
La raza Inca <br />
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Ella es una mujer de raza Inca, bajita, regordeta con unos 42 años de edad, muy pulcra, pudorosa, callada y siempre con el deseo que ayudar en lo que fuera para con toda la familia.<br />
Le propuse dar masajes y empecé a soltar mis pensamientos, y nuestros deseos reprimidos y esperando complacernos mutuamente, sin proferir palabra ella se quito las sandalias y se recostó en la cama boca arriba, con las piernas ligeramente abiertas y empecé a dar masajes en los pies, en pantorrillas y piernas cuando llegue aquí le propuse que porque no le iba quitando su ropa para que verdaderamente lo disfrutara, ella acepto y le baje su enormes pantaletas, la falda las doble y las puse a un lado, ahora si tenía frente a mi ese enorme cuerpo desnudo de la cintura hacia abajo, ya con la confianza estar solos tomaba una y otra vez sus piernas las ponía en la posición que deseara, las habría, las cerraba, las levantaba, las tocaba y poco a poco fuimos los dos sintiendo ese placer de la presencia mutua, el calor de mi cuerpo aumentó y ella lo notó, ahora si podía ver descaradamente su cuerpo, su vagina, sus vellos y como esta empezaba a tener tonalidades más intensas y se formaban gotas de jugos vaginales, se volteo y pude tocar totalmente las poderosas caderas amplias, casi virginales, queriendo rozar con mis labios, le quite la blusa y el sostén, la gire y ahora si lo que deseaba estaba frente a mí, y yo aun vestido encima de ella, -la verdad inmovilizándola- masajeando su abdomen, su estomago, y toque con cada mano de mis manos sus senos y los sostuve, no lo podía creer había soñado ya muchos días con ver ese cuerpo desnudo frente a mí, así estuve largo rato con ella, hasta que le dije que si me permitía masajear con mi boca sus senos ella me lo reprimió con cierta dureza mi atrevimiento, pero no con tantos deseos, seguí insistiendo y ella acepto, puse mi boca junto a sus pezones y los empecé a lamer, a chupar, y trate de introducirme sus enormes tetas en la boca y no lo pude hacer por el tamaño enorme de ambas, la excite a lo más que pude y entonces le dije que porque no hacíamos el amor, ella acepto, que grato momento, me quite como un loco toda mi ropa y la tire al piso, ahora si tenía para mí solo a aquella mujer madura con ese cuerpo magnifico que estaba reservado para mí, me tire sobre ella y empecé a chupar esos bellos bustos, a recorrerlos, tocarlos, a verlos a sentirlos, como ese cuerpo de más de cuarenta años vibraba como una mujer de veinte en espera del amante ideal del hombre de sus sueños y que iba a ser tomada por amor, con deseo, con lujuria tantos años esperado, baje mi mano y le toque la vagina que ahora si respondió introduje un dedo, luego y por último tres, estaba totalmente mojada, me abrazo y me hablo y me pidió que no lo hiciera con mucha fuerza porque creía que le dolería, abrió su piernas, para esos momentos mi pene estaba totalmente erecto lo vio y se asustó, para que se calmara un poco le dije que lo tocara, se incorporó, lo vio detenidamente por todas partes y sonreía de satisfacción por el placer que le causa tener mi verga en sus manos, casi totalmente erecta, caliente, totalmente roja y emergiendo los primeros líquidos por la gran excitación mía, me dijo que nunca había imaginado que lo tuviera tan grande, que estaba muy hermosa, me recordó que yo sabía perfectamente que ella tenía muchos años sin tener relaciones sexuales y que se lo introdujera con mucho cuidado un poco por su edad y por la incertidumbre de cómo reaccionaría su cuerpo al ser penetrada después muchos años sin ser poseída por un hombre, ella se recostó y empecé a besarla en el cuello, en los pechos, estomago, pero cuando quise besar con mis labios su vagina retrocedió y me dijo que no por favor, que por el momento no, pero me abrió sus piernas y fui con mis piernas acariciando las suyas, mis manos tocando su espalda y sus senos y su clítoris, levantó las caderas recogió sus piernas hacia su cuerpo y le empecé a restregar mi verga en su vagina y como no queriendo en su ano, ella al momento estiraba las piernas en