para que consigamos uno o incluso dos buenos orgasmos.
Bueno, volvamos a la historia. Mi hermano cogió un par de películas y nos dirigimos al comedor, él totalmente desnudo mientras que yo seguía con mis braguitas, que no paraba de toquetear.
Puso la cinta en el vídeo y nos sentamos en el sofá enfrente del televisor, yo a su lado lo más cerca posible que pude. Y mientras en pantalla aparecía una chica pelirroja que era penetrada por tres tíos al mismo tiempo, a razón de uno por agujero, yo no pude aguantar más e inclinándome empecé a chuparle la polla.
- Uf, Mariona, con que ganas te veo hoy! Pues adelante, haz con mi polla todo lo que quieras, es tuya. Uf, y qué bien lo haces, preciosa, eres tan maravillosa
- Gracias le contesté como pude, sin sacarme su polla de la boca, y continué chupando.
No quisiera presumir, pero creo que ese día le di la mejor mamada que le había hecho nunca. Me esforcé al máximo, con tantas ganas yo como él por lo que estaba haciendo: me la metía toda entera en le boca, luego sólo la punta, después le pasaba la lengua por todo el tronco y por los testículos, más tarde le chupaba la punta mientras se la masajeaba con la mano. Mi hermano aguantó todo lo que pudo pero no tardó mucho en empezar a temblar, y antes de que pudiera correrse, acabé mi felación, ya que ese día le quería un buen rato más sobreexcitado, y no con la relajación que acompaña a la eyaculación.
- Jo Mariona, no pares, si ya casi estaba
- Pues lo siento, pero ahora te toca a ti, recuerda que me lo has prometido le contesté con una sonrisa traviesa.
- Vale, vale, es verdad. Pues venga, ponte cómoda y abre bien las piernas para que pueda ver bien ese coño tan bonito que tienes.
Me tumbé en el sofá y abrí las piernas, y tras contemplarme brevemente, se me acercó y lentamente me sacó las braguitas. Le miré sonriente, mientras sin vergúenza alguna mantenía mis piernas abiertas ofreciéndole una perfecta vista de mi coño, y mi hermano no perdió tiempo en acercarse a mí, enterrar su cabeza entre mis muslos y empezar a lamer mis partes más íntimas. Y efectivamente, haberle dejado a punto del orgasmo surtió efecto, y me chupó, lamió y recorrió con la lengua con más ganas que nunca, hasta que finalmente (yo sí), me corrí con su cara todavía enterrada en mi coñito.
- Ah sí, oh qué bien! Qué bien sabes darme placer, hermanito!
- Vaya, me alegro de que disfrutes, pero ahora me toca a mí correrme, que ya no aguanto más.
Le di un besazo enorme en los labios y le dije que se pusiera cómodo en el sofá. Se sentó con la espada apoyada contra el respaldo y yo me coloqué de rodillas sobre el sofá, de cara a mi hermano, con las piernas abiertas, una a cada lado de las suyas. Cogí su polla con una mano y fui agachándome de forma que la punta quedara justo en la entrada a mi coño. Jugueteé un poco, haciendo que la punta se frotara con mis labios vaginales y metiendo sólo la puntita para volver a sacarla, hasta que creí que mi hermano ya no podría aguantar más su excitación y, suavemente, bajé del todo hasta quedar sentada con el culo sobre sus piernas, y toda su polla enterrada en mí. Me quedé quieta unos instantes, ya que nos encanta permanecer así, quietos, con su miembro dentro de mí, hasta que finalmente empecé a moverme muy despacito, levantándome y volviendo a sentarme, o moviéndome en círculos, haciendo que mi hermano gimiese sin parar.
- Así, así! Así Mariona, oh cómo me gusta hacer el amor contigo, preciosa! Tienes un cuerpo tan suave y bonito, me pasaría todo el día tocándote y lamiendo hasta el último rincón de tu piel! No pares, continúa moviéndote así, haz que mi polla entre y salga de tu coño, deja que me corra dentro de ti, hermanita! me decía entre jadeos mientras me besaba la cara y el cuello y sus manos no dejaban de toquetear todo mi cuerpo, poniendo especial dedicación en mis piernas y sobretodo mi culo.
No tardó mucho en estremecerse y abrazarse más fuerte a mí, apoyando su cabeza en mi hombro mientras me besaba el cuello y el pelo, y noté esa sensación de algo caliente esparciéndose por mi interior.
- Oh Mariona, qué bien! Qué suerte que tengo de tener una hermana tan guapa y maravillosa que deje que me la folle, oh cómo te quiero Mariona! me decía jadeando.
