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Fecha: Viernes, 18 Abril 2008 « Anterior | Siguiente » en Amor Filial

Acción super erótica (I)

Mache442 (mache442@hotmail.com)
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Mis dos cuñadas son las hermanas, una mayor y otra menor de mi esposa Mari. La menor Irina, es de talla media, blanca, con el pelo castaño claro, su cuerpo es proporcionado con un trasero duro y redondito y sus tetas, son medianitas con un atractivo como de invitación a la boca. La mayor, es morena clara, con el cabello negro, cuando no usa rayitos, no muy alta de estatura, con un trasero bastante ancho bien sostenido que a cualquiera se le antojaría y sus senos no excesivos dejan a menudo ver una ranura en su escote y unos pezones que se dilatan. Ambas son libres.
Breve antecedente:
La relación más cercana con Cristina, empezó con la graduación de mi cuñado de la secundaria a cuyo baile todos estábamos invitados y al que asistimos conformando una agradable y amplia mesa, bien servida de bebidas. A Cristina le gusta mucho el vino, del cual teníamos en abundancia, y disfrutamos a plenitud. Todos iniciamos bailando y haciendo parejas entre todos; algunos pronto se cansaron y se quedaron en la mesa, pero Cristi y yo, nos quedamos en la pista entre mucha gente, ya que nos agradaba el ambiente y nos sentíamos a gusto compartiendo. Con la música de ritmo suave, bailamos muy cerca... la abracé y sentí su cuerpo y sus senos calientes que ya había deseado y tuve una fuerte erección que se marcaba. Nos excitamos pues al bailar pegados ella sintió mi erección y se dejó llevar atraída. Un momento después, al estar bailando, refiriéndose a la noche anterior de lo que yo había hecho con su hermana, me dijo: Ano hubo desfogue anoche?a y yo no supe que responder pero era una clara referencia al volumen que sentía pegado a ella y a una posible satisfacción sexual. Mas tarde en un pasillo cercano al baño del salón, hubo un beso furtivo entre los dos que nos dejó apeteciéndonos pero dudosos.

Con Irina, un acercamiento casi íntimo se dio un día que viajamos juntos; ella venía de México y yo abordaría el mismo avión en una escala para llegar juntos a su país. Como había suficiente espacio me senté a su lado cerca de la ventanilla. Venía un tanto nerviosa por temor a los vuelos y cuado se elevó el avión se acercó a mí casi abrazándome dejándome sentir su olor entre perfume y sudor, en resumen a mujer, que me atrajo bastante. Durante el vuelo comentamos que en vista de que ella traía dos maletas con mucho equipaje y yo apenas un maletín, diríamos en aduana que ella era mi esposa y que regresábamos de vacaciones para facilitar el ingreso. Nos tomamos un aperitivo que sirvieron y bromeábamos sobre mi espositaa mientras le tomaba la mano. Un poco más tarde el avión se bamboleaba debido a nubosidad y mal clima, y ella se abrazaba a mí diciéndome: tengo miedoa y yo aprovechaba para sentirla tan cerca. Cuando se tranquilizaron los movimientos de la aeronave, me arriesgué a darle un beso en el cuello, lo que dejó hacer. Cuando descendimos en el aeropuerto la mantuve abrazada mientras llevábamos las maletas, diciéndole recuerda que eres mi esposa...a Ya una vez en un taxi hacia la casa de mi suegra, nos acomodamos en el asiento trasero. Yo venía muy excitado con ella y la continué estrechando, para posteriormente pedirle un besito de esposaa a lo que respondió estás loquito, cómo se te ocurre?a, pero correspondió brevemente.

Cuando lo máximo se dio:

Ambas cuñaditas decidieron pasar 10 días de vacaciones con nosotros, la mayor parte de los días en una hacienda. Arribaron al Aeropuerto y entre la algarabía del recibimiento nos trasladamos a la casa.