plan de negación -y yo disimuladamente lo acepté esperando una mejor oportunidad y no asustándola ya que para sus principios morales lo que hacíamos no había estado nunca en sus pensamientos ni en sus deseos- dirigí mi verga a su clítoris y esa vagina primeriza, con sus labios totalmente llenos de sangre y con un color más obscuro, abultada vagina, roja, con líquidos abundantes manando de ella con un olor esplendoroso a sexo femenino caliente, a hembra esperando la embestida del macho dominante, ella ya estaba demasiada excitada restregaba su cuerpo al mío y gemía entrecortadamente buscando mi verga caliente y la dirigía a su vagina, se lo permitía y lo introducía con su cuerpo esperando mi envestida para que lo introdujera totalmente, gemía y gozaba cuando se movía como yo con cada instante y empezábamos a sudar copiosamente, le volvía a sacar mi verga y eso la exasperaba a ella porque estaba ya saliéndose sus jugos vaginales y ella ya estaba en el clímax y quería todo más rápidamente, pero era una forma de excitarla a ella, busco mi verga nuevamente la tomó con la mano y se pudo dar cuenta que estaba totalmente mojada por sus jugos vaginales, se le escurrió de la mano, la tomo con desesperación, junto sus piernas al cuerpo, levanto sus grandes caderas sin soltar mi verga y la dirigió a su vagina exasperada, gritaba, jadeaba, me apretaba a su cuerpo y yo al fin, le introduje mi pene de veinte centímetros o más -no se la verdad cuanto mida- se quedo quieta por unos instantes le metí la cabeza del pene rojo, caliente y ya totalmente erecto como para evitar que se lo metiera por otro lado, se lo saque deteniéndolo solo en los labios vaginales, grita ella que se lo metiera, me detengo tomo impulso con mis pies y piernas y se lo meto totalmente hasta el fondo ella grito de dolor y de placer y empezó a besarme con desesperación y a moverse cadenciosamente, rítmicamente con esa sabiduría que dan los años, y yo se la metía y sacaba totalmente y se la volvía a meter hasta el fondo, ella me jalaba de mis caderas, espalda, y también se las quería introducir más, la empujaba materialmente arriba de la cama con cada una de mis embestidas, por fin ella me grito que no aguantaba más, que se estaba viniendo y que por favor me viviera con ella, seguía con sus reclamos, estábamos enlazados, unidos por el pene y disfrutando ese momento tan esperado, su nalgas estaban mojadas por sus jugos y eso me excitaba más a mí, que manejaba la situación de poder ahora, ya no pudiendo resistir más, nos venimos juntos con un inmenso grito de deseo de parte de ambos -ella al fin creo tuvo su primer orgasmo, como me lo afirmó posteriormente- sentí sus líquidos chorrear mi pene y ella satisfecha gritaba al recibir mi abundantísimo semen en lo más profundo de su vagina, disfrutamos ambos lo que por años ella no había realizado y yo contento de haber descubierto a esa hembra con una potencia de una mujer de veinte años, sin separarnos estábamos empiernados, poseídos ambos, abrazados, unidos por la verga, mojados de sudor y de satisfacción, así estuvimos largo tiempo, reanudamos nuestros ritos amatorios que eran ahora más esplendidos sin cortapisas, sin miedo al tiempo y buscando recuperar los años perdidos, se recostó sobre su lado izquierdo levantó la pierna derecha y me pidió que se lo introdujera en esa posición para recuperarse un poco, me pegue a su cuerpo ella estaba totalmente mojada de las entrepiernas y caderas casi hasta la cintura, al verla así y oliendo sus nalgas al instante mi pene se puso erecto, lo toco por un momento como para catar la dureza, el calor, le paso un dedo por la punta del pene como para sentir los primeros líquidos de mi verga, le puso dirección abrió con sus dedos su vagina y se introdujo mi pene, le empecé a acariciar sus tetas que al momento se pusieron erectos sus pezones, masajeé su tetas, esas hermosas y grandes tetas, su espalda fuerte y su cuello que al sentir mis manos gimió de placer restregando la cabeza con mis manos y dedos, le acaricie la cabeza y bese su cuello, ella aumentó el ritmo de sus movimientos de piernas y las apretaba más fuerte para sentir el calor de