
Juan "el chulo" había hecho un trato con Ricardo, mi antiguo compañero de celda. A cambio del dinero que le faltaba para pagar el tratamiento médico de su padre, yo pasaría una semana con él.<br />
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Al día siguiente, dolorido por la paliza que me había dado, Juan me indicó cuál iba a ser mi lugar durante el resto de la semana. Había pensado en una promoción para vengarse de que la semana anterior le estropeáramos el negocio. Y la promoción era, básicamente, yo. <br />
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- "Haz lo que quieras con la puta". AA¿Qué te parece el nombre de la promoción? - me inquirió empujándome hacia una celda vacía, oculta un poco por una manta que colgó en las rejas. Me obligó a quitarme toda la ropa, mientras de vez en cuando me golpeaba.<br />
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- Vas a hacer todo lo que te pidan, y si lo haces, dentro de una semana estarás con Ricardo. Si no, ya sabes, Ricardo se quedará sin dinero y a lo mejor a ti te corto los huevos, así que tú verás. Por si te interesa, voy a cobrar un euro a todo el que quiera hacerte algo, sin preguntas. Máximo una hora. Y si quieren entrar más de uno a la vez, dos euros tres horas. AA¿Qué te parece? Te lo vas a pasar de miedo.<br />
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Juan se fue y se llevó la ropa con él. No tardó en entrar el primer cliente. Sin mediar palabra se bajó los pantalones y me indicó que se la chupara. Tal y como la semana pasada empecé a mamársela, de hecho recordaba al tipo, y era uno de los que se corrió demasiado pronto. Esta vez no estaba Ricardo para cuidarme, así que además de chupársela decidió que sería gracioso ver cómo se la chupaba tapándome la nariz y metiéndomela hasta el fondo. Cuando estaba a punto de ahogarme, se corrió dentro de mi boca y casi me ahogo. Él se rió y empujándome a un rincón se meó encima mía, obligándome a abrir la boca para ver si acertaba el chorro de orina.<br />
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El siguiente directamente me arrojó a la cama y comenzó a follarme por el culo con brutalidad. Sin sacarla, se corrió dos veces y después me obligó a chupársela. <br />
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Después entraron dos a la vez, y se fueron turnando, uno me la metía por detrás mientras que otro me obligaba a chupársela, y al rato cambiaban.<br />
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Los clientes fueron entrando uno detrás de otro, y yo apenas tenía fuerzas ya. Me sangraba la boca y el ano, y estaba cubierto de semen y orina, y heces, ya que uno de ellos decidió cagarse encima mía y expandir su mierda por mi cara. No había nada con qué limpiarse con lo que los clientes que llegaron después se quejaron a Juan, que llegó con un cubo de agua helada que me tiró encima obligándome a limpiarme. Ni había terminado cuando entró otro cliente. Era uno de los de aquella mañana, que había decidido repetir.<br />
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Al llegar la noche me trajeron la noche y me llevaron otra vez a la habitación de Juan, quien volvió a darme una paliza y a violarme. Sólo había pasado un día y me sentía morir.<br />
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Ricardo no apareció por allí. Ni siquiera lo vi en toda la semana. Cuando por fin se acabó la semana, y casi a rastras, ya que no podía andar, me llevaron a nuestra celda, apenas pude sonreirle.<br />
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- Ya ha pasado todo - me dijo.<br />
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- Sí, ya ha pasado. - y me quedé dormido entre sus brazos.
Lo único que se me ocurre decir es que siento mucho que hayas tenido que pasar por todo eso, de verdad está cabrón, ese Juan merece que lo corten en pedazos por hacerte eso... Saludos!.
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