Después de descansar, por la noche salimos a divertirnos dirigiéndonos a una discoteca, que es agradable, con música suave y mesitas a media luz. Nos sentamos, pedimos una botella de vino y una de ron para los diversos gustos, y me decidí a bailar alternando una pieza con cada una de las tres. En una mesa cercana, con unos amigos, se encontraba un chico, que fue nuestro vecino y que es admirador de Mari. Aunque muy jovencito, en meses anteriores dio muestras de enamoramiento o atracción por mi esposa, pero ella siempre juguetona lo tomaba a cosas de niño.
El chico, que se llama Piero, se acercó a saludarnos e invitó inmediatamente a Mari a bailar a lo que ella accedió y yo hice lo mismo con Cristi. Bailamos varias piezas, yo alternando con Irina. Piero y Mari solo retornaban a la mesa brevemente a beber algo.

La tenue luz y las bebidas, daban un ambiente agradable y propicio al romance y la atracción. En cierto momento que yo bailaba con Cristi muy cerquita, y ambos empezando a excitarnos, ella me dijo. mirá a Mari y ese chico, no querés ir a rescatarla?. Mi esposa se había entregado en el baile a Piero, y se movían muy juntos visiblemente excitados; ella lo dejaba hacer y seguramente se sentían la mutua fogosidad. Yo me avivé aún más al verlos y le respondí a Cristi dejalos que disfruten y nosotros hagamos lo mismo, ella sonrió y se arrimó sintiendo mi erección junto a ella. La deseaba más que nunca, pero un momento después viendo a Irina bebiendo en la mesa, fuimos hacia ella para que bailara conmigo pues Cristi quería sentarse. Cuando abracé a Irina, continuaba mi erección y ella estaba estimulada viendo lo que sucedía en la pista. Me comentó: Mari está que arde; no te da celos? a lo que yo le respondí que había que disfrutar y que ya Mari sabría manejar al chico y seguidamente la estreché y en cierto momento la besé fugazmente en el cuello y cuando volteó la cabeza un poco temerosa, nuestros labios se rozaron y nuestros ojos se encontraron irradiando pasión que ambos comprendimos sin decir mas palabras. Continuamos bailando, yo alternando a mis muy deseosas cuñadas mientras Mari continuó copada en la danza con Piero.
Decidimos volver a casa, pues al día siguiente viajaríamos a la Hacienda. Los cuatro sudorosos abordamos mi automóvil, las tres estoy seguro con los calzoncitos húmedos y yo aún con cierta tiesura.

En casa después de darnos las buenas noches, ya en la recámara Mari se acercó a la cama vistiendo un camisón corto e inmediatamente me empezó a besar. Venía y seguía tan excitada que deseaba que la poseyera. Lleve mis dedos hacia su vagina y la sentí tan húmeda que de inmediato recuperé una erección enorme. Mientras comenzamos a acariciarnos, conversamos sabrosamente sobre el reciente baile, y ella me comentó que se había estimulado mucho con Piero y que deseaba ahora que yo la satisficiera al máximo. Mientras la penetraba suavemente, ella me preguntaba sobre cómo me había excitado con sus hermanas, que al veme bailarlas, ella se había calentado aún más y me dijo que le gustaría mucho que hiciéramos lo que estábamos deseando: que yo gozara a sus hermanas, aprovechando estos días próximos de vacaciones. Concluimos una cópula con mucha fuerza y un orgasmo y eyaculación tremendos.

Al otro día, un poco tarde, iniciamos el viaje hacia la hacienda.... Durante el camino conversamos y bromeamos sobre muchos temas, sin excluir los relacionados con el baile de la noche anterior, sobre Piero y sobre el calor que causaron las bebidas...
Al llegar a la estancia, entre juegos y coqueteos bajamos el equipaje, acomodamos los víveres y cada cual tomó posesión de los dormitorios. Cristi e Irina quedaron en uno doble en un extremo del segundo piso de la casa, y Mari y yo en la alcoba matrimonial situada en el otro extremo de ese piso.
Después de la cena nos entretuvimos brevemente con un juego de cartas, pero en vista del cansancio acumulado, todos nos retiramos a nuestros aposentos, pues al otro día deseábamos disfrutar las vacaciones. Ya en nuestra habitación, Mari me comentó que debería dormir bien y que después de ciertas indagaciones y conversaciones con sus hermanas, me informaba que debía actuar con ellas de acuerdo a lo que habíamos fantaseado la noche anterior.

