
[color=red]TE VIOLARON LOS PECHOS[/color]<br />
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No debías haberte introducido es aquel callejón, ahora ese desconocido está encima de ti, sus manos no dejan de manosearte y te sientes aterrada.<br />
Piensas, no, sabes que va a violarte, y sabes que por allí apneas pasa gente, así que posiblemente lo consiga, no obstante no tienes ansia de huir, no sabes por qué pero es así. El tipo toca tus pechos, esos grandes pechos que sobresalen desatadamente por debajo de tu blusa, tú jadeas e intentas moverte. AA¿Qué hace? Te preguntas, AA¿Por qué no me alza la falda y me viola?<br />
El tipo agarra tu blusa y rompe de un golpe los botones, después hace lo mismo con el sujetador, ahora tus pechos están al descubierto, han bailado curiosamente al sr sacudidos. El tipo se incorpora y te mira, no es feo, pero tampoco guapo, es un hombre que podía haberte gustado cualquier otra noche, en un bar o por la calle, piensas que de verlo en otra situación posiblemente, si te hubiera entrado, te lo hubieras llevado a casa para follar toda la noche, lleva sus manos hacia su bragueta y sabes que ha llegado el momento de ser violada, curiosamente ya no tienes miedo, estás paralizada, como esperado a que ocurra y punto. El tipo se saca la polla, no es muy larga, pero es gruesa. Como me la meta va a destrozarme, piensas, y ese pensamiento, no sabes por qué, hace que te excites.<br />
El tipo se sienta encima de u estómago, pero no deja caer todo el peso sobre ti, de hacerlo te hubiera lastimado, dejándote sin respiración, te preguntas que coño quiere si no es el tuyo, que va a hacerte y piensas, Por favor, que lo haga ya.<br />
El tipo coge su polla y la acerca a tus pechos, está aliente y dura, la pasa por estos y por tus pezones, sientes como los botones de carne rosada se vuelven eréctiles, nunca te habían hecho eso, y has follado mucho en tu vida, siempre que has podido y sin esperar otra cosa que correrte llena de placer, pero nunca te habían pasado un buen miembro por tus senos, habías pasado tu el consolador para calentarlo, y así evitar el tacto helado del metal en tu coño, pero nada más.<br />
Gimes, estas excitada, intentas negártelo a ti misma pero sabes que es así, tu cuerpo ha reaccionado por sí solo, siempre lo ha hecho, en lugares públicos al ver a un atractivo desconocido, viendo una escena de sexo en la televisión o incluso viendo el cuerpo desnudo de una amiga tuya, tu cuerpo ahora quiere algo que hace tiempo no le has dado, placer.<br />
El tipo mete su gordo pene entre tus pechos y tú sientes ahí su sádico calor, mueve las caderas, el pene avanza entre ellos descubriendo su punta rosada y mojada. Ya entiendes las intenciones del violador, quiere hacerte una vulgar cubana con tus grandes pechos, las manos del tipo estrujan tus senos y los aprietan uno contra otro, aplastando la polla entre ellos.<br />
Ahora estás fuera de ti, alzs el torso para sentir más aquel pollón entre tus grandes tetas, el tipo gime y acelera su marcha, tu disfrutas, aunque piensas que sería mejore que te estuviera abriendo el coño como es debido. La polla tiembla, se vuelve más caliente, parece tener vida propia, quieres que se corra, si aquella polla eyacula en tus pechos desnudos vas a gemir como una puta, miras al tipo y este escupe de lleno en tus tetas, saca la polla de su escondite, de su raíl de carne, y coge su saliva con la punta, después vuelve a introducirla entre las tetas. Tú estás casi loca de placer y comienzas a gemir despacio, para nada quieres que alguien pase por ahí o escuche tus gemidos e interrumpa aquel acto de crueldad y sadismo, las manos del tipo continúan apretujando tus pechos para encerrar su pene entre ellos, decides de una vez tomar la iniciativa, reaccionas y pones tus manos sobre las suyas, él aparta sus manos y tu estrujas ahora tus tetazas para sentir todavía más aquel rabo sobre ti, el tipo acelera su marcha y el pene comienza a hacer un sonido extraño, está mojado, por lo que induces que está a puto de correrse por fin, gimes más alto, ya no te importa que te descubran, eres una perra en celo en mitad de la noche. AA¡Ahaa!AA¡Ahaa!<br />
El pene parece engordar de repente y tu sabes que por fin va a llenarse de semen caliente, la polla tiembla y el semen surge de pronto, el interior de tus pechos se llena de él, después la punta surge del raíl y escupe de nuevo la lefa, esta se expande por tu pecho, tu cuello, tu barbilla y tus mejillas, moja tu boca e incluso tu frente, después nada, crees que ya ha acabado, pero el tipo continúa moviéndose, ahora su propio semen sirve de lubricante para que este avance por entres tus apretados pechos, no puedes dejar de gemir, aquello te resulta sobre excitante y tienes la impresión de que vas a correrte sin que te la metan, pero no es así, necesitarás que alguien te folle después, ese tipo, si, le pedirás que te folle por el coño y quizás por el culo también, porque tienes que correrte.<br />
