
Hola a todos. Lo que aquí os cuento ocurrió no hace muchas semanas. Os pondré en situación. Somos un matrimonio joven (relativamente) 42 él y 38 yo. Siempre hemos llevado una vida sexual activa pero lo que está claro es que durante los últimos años la cosa fue en decadencia muy a pesar mio pues me considero una mujer a la que le gusta disfrutar en la cama y hacer disfrutar a mi pareja. Pues como os digo, mi pareja empezó a dejarme de lado poco a poco y a cuentas de esta situación hemos tenido alguna que otra discusión pues algún rechazo se entiende pero, semanas sin mirarme pues requiere explicaciones. Al menos él me las pediría llegado dicho momento.<br />
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A lo que voy. Un día en el que yo estaba especialmente receptiva teníamos invitados en casa y entre copa y canapé, un amigo de mi marido no me quitaba ojo de encima. Es un compañero de la empresa llegado hace poco de su país y al que mi esposo invitó para meterlo en familia pues anda falto de amistades y no conoce a nadie por aquí. Un inciso. Está bueno hasta rabiar y es muy elegante vistiendo, además posee buenas maneras y una mirada que te abre el culo y aparta las bragas, no diré más a las lectoras de esta página...<br />
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Pues eso, que no me quitaba ojo y añadiré que servidora a sus 38 abriles tiene muy buen culo, formas y caderas de esas a las que se agarraba (pasado)mi maridito. Pues bien, tras servirse una copa se me acercó Albert (así se llama) y se presentó muy educadamente. Tras lo dicho y mirando mi escote de forma descarada, alabó mis encantos y repasó mis curvas de arriba a abajo lo cual hizo que me ocurriera algo que no me pasaba en años. Me puse como un tomate. Añadió que estaba siendo un peligro para su integridad sexual pues se había separado recientemente en su país y llevaba demasiado tiempo sin sexo... En éstas apareció mi esposo y Albert (lógico) cambió radicalmente la conversación.<br />
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La velada concluyó con alguna que otra mirada de más y el típico arrimón al despedirse que me calentó bastante pero, por desgracia para mi marido tampoco existí aquella noche. <br />
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Pasados algunos días llamaron a casa. Descolgué y era Albert preguntando por mi esposo. Mi marido no estaba y lamentó su ausencia pero me indicó que hacía días que mi esposo le debía unos documentos y aún no se los había entregado. Entonces accedí a buscarlos y le comenté que se pasara unas horas después. Busqué en el despacho y, efectivamente, había un sobre blanco con "Albert" escrito. Lo guardé y esperé que llegara éste para entregárselo.<br />
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Hacia mediodía se presentó en casa. Yo, recordando lo caliente que me puso y en su honor (seguía de sequía semanas después) me escoté un poco, nada más. No me considero una mujer fácil pero me gusta agradar como a cualquier fémina y si te resaltan y loan pues mejor. Le hice pasar y sentí sus ojos clavados en mio trasero. Me dijo que de ser mi marido en esos instantes no podría contenerse y me haría cualquier burrada a lo que yo contesté que no era necesario, que con que me hiciera el amor bastaba y que, por cierto, me tenía en estado de abandono. Sonrió de forma maliciosa y le adiviné la intención pero le tapé las ganas dejando claro que mi esposo era el hombre importante en mi vida...<br />
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Os juro que no sé que me pasó. Me abrazó, me mordió los labios y sentí su lengua en mi garganta mojando mis bragas. No había soltado mis labios y me bajaba la falda, apartó mis piernas y sin saber aún cómo, estaba abierta de piernas y con la cabeza de Albert metida en mi coño. No dejaba de sentir placer y mi boca entreabierta chorreaba gemidos y flujo a raudales. Me corrí en un instante. Levantó mis caderas, me subió a sus hombros y empezó a follarme dejándome caer sobre su polla (excelente y dura) mientras mis nalgas chocaban con su pubis. Cuánto tiempo hacía que no me follaban tan bien y tan fuerte, necesitaba un hombre dentro... Chorreaba y mis orgasmos se sucedían uno tras otro: De pie, a lo perro, encima de la mesa, Albert me follaba sin reparos hasta que me avisó que se corría a lo que le hice salir, me arrodillé delante de él, agarré los huevos y me metí todo aquel capullo en la boca con la intención de exprimir al máximo aquellos depósitos cargados en meses.<br />
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Descargó su catarata sobre mis labios y tragué mucho semen pues en medio de su corrida me metí la verga en la boca para que el placer le ayudara a vaciar. Cuando estaba a punto de follarme otra vez sonó el móvil y era mi esposo preguntando si Albert había recogido los documentos. Le dije que sí y que hacía rato se había marchado. Se vistió y se llevó los documentos, mi sabor en su boca y me dejó el coño abierto y deseando de que me lo follara otra vez. Por mi parte, me relamí cuando salió recordando todaa la leche que terminó de dejar en mis labios. Volvió a venir otro día pero eso será otro relato.... Lo que otro desprecia lo aprovecha algún listo y, si encima me folla como los ángeles, miel sobre ojuelas.. Saludos
Una historía que pone a tono a cualquiera,aprovecha todo lo que puedas,solo se vive una vez.Un beso
felicidades por el relato
Rico relato alguna vez me ha pasado algo similar...y aun lo hacemos...
pues si "Albert" folla como dices, A¿Como no serle infiel a tu marido? Sobre todo si el te tiene tan descuidada.
pues si "Albert" folla como dices, A¿Como no serle infiel a tu marido? Sobre todo si el te tiene tan descuidada.
Si tu esposo no saber valorar la gran hembra caliente que tiene en casa, es logico que tu te busques el placer con otros. No te cortes, disfruta tu cuerpo que la vida es muy breve.
Tu esposo se merece esos cuernos por que el cabrón no te atiende... En mi caso yo incito a mi mujer que me los ponga porque me gusta verla con otros... Ojalá tu marido tenga los mismos gustos mios para que disfrutes sin problemas tu infidelidad... Besos de "Beyaco".
Tu esposo se merece esos cuernos por que el cabrón no te atiende... En mi caso yo incito a mi mujer que me los ponga porque me gusta verla con otros... Ojalá tu marido tenga los mismos gustos mios para que disfrutes sin problemas tu infidelidad... Besos de "Beyaco".
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