Al día siguiente, un esplendoroso día, después del desayuno, se decidió que Mari y Cristi limpiarían la piscina a la vez que disfrutarían del agua y el sol, y que Irina me acompañaría al potrero donde estaba el ganado para una breve revisión y paseo.
Llegamos al potrero, un bello pasto verde y nos dirigimos hacia una hondonada en donde hay un nacimiento de agua. La quebrada a la par del riachuelo tiene unas rocas que permiten apoyarse y observar el valle. Hasta ahí llegamos con Irina a disfrutar de la sombra. Cerca de donde nos encontrábamos, estaba el toro y una vaca en celo. El toro olfateaba la inflamada vulva de la vaca y hacía el amago de saltarla. Cuando me decidía a continuar nuestro paseo, Irina me expresó su deseo de observar desde ahí, que pasaba con las reses.
Al intentar saltar a la vaca, el toro desplegaba su larga verga rojiza, lo que impresionó fuertemente a Irina, quien en el momento de un segundo salto exitoso del toro, exclamó Hay!! Que dichosa vaquita con ese instrumento... Consideré que toda la escena la había empezado a excitar, por lo que la abracé por detrás y le di un beso en el cuello; ella solamente hizo una leve contorsión y no dijo nada. Continuamos por el sendero hacia otro riachuelo y posteriormente hacia la casa. Después de atravesar el arroyo, el camino es cuesta arriba con algunas gradas y raíces. Al pasar ella adelante la abracé de nuevo, ella se volvió y me facilitó sus labios... nos dimos un delicioso beso y yo empecé a acariciarla... ella bajó su mano hacia mi pene que empezaba a endurecerse, me acarició como indicando que lo deseaba, pero posteriormente dijo Aahh no... pueden vernos... mejor vamos para la casa

Entramos al jardín y pasamos junto a la piscina en donde están Mari y Cristi, quienes nos invitan a acompañarlas a tomar el sol y darnos un remojón. Les dijimos que las seguiríamos en un momento, que íbamos a cambiarnos Entramos a la casa... subimos a la planta alta y al terminar las escaleras, Irina me tomó de la mano como invitándome a alcanzarla. La seguí hacia su cuarto en donde se iba a poner el traje de baño. Una vez entramos, apasionadamente me abrazó y nos besamos, las caricias que no pudimos exteriorizar antes, surgieron a borbotones. Sin que casi me diera cuenta se quitó el sostén, quedando sus chichitas solamente bajo su camiseta y comenzó a desabrocharme la camisa. En un remolino de deseo le arranqué los jeans, la besaba locamente, mientras le acariciaba la conchita por sobre su tanguita. Sin sentirlo yo estaba desnudo y ella se bajó la tanga, la acosté en su cama y besándola, la abracé hasta llegar a gozarla y penetrarla mientras gemía suavemente. Con ese voraz encuentro ambos despertamos a un mundo desconocido, un mundo de pasión que surge del corazón, alma y cuerpo, no sólo del instinto. El revolcón no duró mas de cinco minutos, pues era tal nuestro deseo que juntos terminamos, quedando ella llena de mi esperma.
Se coloca su bikini, así sudadita y con los labios carnosos después de ese delicioso orgasmo, baja, la observo desde la baranda del corredor de arriba, camina bella, con un bikini amarillo que seguramente va muy mojado de nuestros flujos; se dirige a las cercanías de la piscina, en donde se sienta en las sillas de descanso... Cristi se acerca, se sienta en la silla de la par y conversan

Por la noche unos aperitivos y la cena, jugamos cartas un buen rato con bromas y apuestas sobre los premios para el ganador y las penitencias para los perdedores... decidimos que a la noche siguiente, pondremos en marcha un acumulado de puntos para que el que gane seleccione con quien pasa la noche en la cama matrimonial.