- Me alegro de que te haya gustado le dije, llenándole de besos pero yo todavía no he terminado.
Me quedé quieta unos pocos minutos, sin sacarme su polla de dentro, ahora ya pequeña y arrugada, y pasado ese tiempo empecé a moverme como antes, suave y despacio, hasta sentir como la polla de mi hermano volvía a estar bien dura y lista para más. Entonces me levanté, me di la vuelta y me senté en su regazo, apoyando la espalda en su pecho y abriendo un poco las piernas, dejando que su pene erecto se levantara entre ellas, casi como si fuera mío, lo que me hizo sonreir. Empecé a hacerle una paja, acariciando su polla suavemente, frotándola contra mi coño que quedaba a pocos milímetros de ella, mientras mi hermano me besaba la mejilla y mordisqueaba la oreja, con los brazos cruzados sobre mi pecho y agarrándome las manos. Cuando empezó a suspirar levanté el culo, dirigí con una mano su polla hasta la entrada a mi vagina, y sentándome de nuevo sobre él hice que me volviera a penetrar. Empecé a levantarme y a moverme más deprisa, mientras mi hermano no se cansaba de besarme y toquetearme el cuerpo, mientras poco a poco iba notando como ese cosquilleo interior que siempre precede a las oleadas de placer se iba incrementando.
- Oh sí hermanito, fóllame, fóllame, por favor no pares! Hazme el amor cómo me sabes hacer tan bien! Cómo me gusta sentir tu polla dentro de mí, adelante, no pares, no pares de follarte a tu hermana pequeña! le gritaba excitada, sabiendo lo mucho que le excitaba que le dijera cosas así. Poco a poco fui incrementando la fuerza de mis movimientos. No tardé demasiado en verme invadida por una gran ola de placer que me dejó exhausta, pero continué moviéndome mientras oleadas de calor recorrían mi cuerpo, hasta que los últimos temblores desaparecieron.
Nos quedamos unos minutos quietos, recuperando las fuerzas, charlando sobre sexo y viendo un poco más de la película, donde creo recordar que dos chicas en bikini eran folladas por un chico negro con un pene que no debía medir menos de medio metro, mientras mi hermano me iba toqueteando los pechos y yo jugueteaba con su polla entre mis muslos, hasta que finalmente volví a introducirla dentro de mí y continuamos viendo tranquilamente la peli.
En aquel momento se abrió la puerta del recibidor y nuestra hermana Anna entró en casa, acabadas las clases de la mañana en el colegio.
- Jo, es que ya ni esperáis para pasároslo bien protestó, entrando en el comedor tan pronto como vio la escena.
- Tranquila, le he dejado algunas fuerzas para ti le contesté, sonriendo.
- Hola Anna, venga, ven aquí con nosotros le dijo mi hermano.
Anna se nos acercó y se desnudó en un tiempo récord, sacándose camiseta y falda vaquera, sostén y finalmente las braguitas, siempre bajo la atenta y deseosa mirada de mi hermano, y totalmente desnuda se sentó a su derecha, mientras que yo, de no muy buena gana, me sacaba su polla de dentro y me sentaba a su otro lado. Nos quedamos en silencio viendo la peli, Anna y yo con una mano sobre la polla de mi hermano mientras él nos toqueteaba los coños a las dos, acariciando e introduciéndonos un dedo de vez en cuando. Cuando pasado un rato el negro se corrió sobre las dos chicas en bañador, sin decir nada ni esperar a que mi hermano se lo pidiera, Anna se levantó, se agachó enfrente del sofá entre las piernas de mi hermano y le empezó a chupar la polla lentamente, con la dulzura con la que a ella le gusta practicar el sexo. Dejé de prestarle atención a la película para mirar la escena real que tenía lugar a mi lado, a mi hermana con esa carita aún de niña con la polla de nuestro hermano en la boca, mientras que él continuaba toqueteándome y metiendo y sacando su dedo dentro de mi vagina.
- Qué bien Anna, que bien que me la chupas preciosa! Continúa, sigue así y luego te recompensaré chupándote el coñito como a ti te gusta!
