
Así conseguí mi primer trabajo, aunque podía trabajar al lado de mi padre decidí abrirme camino por mi sola.
La oficina parecía completamente vacía. Me dirigí hacía el despacho que me había indicado la recepcionista y al acercarme a la puerta vi que había luz. Me dirigí hacía ella y enseguida vi a aquel hombre alto, moreno y de una mirada intensa.
Llamé a la puerta y el hombre me miró y me dijo pase, siéntese por favor. Yo gracias, el estuvo un momento leyendo mi cv y dijo: veo que tiene muy buenas referencias. Indicó el jefe de personal.
Me había puesto una falda corta que me llegaba por encima de la rodilla y una blusa de algodón blanca. Como hacía calor llevaba un par de botones abiertos, por lo que dejaba entrever el nacimiento de mis senos. El Lic. Fernández levantó la vista del papel y vi como sus ojos se quedaban ensimismados en mi escote.
Carraspeé para llamar su atención y entonces me miró a los ojos y me sonrió, yo también sonreí. Cuando concerté la entrevista y hablé a través del teléfono con él, por la voz me pareció un hombre de más edad, pero ante mí, tenía a un atractivo hombre de unos 35 años.
Bueno, creo que da el perfil. Qué tal si le hago una prueba? Me preguntó.
Como quiera. Respondí.
Entonces levántese. y dirigiéndose a la puerta que cerró con llave diciendo: - Así estaremos más tranquilos.
Yo me puse en pie, apartando la silla y me quedé quieta. El jefe de personal se acercó a mí, dio una vuelta a mi alrededor y me estudió mirándome de arriba abajo.
Tienes un buen cuerpo. Dijo situándose detrás de mí. Tienes unas buenas caderas.
Posó sus manos sobre ellas y las acarició suavemente. Sentí su aliento en mi cuello y luego como apartaba mi largo y liso pelo negro y me daba un beso en la nuca que hizo que todo mi cuerpo se estremeciera.
Ascendió con sus manos hasta mis senos y los acarició suavemente por encima de la blusa. Seguidamente me desabrochó un botón e introdujo la mano, masajeando con suavidad mi seno desnudo.
AA¡Vaya, vaya, estás hecha una buena hembra, no llevas sujetador! Susurró en mi oído - Y tanguita? Me preguntó, descendiendo con la otra mano hasta mi cadera, y subiendo la corta falda hasta ella.
A todo esto yo me dejaba hacer, principalmente porque aquel atractivo hombre me excitaba con su mirada, sus manos, su voz, desde el momento en que sus ojos se habían detenido en mis senos deseaba aquello. Por eso le dejé hacer.
Movió su mano por mi pubis y suspiró:
AA¡Uhmm, ya lo he dicho, una buena hembra!
Empezó a hurgar entre los pliegues de mi sexo y en pocos minutos me tenía totalmente húmeda y excitada. Sus dedos se adentraban entre mis labios vaginales, primero en busca de mi clítoris, que sobó a su antojo con mucha delicadeza, mientras con la otra mano me desabrochaba la blusa y acariciaba mis senos desnudos. Empecé a gemir excitada y entonces sentí como apartaba su mano de mis senos y se bajaba el cierre del pantalón, mientras con la otra mano seguía hurgando en mi sexo, introduciendo sus dedos en mi vagina, haciendo que me mojara sin remedio.
Cuando creyó que ya estaba lo suficientemente excitada, se puso delante de mí, me besó en la boca con pasión y luego descendió por mi cuello hasta alcanzar mis senos erguidos y excitados. Los masajeó y chupeteó a su antojo volviéndome loca de placer y haciendo que cada vez le deseara más. Yo entretanto trataba de alcanzar su sexo, pero no podía, hasta que se apoyó sobre la mesa y me indicó:
AA¡Anda, ya sabes lo que tienes que hacer!
Me arrodillé ante él, cogí el miembro con ambas manos y acerqué mi lengua cuidadosamente. Lamí el glande trazando círculos alrededor y seguidamente me lo introduje en la boca, empezando a saborearlo durante un buen rato.
Luego Fernández me hizo sentar sobre la silla y abrirme de piernas situándome con el culo en el borde de la silla. Sentí su lengua rozar suavemente mi sexo y me estremecí. Poco a poco, fue dirigiendo su lengua muy diestramente por mi sexo, lamió mi clítoris, lo chupeteó y mordisqueó, luego lamió mis labios vaginales con suma delicadeza y finalmente sentí como se introducía en mi vagina haciéndome gemir de excitación. Estaba a mil y necesitaba algo más que aquella pequeña lengua, dentro de mí.
Gracias a Dios que no había nadie en el edificio, porque mis gritos cada vez eran más fuertes. Pero justo en el momento en que estaba apunto de llegar al orgasmo, me ordenó ponerme de rodillas sobre la silla, dándole la espalda.
Vi como se colocaba un condón y luego, sentí como se acercaba a mí. Sentí como dirigía su pené hacia mi vagina y muy lentamente me penetraba. Los dos suspiramos al sentirnos por fin unidos.
Fernández me cogió por la cintura y empezó a moverse. Primero lentamente, haciendo que su sexo entrara y saliera de mí casi por completo, y luego fue aumentando el ritmo hasta que empecé a sentir como sus huevos chocaban con mis labios vaginales. Cada vez empujaba con más fuerza, mientras yo trataba de mantener el equilibrio sobre la silla. De vez en cuando disminuía el ritmo, torturándome de placer, para volver de nuevo a embestirme con rapidez. Ese juego hizo que poco a poco el placer se fuera apoderando de los dos hasta que llegamos al orgasmo en un sonoro gemido por parte de los dos.
Nos separamos y nos vestimos. Y entonces Fernández se sentó en su mesa, sacó el contrato y mirándome a los ojos me dijo:
Ocho mil fue lo acordado para el puesto, verdad?
Exactamente. Respondí.
Me pidió que firmara el contrato y que la siguiente semana entraría a trabajar. Lo tome, y observé que todo estuviera correcto y firme.
Le agradecí la entrevista con una sonrisa coqueta, me dirigí hacía la puerta y él me acompañó para abrirla diciendo:
El placer ha sido mío. Gracias por todo.
Salí del despacho y estaba gustosa de haber hecho lo que hice con un tipo como él.
asi lo consegui... fui bateada por mi poca experiencia y esta fue una oportunidad lo bueno es que me toco uno de los mejores reclutadores a mi no me gusta putear con viejos rabo verdes gordos y feos que asco...
eres una puta mentirosa te canta la verga que alusinas
ni para hacerme la peja sirve
jajaja! que puta...
esas cosas no exiten hermana alucinaste o eres demaciado zorra
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