La conversación con Mari al acostarnos versó sobre lo sucedido en el día, lo apasionante de las experiencias, y ella me planteó la necesidad y ventaja de involucrar a Cristi un poco más y sobre la conveniencia de descansar durmiendo bien hoy.

Al siguiente día... buenos días. Mientras Mari y Cristi desayunan; Irina lava algo en la pila en la parte trasera de la casa, a donde voy a saludarla... la abrazo por detrás... está en bata, la besuqueo en el cuello y ella se nota fogosa... Comenta que toda la noche la pasó mojadita deseando más de lo maravilloso que hicimos el día anterior... y me pide también que hoy lleve a Cristi de paseo al campo para que pueda estar sola un momento conmigo...

Salimos de paseo con Cristina, vamos a visitar dos potreros cercanos... revisaremos los pastos, antes de pasar el ganado ahí los próximos días.
Cuando vamos caminando por el camino antes de entrar a los potreros, Cristi se adelanta, lleva unos jeans bastante ajustados que marcan su bello trasero... Yo detrás de ella la observo y le digo: que culón! Ella entre sonrojada y coqueta, me responde.. te gusta? y seguimos caminado.
Una vez dentro de uno de los potreros vamos hacia la sombra de unos árboles de nance, y ahí la abrazo por detrás apretándome a su trasero y diciéndole me encanta. Ella argumenta: cuidado, nos pueden ver pero yo insisto y la beso detrás de la oreja.
Seguimos caminado hacia una parte baja del potrero en donde las correntadas han erosionado el terreno y hay un paredón en una hondonada. Bajamos al zanjón en donde uno queda invisibilizado por la altura del pasto y la diferencia de niveles. Ahí la aprieto de nuevo y ella comienza a jadear. Busco su boca y al besarla la abre y nuestras lenguas juguetean. Le acaricio los senos y siento sus pezones duros, lo cual de inmediato me pone a tono. Introduzco una mano debajo de su blusa, mientras con la otra desabrocho su pantalón. Al tocarle los labios de la vagina por sobre la tela del calzoncito, da un respingo y trata de detenerme, pero sin voluntad. Le doy vuelta para que apoye los brazos en el paredón, y mientras la beso en el cuello, le bajo el pantalón, le aflojo el calzón hacia un lado, me saco la verga que está como de piedra y se la pongo a la entrada de su caliente cuevita.
Ella solamente decía: ay cuñadito y al yo sentir su humedad caliente, comencé a introducírsela primero suavemente y después bombeando con un loco deseo y entrando lo mas que podía, pues para entonces mi miembro había alcanzado el tamaño y dureza máximos. Comenzó con movimientos un tanto limitados, tomando en cuenta la posición, pero extremadamente placenteros, y al mismo tiempo bajó su mano por su vientre y acariciaba al mismo tiempo mi pene y su clítoris. La disfrutaba muchísimo, mientras sobaba sus pechos y sus nalgas que tanto había deseado. A los pocos minutos, empezó a dar unos grititos de excitación próxima a venirse, lo cual también provocó que junto a ella terminara.
Al ir regresando, vi que hasta su pantalón se notaba mojado en la entrepierna, lo cual me dio una satisfacción de macho. Llegamos a la casa, tomamos limonadas, Cristi se duchó y se unió a sus hermanas a juguetear en la piscina. Yo me quedé descansando en una hamaca; tenía de nuevo una fogosidad deliciosa al pensar lo que estaba viviendo con tres mujeres.

Posterior al almuerzo en que degustamos ricos platillos regados con cerveza, cada uno fue retirándose a la siesta. Cristi se quedó en una hamaca en el corredor inferior, Mari a nuestro cuarto. Yo al ver que Irina se dirigía a su habitación, me lancé a acompañarla.

