
Después de una semana con Juán, haciendo de puta de saldo y siendo violado por casi toda la cárcel, me devolvieron a mi celda con Ricardo, y dormimos acurrucados y en silencio... sólo que no fue así. Aquello fue un sueño.<br />
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Cuando me devolvieron a mi celda, Ricardo no estaba. De hecho no había ninguna de sus cosas. Estaba yo sólo en la celda, con varias costillas rotas y la nariz y el labio rotos, y con un desgarro anal, y a saber cuántas enfermedades venéreas. Pero de Ricardo no había ni rastro.<br />
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Como pude llamé a un guardia. Se hizo de rogar, pero finalmente accedió a mi petición y llamaron al médico. Sin dudarlo, me llevaron a la enfermería donde intentaron arreglarme lo más posible. Pasé allí, sin casi poder hablar, con calmantes y antibióticos y dolores por todo el cuerpo casi un mes. Cuando empecé a sentirme mejor, pregunté por Ricardo. Me dijeron que había salido en libertad. No podía creer que se hubiera ido así, sin más, con todo lo que había hecho por él. Además, no podía volver a la cárcel. Sin duda, Juan, "el chulo", me obligaría de nuevo a prostituirme para él. Por las noches lloraba en soledad por los problemas en los que estaba metido.<br />
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De pronto, un día tuve una visita. Como aún apenas podía levantarme de la cama, la hicieron pasar a la enfermería y nos dejaron solos. Apenas podía creerlo. Se trataba de Paula, mi ex-novia, la que me abandonó al poco de entrar en la cárcel.<br />
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- Me imagino que estarás sorprendido de verme - me dijo sin esbozar siquiera una sonrisa, más bien me miraba con cierto asco.<br />
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- Desde luego.<br />
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- Quiero que sepas un par de cosas. Primera, soy la nueva contable de tu tío Pedro. - iba a interrumpirla, pero me hizo un gesto para que callara, y así hice - Segundo. He traído este vídeo para ti. Si haces lo que te digo en él, podrás salir de aquí y nadie se enterará de lo que ha pasado. Si no lo haces, o te vas de la lengua, además de estar jodido aquí, me encargaré de que todos tus familiares y amigos, los pocos que te quedan, sepan que eres un come-pollas.<br />
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Me quedé de piedra. Puso en mis manos un DVD portátil y se fue. Antes de que nadie entrara lo puse en marcha y vi y escuché la "proposición" de Paula.<br />
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Aparecía ella en primer plano, estaba colocada con cocaína, todavía tenía manchadas las comisuras de la nariz con el polvo blanco, y además parecía estar desnudo, mientras hablaba directamente a la cámara. <br />
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- Escucha mariconazo. Debes denunciar a tu tío Javier. Yo me he hecho cargo de la contabilidad de su empresa, y me he encargado de desviar los fondos a una cuenta mía. Si todo sale bien, una parte será para ti. Necesitamos quitárnoslo de en medio, además si lo denuncias la poli te sacará de la cárcel. Si te quedas ahí te van a violar cada día como hasta ahora. Así que ya sabes. AA¡Ah! Y de regalo te voy a enseñar cómo se come, de verdad, una buena polla.<br />
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Ni que decir tiene que aluciné, y que me entró una rabia inmensa. No sólo por las palabras de Paula, sino porque al darse la vuelta vi el tatuaje que tenía en la espalda. Era nuevo. Un ángel, igual que el que tenía yo en mi espalda. Después la cámara se ajustó y apareció Paula chupando una polla con verdadero deleite. La polla era la de mi ex-compañero Ricardo que sonreía despreocupado a la cámara.<br />
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No pude evitarlo. Saqué el DVD y lo rompí. Después llamé a un guardia, y le dije que pensaba contarle todo al juez sobre la empresa de mi tío. Había caído en una trampa donde no había salida.<br />
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En dos días había salido de la cárcel, mientras que mi tío Javier entraba. No me dió mucha pena. Tampoco se había preocupado mucho de mi bienestar, ni de agilizar los trámites para que me sacaran de allí. De todas formas sospechaba que, en parte, la culpable era Paula. Seguro que se las había agenciado para tirárselo y envenenarlo contra mi. Ahora pagaría por sus crímenes.<br />