Tras observar detenidamente durante unos instantes como su hermana pequeña le chupaba la polla, mi hermano giró la cabeza hacia mí y me abrazó con fuerza, besándome en la cara y los labios, mientras sus manos seguían acariciando mi cuerpo. Tan solo se distraía de vez en cuando para dirigirle algún comentario a Anna, que se la continuaba chupando, excitándolo cada vez más, cosa que podía sentir en mi cuerpo, ya que cada vez me acariciaba y besaba con más ganas, y entonces alargué una mano y me puse a acariciarle los testículos y la base del pene, mientras el resto continuaba entrando y saliendo de la boca de Anna. Mi hermano me agradeció el gesto hablándome en el oído, me introdujo totalmente un dedo por el coño y lo mantuvo ahí dentro, moviéndolo lentamente en círculos y provocándome un agradable cosquilleo en mi interior. Finalmente Anna se incorporó y se tumbó en el sofá tal como yo había hecho poco antes, y abriendo las piernas reclamó su turno. Nuestro hermano fue a por ella con ganas, enterró su cara entre sus muslos, y empezó a chupar su coño. Me acerqué a observar como su lengua recorría y se introducía dentro de la vagina de Anna, haciéndola gemir de placer, mientras no podía evitar toquetearme mi propio coño mientras disfrutaba contemplando la escena.
- Te gusta, Anna? decía mi hermano, levantando momentáneamente la cabeza del sexo de nuestra hermana.
- Sí, sí, mucho! Lo haces muy bien, no pares hasta que me venga el orgasmo suspiraba Anna mientras le acariciaba el pelo.
Mi hermano continuó masturbando a Anna hasta que ella cerró los ojos y empezó a gemir flojito, y él continuó chupando hasta que Anna no se relajó, pasado su orgasmo. Entonces mi hermano recuperó su posición original en el sofá y yo me coloqué rápidamente a su lado como antes, y Anna se sentó sobre sus piernas de cara a él tal y como había hecho yo minutos antes.
- Espera, espera! le dijo mi hermano mientras Anna buscaba la posición más cómoda en su regazo Antes tengo que ir a mi habitación a buscar un condón.
- Pues hoy vas a tener que correrte fuera dijo Anna con una sonrisita porque yo ya no me muevo de aquí.
Y efectivamente, le cogió la polla mientras decía esto y tras acariciarla brevemente con la mano primero y con sus labios vaginales después, se la metió dentro de su cuerpo. Se mantuvo casi quieta unos instantes, con a polla dentro de sí, moviendo el culo en lentos círculos, para finalmente empezar a levantarse y a sentarse suavemente, tal como yo había hecho pocos minutos antes, haciendo que la polla de nuestro hermano entrara y saliera lentamente de ella, mientras gemía suavemente. Yo me acurruqué al lado de mi hermano, apoyando la cabeza en su hombro, acariciándole el pecho con una mano mientras contemplaba el espectáculo de mis dos hermanos follando.
- Oh Anna, que bien! Como me gusta hacerte el amor, mi preciosa hermana pequeña! Qué cuerpo tan suave y precioso tienes, y qué suerte tengo de que me dejes disfrutarlo! Toma, toma toda mi polla, métetela toda dentro de tu cuerpo, cariño!
Anna, sin decir nada, miraba fijamente a mi hermano con una sonrisita en la boca, mientras le seguía cabalgando y gimiendo suavemente, con la cara cada vez mas colorada por la excitación. Y yo, que aunque no tanto como que me folle a mí también me encanta ver como mi hermano se folla a mi hermana, estaba cada vez más excitada, de modo que me acurruqué todavía más contra mi hermano y con la mano con la que no lo acariciaba empecé a masturbarme, mientras seguía observando cómo Anna hacía el amor. Mi hermano continuaba haciéndola botar sobre su regazo, susurrándole tonterías mientras sus manos no paraban quietas, ahora acariciando sus piernas, ahora subiendo por su vientre hasta detenerse en sus grandes pechos, para al cabo de un rato de amasarlos y pellizcarle los pezones, volver a descender para entretenerse en acariciar de nuevo sus caderas. Poco después, acercó la cara a los grandes pechos de Anna y empezó a lamerlos y a mordisquearle los pezones, como tanto le gusta hacer, mientras ella le acariciaba la cabeza y seguía gimiendo y botando sobre sus piernas. Después, apartando la cabeza de los senos de Anna, deslizó las manos sobre su culo y, tras acariciarlo un poco, lo sujetó y empezó a moverse rápidamente, haciendo botar a Anna más rápidamente y con más fuerza, y aumentando la intensidad de sus gemidos. Unos minutos después volvió al ritmo anterior, pero hizo que Anna se inclinara sobre su pecho, apoyando su cabeza sobre su otro hombro, mientras le acariciaba espalda y culo. Anna se acurrucó contra él, gimiendo flojito con la cara enterrada en su cuello, mucho más excitada que antes, dejando que fuera mi hermano el que provocara el movimiento que le hacía entrar y salir de ella.
- Qué tal, Anna? Te gusta cómo te follo?
- Oh sí, me encanta! Qué bien que sabes cómo darme placer, no te detengas!