Ya en el cuarto, empecé a besarla muy delicadamente en la boca y el cuello, mientras ella me preguntaba a manera de secreto: te la cogiste... a Cristi, verdad? Le respondí afirmativamente diciéndole que fue muy rápidamente en el campo, y ella continuó: que rico, me excita... después me contás. Seguí metiéndole mano, haciéndola sentir mi favorita, y ella empezó a respirar cada vez más rápido y a rozar mi cuerpo, cuando llegaron sus manos a mi verga la acarició sobre el pantalón; de inmediato le levanté su camiseta para después soltarle el sostén y lamerle los pezones, pellizcárselos mientras ella me bajaba el zipper del pantalón y me tocaba, se le notaban muchas ganas de hacer algo, pero le daba vergúenza aún, entonces la ayudo, le toco la vulva por encima y se le siente el calor en el pantalón, la ayudo a quitarlo, la pongo de espaldas contra la pared y acaricio sus tetas duras, a la vez suelto el pantalón y se lo bajo y la dejo solo con la tanga, yo ya estoy en calzoncillos pues ella me ayudó previamente y mi pene está que se sale de él, ella me lo saca y tras mirar el tamaño me masturba siguiendo de espaldas, yo ya bien duro le digo al oído: te deseo mi delicia, me ponés súper ... mirá lo que tengo , la hago mirar de nuevo y le pido dame más..., se agacha para probarlo y se pasa unos 5 minutos chupándome dándose a la tarea de disfrutar la mamada pues entraba y salía mi pene en su boquita mientras yo acariciaba sus pechos redonditos y duros con los pezones parados hasta sentirla gemir apunto de venirse . Antes de dejarla llegar, me quité y ella se inclinó de rodillas al borde de la cama, le separé la tanga sin quitársela pues me excita mucho besar la vulva así con tanga, metiendo la lengua por el lateral, y vi unos labios vaginales carnosos, rosados, inflamados y mojados y de repente cerca del orgasmo me pide que la coja. Sin avisar, le pongo la punta de mi pene en la entrada y se lo clavo hasta dentro, ella da un gemido.

Entonces le doy la vuelta, la acuesto, le quito la tanga, le paso la lengua por todo su vientre y la hundo con hambre entre sus ingles, llego a su clítoris y a sus labios vaginales devorándola, sintiendo el zumo de su excitación; así boca arriba separó las piernas de una manera que me impresionó, la monté y sutilmente le hice círculos topándomela placenteramente, ella me ofreció la teta con su mano y me dijo apretame... chupame los pezones y no parés de metérmelo, ya no con el recato del día anterior. Tiene un orgasmo rápido, pero no se lo saco y le doy más fuerte llegándole hasta adentro, me mira con cara de lujuria. Nos movemos un buen rato, y ella tiene varios orgasmos durante la hora que estuvimos chimando, pero al final se entregó con un largo gemido, invadida por la inmensa ola de placer tan ansiado, segundos después al casi llegar al clímax me pidió que me viniera dentro de ella, a cuya grata invitación no pude rehusarme y terminamos con una satisfacción increíble: sus uñas se enterraron en mi espalda y empecé a descargar abundantemente mi semen en su vagina tanto así que al momento de separarnos se le escurría por entre las piernas. Luego nos abrazamos y besamos con lengua y me confesó que le había encantado y que quería ser mi hembrita, que estaba como la vaca en brama y me confió además que deseaba que la embarazara, lo cual no era de extrañar en nuestro nuevo mundo de amor, de apasionamiento y de arrebato que surgió de nuestros sentidos y de nuestro espíritu y que además era parte de la sutil competencia que se presentaba entre las hembras. Me pasé a la cama de Cristi y me quedé dormido como una hora, para posteriormente bajar ambos a tomar un café.