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De los planes de Paula no dije nada al juez ni a nadie. No vi a mi ex-novia hasta una semana después. Apareció en el apartamento que había alquilado, y donde intentaba recuperarme de mis heridas y fracturas. Todavía tenía vendas por todo el cuerpo, y la cara y los ojos hinchados.<br />
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Abrí la puerta y apareció Paula y detrás de ella... Ricardo. Sonriente, alto, moreno, seguro de si mismo. Los dejé pasar, al fin y al cabo no iba a poder impedirlo.<br />
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- Aquí tienes tu recompensa. - me dijo Paula mientras mascaba un chicle y lucía su minifalda de marca. Miraba asqueada el cuchitril en el que intentaba vivir.<br />
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- Sois unos cabrones - les dije, sin poder levantarme de la cama - Abrí el sobre que me tendía. Dentro había mil euros.<br />
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- Espero que estés contento, son los mil euros que te ganaste chupando pollas en la cárcel - se rió Ricardo. Paula se unió en la risa y salieron de mi apartamento cogidos de la cintura y todavía riéndose.<br />
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Me habían utilizado desde el primer momento, pero yo ya había trazado un plan para vengarme. Con los mil euros compré un billete de avión para Amsterdam y comencé mis preparativos.<br />
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Al llegar a Amsterdam seguí preparando mi plan. En un par de semanas más ya me sentía capaz de andar tranquilamente. Contemplé mi rostro en el espejo. Mi nariz estaba rota, varios dientes estaban rotos y me habían quitado una costilla, ya que estaba tan fracturada que fue mejor deshacerse de ella. Además estaba muy delgado y había perdido músculo. Con lo poco que me quedaba fui a un médico. Pero no a uno cualquiera. Uno especializado en cambio de sexo.<br />
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Me hizo el estudio y el presupuesto. Había que operar la nariz en cualquier caso, y operar la mandíbula y sustituir casi todas las piezas dentales. Ya puestos, me quedaría una cara muy femenina. Ponerme tetas no era lo más caro, ya que lo que más costaba era el tratamiento de hormonas. En total, era mucho más caro de lo que pensaba, y no tenía nada de dinero. Pero, al fin y al cabo, sabía como ganarlo.<br />
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Así que empecé a hacer de puta. Al principio, con la cara destrozada como la tenía fue un poco difícil, pero bajando lo suficiente el precio se consiguen clientes. Empecé a chupar pollas en los parques por la noche. En Amsterdam, si te sales del circuito legal es peligroso, pero por una vez tuve suerte. En seguida tuve una clientela fija, a los que les encataba cómo chupaba. Con ése dinero iba pagando las hormonas, y así notaba que mi cuerpo se iba haciendo más y más femenino. <br />
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Cuando tuve ahorrado el dinero suficiente me operé la nariz, la mandíbula, me quité las cejas y me las tatué, y me puse los implantes dentales. Durante casi un mes creí desfallecer. No podía comer nada, y además no me quedaba dinero. Fue difícil hacer pasta con toda la cara vendada, pero hay gente para todo, y para algunos darme por el culo mientras mi cara estaba así les excitaba aún más.<br />
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Cuando me quitaron las vendas y vi mi rostro casi me da un pasmo. Todavía tenía la cara hinchada, pero aún así era increíble. El que me miraba no era yo. Era una mujer.<br />
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Seguí con las hormonas y poco a poco me sentía cada vez más femenina. A su vez, empecé a cobrar cada vez más. Por fin me puse tetas, no demasiado grandes, y pasé a otra liga. Las transexuales en Amsterdam estaban muy solicitadas, y ya no sólo hacía dinero a base de mamar vergas y poner el culo, también hice sesiones fotográficas y alguna que otra peli porno bajo nombre ficticio.<br />
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En total, había tardado casi tres años en tener lista la primera parte de mi plan. Pero ahora, podía empezar mi venganza...
Esto se está poniendo interesante...Saludos!.
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