- Y tu qué Mariona, te gusta el espectáculo? me dijo entonces mi hermano, sin dejar de tocar el cuerpo de Anna, cosa que ella le permitía sin oponer ningún tipo de resistencia, mientras giraba la cabeza para mirarme y darme un beso en los labios.
- Claro que sí, ya sabes que me encanta el porno, y si es en vivo mucho mejor le contesté sonriendo, para besarle también a continuación.
Entonces tuve un pinchazo de excitación y, arrodillándome en el suelo a sus pies, empecé a chupar a la vez la polla de mi hermano y el coño de mi hermana, provocándoles una terrible satisfacción a los dos a juzgar por el aumento de sus gemidos. Continué chupando el trozo de polla de mi hermano que iba saliendo del coño de Anna a medida que ellos seguían follando, sin olvidarme de dar algún que otro lametazo a los labios vaginales de Anna, cosa que también me encanta hacer. Mi hermano se había corrido ya una vez y le costó un poco hacerlo de nuevo, por lo que fue Anna la que tuvo su orgasmo primero. La sentí estremecerse y se le humedeció el coño mientras se lo seguía chupando, lo continué haciendo hasta que minutos después mi hermano sacó la polla de su interior, aunque siguió frotando el tronco contra los labios vaginales de Anna. Aproveché la ocasión para chupársela entera, mientras Anna permanecía quieta y todavía gemía un poco a consecuencia del orgasmo que acabada de tener.
- Oh chicas, aquí viene mi semen para vosotras, oh que placer estoy sintiendo! gimió mi hermano cuando le vino el orgasmo, y a continuación un chorro de líquido blanco salió de su polla en dirección al estómago y los pechos de Anna, que lo recibió sin moverse, salpicando también en mi mejilla aunque apartara la cara cuando mi hermano me avisó.
Nos volvimos a sentar cada una a su lado, acariciándonos suavemente mientras reponíamos fuerzas.
- Buf, estoy agotado! dijo mi hermano Aunque, qué maravilla poder cansarme de esta manera con dos chicas tan guapas como vosotras! Sois las dos hermanas más maravillosas del mundo, mira que dejarme disfrutar de vuestros preciosos cuerpos siempre que me apetece! Qué gran idea que tuve cuando me decidí a pediros si queríais hacer el amor conmigo, verdad?
- Pues sí dijo Anna mientras las dos le besábamos en las mejillas Me acuerdo de la vergúenza que tuve el día que me lo pediste, cuando me desnudé y empezaste a tocarme Pero me alegro muchísimo de haberte dicho que sí, si no me habría perdido todo este placer que me das. Verdad Mariona?
- Claro que sí dije yo Me quedé alucinada cuando me enteré de que vosotros dos estabais haciendo el amor a escondidas, y antes de que me lo pidieras nunca se me había pasado por la cabeza el follar contigo, pero no me arrepiento en absoluto de haberme decidido a hacerlo. Sólo me sabe muy mal que esperaras tanto para pedírmelo a mí
- Ya, pero ya te expliqué porqué no me atrevía a hacerlo, tú eras mayor que Anna y pensaba que no aceptarías desnudarte para mí como hizo ella, aunque llevaba tiempo imaginando que te lo pedía, aceptabas y podía hacer el amor contigo Y siempre te miraba de reojo cada vez que ibas en bañador o pijama - me explicó sonriendo.
- Pues deberías haberlo hecho antes, pero bueno, lo importante es que al final te decidiste y ahora puedo disfrutar de lo bien que me sabes hacer el amor
Tras un buen rato de charla nos dirigimos por turnos a la ducha, a limpiarnos y vestirnos para comer, recordando en nuestras mentes todos los detalles de tan maravillosa sesión.
(continuará)
PD: Recuerda que mis hermanos y yo estamos siempre deseosos de conocer vuestras opiniones sobre nuestros relatos, responder vuestras preguntas, etc. Podeis escribirnos a
marionaianna@yahoo.es
Y a ver si alguna chica se decide a escribirnos, porque de momento solo Anna y yo estamos recibiendo mensajes! Un beso a tod@s!
Mariona)
nenagreissy
mariona mas bn presentame a tu hermano xq asi es q necesito uno y urgente, si solo con leer me hizo y deshizo conmigo ahora en vivo
mariona q buen relato me super exite yo tmbn seria feliz lamiendo cada centimetro de tu dulce piel
besos ernesto
Hola,
este es el primer relato que escribo, espero que os haya gustado. Muy pronto pondre la segunda parte, pero mientras tanto espero recibir vuestros comentarios y lo que querais decirme
un beso
Mariona
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