Después del anochecer, comenzaron los aperitivos y la plática entre los cuatro sobre temas varios, para posteriormente mientras picábamos algunos pasapalos, iniciamos nuestro juego de naipe, con rondas varias, con las emociones y risas sobre quien dormiría con quien, de acuerdo a lo convenido. Cercana la media noche ganaba Mari en el puntaje y decidimos que jugaríamos una última partida. Al final de la misma, Mari ratificó su triunfo y sus hermanas bromearon sobre que si me seleccionaba a mi, sucedería lo de muchas noches ya vividas. Ella con miradas picarescas nos sonreía a todos y exclamó: !dormiré con Irina!.Por un momento nos quedamos sorprendidos, pero al comprender el mensaje, Cristi se turbó un tanto e Irina exclamó ah, que bien pero mejor en mi cuarto. Risas, miradas y deseos.

Las tres hermanas se fueron al baño a asearse y posteriormente subieron al segundo piso cuchicheando y riendo, mientras yo pasaba a lavarme. Subí y la puerta de la recámara matrimonial estaba entreabierta y al observar por la ranura, divisé a Cristina sentada en la cama, con un camisón de algodón tipo camiseta. Entré, cerré la puerta, ella me miró con cierta turbación. Me acerqué despacio, me senté a su lado y la abracé suavemente para tranquilizarla. Eché su pelo hacia atrás mientras le besaba el cuello y le decía: Eres una hembra deseable, no sabes las veces que he esperado este momento y ella: Yo también te deseo más que a nada, y ahora vamos a completar lo que iniciamos en el campo. Pero esto es difícil, fuera de lo común con mis hermanas.
Seguí besándole el escote para posteriormente buscar sus labios; el licor que habíamos tomado la había desinhibido lo suficiente. Me quedé únicamente en pantaloneta, le levanté el camisón para acariciarle los senos, que estaban duros, a la vez que acariciaba sus muslos. Al momento ella estaba solamente con su calzoncito y yo desnudo, ella apagó la luz dejando la habitación con el brillo de una lamparita veladora que estaba en una esquina.

Buscó mi boca con sus labios y la encontró con mi lengua dispuesta para hacerle gozar lo que nunca imaginó. Me mordía los labios y luego pasaba su lengua por ellos y sonreía, hasta que cogiéndome la cabeza para que no la apartara, metió su lengua en mi boca como y la movía como mariposa atrapada que jamás quisiera ser liberada. Yo apretujaba sus caderas contra mí y la ceñía. Notaba su pubis rozar con mi pene y lo apretaba contra ella, entonces comenzó a dar pequeños movimientos circulares. Cómo lo tenés de duro! dijo y yo: Como vos la has puesto y comentó que qué rico estaba y que quería tenerlo dentro. Es tuyo y podés ponerlo donde querrás respondí.
Sus preciosos pechos se desbordaban, duros y redondos, comencé a darles pequeños mordiscos, con la lengua jugaba con sus dos pezones de caramelo, los apretaba entre los labios y los chupaba. Mis manos recorrían sus muslos y sus caderas, cuando llegaban a la altura de su sexo, dibujaba con un dedo su vagina arriba y abajo, y presionaba el clítoris. Mi boca fue ganando terreno hasta esa zona mordiendo y chupando cada centímetro de su cuerpo, cuando llegué al ombligo, hice círculos con la punta de la lengua y aproveché para quitarle los calzoncitos húmedos. Cristi, con los ojos cerrados, arqueaba la espalda queriendo hacer más corto el camino de mi boca hacia su vulva. Al llegar a esa altura, besé despacio sus labios, los separé con la lengua y me fui lamiendo su ingle hasta la pierna. Cristina gemía, abrió sus ojos y levantó las caderas ofreciéndome la fruta que tanto había deseado.
Incliné mi cuerpo y me acomodé para besarla todita. Pasaba mi lengua de abajo arriba y pellizcaba el clítoris con los labios. Sus flujos eran abundantes y se sentían agradables. Lamí sus labios vaginales, momentos en que ella cogió mi cabeza y la puso sobre su vientre. Quiero acabar con vos dentro. Quiero sentir esa pieza tuya en los mas hondo de mi cuerpo, dijo. Puse mi verga sobre ella, y empujaba para que mis testículos rozaran su clítoris. La cogió y la frotaba en su vientre para después comenzar a acariciarme. El movimiento de su mano hacía que el roce con su clítoris aumentara. Elevaba sus caderas de placer hasta que dijo no puedo más, cogeme cuñadito. Coloqué mi órgano en la entrada y empujé un poco, estaba tan lubricada que no me costó entrar un buen trecho. Lo querés hasta adentro?, pregunté, a lo que respondió suavemente: Sí, todo para mí, metémelo todo.