Una nueva oleada de semen aterriza en tu cara, después otra, y otra más pequeña, todo tu rostro es ahora un montón de esperma caliente y dulce, sacas al lengua y recoger algo de tus labios, el sabor del semen hace que aplastes todavía más su polla entre tus pechos, sigue siendo igual de sabroso como cuando en tus relaciones alocadas y enfermizas tragabas las eyaculaciones sin dudar, sintiendo como tu boca y tu garganta se inundaban de semen.<br />
El tipo lanza un grito de placer y se derrumba a tu lado, con la polla al descubierto, respiras exhausta toda repleta de semen, pasas tus manos por entre tus pechos y la punta de tus dedos recogen parte de la corrida, sin dudar, te la llevas a la boca, para ti es maná, el sabor del edén en tu boca.<br />
Tu coño te lanza calambres de placer, quiere ser follado, o violado, si ese tipo lo desea, pero cuando miras él ya no está.<br />
Al principio te enfadas, pero comprendes que el tipo necesitaba huir aunque no hubieras llamado a la policía, tienes su cara y su semen, pudrías encarcelarle por violación pero no quieres decirle a un policía que te excitaste que te dejaste porque querías ser profanada y maltratada como una puta.<br />
Abres las piernas, ya no te importa que alguien pase por allí y te vez, de todas formas, piensas, no va a pasar nadie.<br />
Te imaginas que alguien te viera y acudiera curioso, si fuera un hombre, cualquier hombre, ya te daba igual, le pedirías que te follara por donde quisiera.<br />
Llevas tu mano hacia tu seño, tus bragas están mojadas, metes dentro la mano, tu sexo está todavía más mojado, comienzas a frotarlo descaradamente, quieres el orgasmo que ese cabrón te ha negado, con la otra mano palpas tu manchado cuerpo, expandiendo el semen ya frío pro él, lo llevas a tu boca y lo saboreas, gimes, ahora recatadamente, solo piensas en correrte, pero te jodería un montón si alguien interrumpiera tu hazaña.<br />
Casi te haces daño en el coño restregándotelo, pero merece la pena, sabes que con algo de dolor el placer es mayor, gimes de nuevo y tus piernas se mueven como si fueras a tener un calambre, pero no es un alambre, es el orgasmo, por fin lleva.<br />
Por fin te corres, tu mano se moja con el líquido que suelta tu coño, te arqueas en el suelo gritando, estás viendo las estrellas a causa de tal corrida, el líquido moja tus muslos desnudos y aprietas tus pechos imaginando que es la mano de aquel sádico que te ha hecho tan feliz.<br />
EL orgasmo decrece, pero continúas frotándote un poco más, no pasan ni dos minutos hasta que sientes otro orgasmo, este más pequeño, pero igual de satisfactorio, de incorporas y te quedas sentada en el suelo, mirándote, como si de repente hubieras recobrado el conocimiento, estás sucia y exhausta, solo quieres llegar a casa y dormir.<br />
Te levantas, el sujetador está inutilizable y decides tirarlo directamente al suelo, te abrochas la blusa con el semen seco en tu cuerpo y sales de allí, llegas a casa en autobús, te desnudas y te metes en la bañera llena de agua, te duele el coño, pero no te arrepientes de lo que ha pasado.<br />
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Pasan dos días en los que a cada minuto recuerdas lo sucedido, en los que caminas por la calle deseando encontrarte con aquel tipo y entregarte a él, quieres volver a sentir que tus pechos son manchados por su semen ardiente, pero no lo ves y comienzas a pensar que jamás volverás a verlo.<br />
Esa mañana ya habías decidido que aquella noche saldrías y procurarías follarte al primer tipo que te resultara atractivo, recibes un paquete, no sabes lo que es y lo abres sin mucho afán antes de irte a trabajar.<br />
El paquete contiene una caja, la abres y tus pupilas y tu sexo se abre al ver tu sujetador roto, el paquete no tiene remite, pero sabes que solo el tipo que te violó las tetas podía enviarte aquello, que volvió al callejón y recogió la prenda, quizás te vio masturbarte deseándolo de nuevo, debajo del sujetador hay un DVD, corriendo vas al comedor y lo pones, la imagen es un video casero, ves el rostro de tu violador él te sonríe a través de la pantalla y te muestra tu sujetador, se aleja del objetivo, está desudo, su pene está tieso como aquella noche, ves que el hombre coge tu sujetador roto y mancillado y comienza a masturbarse con él, no puedes evitarlo, prácticamente te arrancas al chaqueta y la blusa, rompes tu sujetador nuevo y te arrancar como una posesa tu falda y tus bragas, Si, Si, dices enloquecida de placer, desnuda, te tumbas en el sofá y abres las piernas al tiempo que el tipo, después de masturbarse con la mano, envuelve su pene con tu sujetador y comienza a masturbarse, sentado en la cama frente al objetivo, leves y oyes gemir y comienzas a gemir a coro, desearías estar allí para que por fin te reventara a polvos. <br />
Casi vuelves a hacerte daño tocándote, el tipo por fin va a correrse y lo hace en tu sujetador, delante de la cámara, manchando bien la prenda, la coges, huela a su semen, te ha enviado un regalo.<br />
Al final del video pro fin escuchas su voz, te dice que vayas esa noche a un conocido bar.<br />
Tú te quedas paralizada y sabes que no vas a ir a trabajar, que te quedarás toda la tarde masturbándote con ese video y con tu prenda violada, y que la noche sería todavía mejor. :ninja:
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