mi pene, introducido casi totalmente en la vagina se movía rítmicamente despacio, disfrutando así seguimos con nuestros ritos amatorios, tocando su espalda, tetas, clítoris, su cuerpo se empezó a poner caliente de nuevo y sentí como mi pene ya se introducía suavemente, resbalándose lentamente, perforándola a cada intromisión mía, tardamos mucho tiempo así, hasta que ella me indico que estaba llegando al clímax, sudaba totalmente, cerré casi los ojos, levante su pierna derecha hasta mis hombros, me acomodé y le introduje despiadadamente mi pene con fuerza hasta el fondo, ella movía su pelvis de arriba abajo y jadeaba como faltándole aire, -ella me dijo que no me asustará que era normal que así lo disfrutaba más- tome su hombro para impulsarme e introducirme más profundamente en ella, grito de placer, de alegría aumentamos el ritmo y entonces me dijo que más por favor, que más -se le salieron unas flatulencias que al pasar por mi pene introducido en la vagina lo acariciaron, y eso aumento más mi satisfacción, ya no pude resistir y nos eclosionamos los dos, como pocas veces lo había hecho en la vida, gritos de placer de ella y aullidos de mi parte de alegría por mi hembra, el semen fue abundante y sus jugos también, nos quedamos sin decir palabra disfrutando ambos el momento, nuestro atrevimiento y ya sin pensar en reprimir nuestros deseos y satisfacciones sexuales, me recosté en la cama abrí las piernas y cerré los ojos somnolientos por el esfuerzo, que sorpresas tiene la vida y esta era una que la disfrutaba ampliamente con una hembra, limpia pura y sin mancha, ella se recostó como tomando su tiempo, me dijo que bien se sentía que en la vida ningún hombre la había dado ese placer y no sabía que tan placentero era eso de coger y hacer el amor, que ahora le tocaba el turno a ella, me abrió las piernas, me empezó a besar mi cuerpo, a tocarlo, a rozarse, tomo mi pene y disfrutó como este tomaba forma con cada caricia, con cada beso, se lo introdujo en la boca y hasta la garganta, recorriendo con sus manos mis nalgas empujándoselo ella, beso mi cuello, espalda y de nuevo se introdujo mi verga, caliente en la boca, se lo sacó de la boca se puso ella de “a perrito†y me dijo que me la cogiera por atrás, pero en la vagina introdujera mi pene, así lo hice me acerqué, abrió su piernas, con su mano derecha tomó mi verga y la acercó a la vagina, y me preguntó que tal apretaba o si ya estaba flojita, y le dije que su vagina estaba muy ajustada a mi pene, era virgen casi, eso aumento la pasión en mí, mi pene se erecto más todavía, su vagina estaba escurriendo líquidos, con olores de sexo de parte de ambos, y ahora si despiadadamente de un solo golpe se la metí hasta el fondo, su brazos se movieron por la fuerza, pero resistió, puse mi cuerpo encima de su espalda para abarcar con mis brazos su cuerpo apretarlos porque me daba cuenta que a ella así le gustaba más, la bese en la espalda cuello, y gimió de nuevo, ella movía su caderas de un lado para otro al ritmo mío, pedía, suplicaba más y más placer, le habría las caderas para introducirme más al fondo y más todavía pedía, yo estaba ya tiempo sostenido este clímax, y ella eufórica, balbuceaba, me dijo que más, con una mano tomé su tetas que colgaban y se movían de un lado al otro y con la otra buscaba y frotaba el clítoris, ya me dijo, yo le dije que se resistiera que ella quería verga y eso estaba recibiendo, sentía el calor de sus caderas y ella acariciaba mis testículos, puso su cuerpo en posición esperando mi empuje, para resistir mi embestida brutal, tomé ambas tetas y gritando ella de gozo, se lo metí hasta el fondo con mi chorro de semen caliente en una vagina virginal caliente y mojada, se quedo quieta disfrutando el momento al igual que yo, sin querer soltar su cuerpo, así estuvimos un tiempo, nos acostamos, acariciándome me pidió mucha discreción, por su hija y sus nietos que tanto la celaban a ella, y yo contento de haber encontrado esa hembra tan virginal.
No has escuchado hablar de los parrafos y del punto aparte...? Tu relato es imposibble de leer vuelvelo a rehacer...
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