Cuando se la metí, dio un breve quejido y se mordió la muñeca, estaba verdaderamente ardiente. Después de bombearla un momento sintiendo de lo más delicioso, le di vuelta y boca abajo le acaricié las ancas que me vuelven loco, y volví a meterle la verga en la vagina desde atrás, a ratos se la sacaba y la pasaba por entre sus nalgas mojando con su fluido su culito, lo que parecía excitarla aún más, pues volteaba la cara y sacaba la lengua para que la besara. La seguí bombeando acalorado hasta que comenzó con un espasmo que presagiaba el clímax. Al sentirlo, le di duro y ambos volamos a las nubes. A estas alturas serían las dos de la madrugada Quedamos un tanto agotados dormitando abrazados.
Un par de horas después de dormir del lado yo abrazado a su espalda y Cristi como sentada en mis piernas, a los cantos de unos gallos madrugadores, me desperté y al sentir su trasero junto a mi pene, empecé a estimularme de nuevo y le acaricié suavemente las chiches. Ella gimió suavemente y se dejaba besar el cuello. En ese momento bajé mi mano a su vulva mojada y acaricié su clítoris, mientras acomodaba el miembro entre sus piernas por sobre sus labios vaginales. Así de costado, levanto un tanto una pierna para que yo le llegara y posteriormente ir recorriendo con el pene desde su vagina hasta su ano. Lubricada como estaba, la coloqué boca abajo, la monté y entrando y saliendo arrastraba de su vagina lubricación hacia la ranura de las nalgas. Cuando le puse la punta en el ano ella volteaba la cara, sacaba la lengua para que la besara. En ese momento me dijo: entrame ahí, quiero probarlo... Le respondí que lo haría hasta donde ella quisiera pues no deseaba hacerle ningún daño, pero ella insistió, se abrió y estaba tan dispuesta que comencé a entrarle, lubricando de vez en cuando desde su vagina. Después penetré y cuando el glande hubo pasado por ella, gemía de dolor y deseo. Yo le estimulaba con los dedos el clítoris, pasando mi brazo por debajo y estaba gozándola extraordinariamente y apretando sus voluminosas y tan deseadas nalgas. Ella decía: termíname ahí adentro, quiero probar como se siente... si mi cuñis, con lo que después de bombear unos minutos, me derramé mientras ella sentía mis espasmos, gemía de placer y conseguía otro orgasmo.

Obviamente, después de todo esto quedé agotado, me dormí profundamente y cuando desperté era tarde, tenía la boca pastosa, cuerpo adolorido y una fuerte sed. Cuando bajé a ducharme y tomar algo, las tres hermanitas estaban tomando el sol en el jardín cercano a la piscina. No sé que comentarían entre ellas, pero lo cierto es que desde el desayuno juntas, los preparativos para ir a la piscina y el lapso de tomar sol, tuvieron mucho tiempo sin que ni siquiera me diera yo cuenta... Caminé brevemente por el campo trasero de la casa y me recosté en una hamaca.

Después del almuerzo, sin mucho pensarlo, me fui a acostar a la cama matrimonial, únicamente en pantaloneta, estaba empezando a dormitar boca arriba, cuando llegó Mari, quien cerrando la puerta, se me quedó mirando y sin decir nada empezó a acariciarme el pene. Algo la impulsaba: ...
(continuará en la parte 2)


Ultim actualizacion el Viernes, 25 Abril 2008 por admin
  
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Comentarios ( 1 ):

10 May 2008 tu mamon
es una gran fantasia pero no te creo nada ctm
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